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Viaje a la Comunidad de Madrid Destacado

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Cuando voy a un sitio, siempre me gusta saber algo sobre el lugar: historia, fiestas populares, gastronomía, etc., además de las posibilidades de alojamiento, ocio, museos, actividades, rutas, restaurantes, etc..

De modo que, a modo de introducción, conozcamos algo sobre la Comunidad de Madrid:

Breve Historia

Con una historia mucho más extensa que su territorio, la Comunidad de Madrid tiene, en la capital, su principal identidad y el principal referente demográfico, cultural, artístico e histórico de la Comunidad.

Desde el siglo XI ha estado fuertemente vinculada a Castilla, de la que ha formado parte destacada.

La Reconquista, llevada a cabo en el año 1083 por Alfonso VI, la incluyó en los territorios arrebatados a Al-Andalus. Más tarde, se instauraron concejos municipales y se le concedió privilegios locales.

Durante el reinado de Carlos I, Madrid fue escenario de la revuelta de los comuneros, que fracasó tras la derrota en la batalla de Villalar.

Madrid no adquirió especial importancia hasta que Felipe II trasladó allí su corte, convirtiéndola en la capital del país.

En el siglo XVIII, comenzó un período de esplendor que culminó durante el reinado de Carlos III.

El motín de Esquilache, el tumulto de Aranjuez y el alzamiento del pueblo madrileño iniciaron la Guerra de la Independencia, en el año 1808.

Debido al crecimiento de la capital y a su condición de centro político y económico de España, hicieron conveniente que la actual Constitución la convirtiera en una Comunidad Autónoma diferenciada, ya que estaba integrada en Castilla la Nueva (junto a parte de Castilla-La Mancha).

Gastronomía

Hasta la conquista de Toledo por parte de Alfonso VI, la alimentación habitual en Madrid debió de ser la misma que en el resto de Al Andalus: una cocina variada, donde la leche, la miel y los dátiles, se mezclaban con la pasta de sémola, el cuscús norteafricano y con los hábitos gastronómicos de la población de origen hispanorromano.

A partir de ese momento, la cocina madrileña fue transformándose hasta que, en el siglo XVI, Felipe II fijó la capital del Reino de España en Madrid.

Este hecho duplicó, en pocos años, la población del antiguo enclave árabe y empezó a definir uno de los rasgos más característicos de la gastronomía madrileña, la coexistencia de dos cocinas independientes, pero no aisladas: la popular y la aristocrática.

En el siglo XIX, esta división se fue difuminando. Fue entonces cuando surgieron las fondas (que recogieron la tradición culinaria de los mesones), las casas de comidas y los primeros restaurantes modernos.

Estos locales, junto a los cafés, los mesones y las confiterías, pasaron a conformar el escenario gastronómico del Madrid de finales del XIX y de principios del XX.

Los platos típicos de esta época son el cocido de tres vuelcos, los soldaditos de Pavía, el besugo a la madrileña, el potaje de vigilia, los bartolillos (empanadillas de crema), etc.

El hecho de que Madrid sea una ciudad abierta y muy permeable a las influencias de sus visitantes, no impide que la ciudad tenga una cocina propia y bien diferenciada, aunque siempre se reconozca deudora de las gastronomías castellana y manchega.

Sus platos, combinan la sencilla cocina de puchero (como el cocido madrileño), con las influencias moriscas (la sopa de almendras) y con la vieja cocina cristiana (los platos de Cuaresma).

La cocina madrileña es, también, una cocina muy sopera (sopa de ajo) que no desprecia la casquería (las gallinejas y los entresijos son una delicia para los amantes de las rarezas culinarias). A pesar de su lejanía de la costa, también ha sabido integrar, en su recetario, los pescados del Cantábrico (el besugo a la madrileña, por ejemplo).

También, hay que destacar un elemento que le da, a la cocina madrileña, un punto más de excelencia: la elevada calidad de su agua. Con ella, sus guisos, sobre todo los estofados y los cocidos, alcanzan un nivel insuperable.

La repostería madrileña mezcla la herencia sefardí y mozárabe (de la que toma el gusto por la almendra y la miel) con creaciones populares como el barquillo o el bartolillo. Dicen, que el hojaldre es un invento madrileño.

Muchos de sus dulces están relacionados con festividades religiosas y se consumen sólo en determinadas fechas: las torrijas, los huesos de santo, las rosquillas de San Isidro, los buñuelos de viento y los panecillos de San Antón, por ejemplo.

Homenaje aparte, merecen los churros (una "fruta de sartén", como así les definen), hechos con agua, harina de trigo, aceite de oliva y sal.

Madrid cuenta con siglos de tradición vinícola y, la denominación de origen, fija tres zonas: Arganda, San Martín y Navalcarnero.

Folclore

Madrid es una comunidad rica en tradiciones, que cuenta con un folclore propio y que vive con intensidad sus fiestas, verbenas y romerías.

La cultura tradicional madrileña tiene tres épocas bien definidas y concretas:

Madrid castellano: se inicia en el siglo XI con la conquista de Madrid a los árabes, por el rey Alfonso VI.
En la actualidad, la dulzaina y el arrabel son algunos de los instrumentos que siguen sonando con fuerza en las fiestas y romerías madrileñas, interpretando seguidillas, rondones y jotas de la época.

También, la indumentaria típica castellano-madrileña es frecuente en Madrid y su Comunidad.

Madrid goyesco: se inicia el siglo XVII, pero llega a su esplendor en el XVIII y a principios del XIX.

La época goyesca, aparte del atractivo de sus danzas, tiene el valor añadido del colorido y de la riqueza de sus trajes, utilizados, en su vida cotidiana, por la “majería” madrileña.

Las danzas goyescas son bailes de escuela bolera, que se bailaban en fiestas, romerías y verbenas de aquella época: boleros, fandangos, tiranas, seguidillas, bailes del candil, etc., donde se mezclan, con el atractivo del traje, la alegría de las jotas serranas y las seguidillas de la vega.

Madrid castizo y chulapo: se inicia hacia mediados del siglo XVIII, siendo sus símbolos fundamentales el chotis y el organillo.

Ser un chulapo madrileño es un modo de comportarse y una actitud especial ante la vida, además de expresarse en el argot del Foro (término castizo para referirse a Madrid) y ponerse bien la parpusa (gorra tradicional madrileña).


En el Madrid castizo convivían diferentes tipos de personajes que, actualmente, forman parte del casticismo de Madrid. Eran el equivalente a las tribus urbanas actuales.

De manera estereotipada, los tipos castizos pueden dividirse en: Majos y majas (siglo XVIII-XIX), manolos y manolas (siglo XVIII-XIX), chisperos y chisperas, chulos y chulas e isidros.

Fiestas

Febrero:

Romería de San Blas (desde la calle de Atocha al Parque de El Retiro): misa, entrega de panecillos del Santo y comida en hermandad.

Abril:

Homenaje a la Infanta Doña Isabel de Borbón y Borbón, “La Chata”, en el Paseo del Pintor Rosales. Frente a la estatua se hace una reseña de su vida, se recita el poema de Luis Duyos que lleva su nombre y se baila

Mayo:

Fiestas de la Comunidad: el 2 de mayo varias asociaciones, con sus vestidos de goyescos, acuden a la corrida de toros goyesca del "Dos de mayo". Elección de la Maja de Madrid, en categoría de adulta e infantil.

Los Mayos de Madrid: Desde su recuperación en 1988, esta fiesta, que se celebra en las proximidades de la iglesia de San Lorenzo, del barrio de Lavapiés, acoge a una abigarrada multitud deseosa de disfrutar el encanto de la más colorista y alegre tradición madrileña.

Fiestas de San Isidro, patrón de Madrid: taller infantil, pasacalles y actuación de todas las asociaciones de la Federación en los Jardines de las Vistillas. Paseo por la Pradera, con música y bailes. Por la tarde, varias asociaciones hacen su presencia en la Procesión de San Isidro, que discurre por el centro de Madrid, con salida y llegada en la Colegiata de San Isidro.

Junio:

Misa, procesión y actuaciones en las Fiestas de San Antonio de la Florida.

Julio:

Procesión de la Virgen del Carmen, en los distritos en los que se celebran sus fiestas.

Agosto:

Elección de personajes madrileños. Procesiones de San Cayetano, San Lorenzo y Virgen de la Paloma, con actuaciones en Las Vistillas y en la Plaza de Paja.

Septiembre:

Pasacalles en Navalcarnero y actuaciones. Procesión en la Basílica de la Virgen de Atocha.

Noviembre:

En los alrededores de la Catedral, se juntan para hacer la ofrenda floral todos los Grupos Tradicionales Madrileños con un pequeño pasacalle. Después de la ofrenda, se baila el chotis y el pasodoble.

Para celebrar la fiesta de la Patrona de Madrid, se celebra la Santa Misa en la Plaza Mayor y, después, la procesión hasta la Catedral. Hay actuaciones de grupos tradicionales, en la Plaza Mayor.

Romería de San Eugenio, en el Pardo. Misa y comida en hermandad, seguida de bailes castellanos.

Otras fiestas populares son (pincha en el enlace): La Luminaria, San Silvestre Vallecana, Belén Monumental, Mercado Ecológico y Artesano, Fiestas de San Isidro.

Mitos y leyendas

El fantasma de la Casa de las Siete Chimeneas

El edificio del Ministerio de Cultura se reformó en el siglo XIX y, entre sus paredes, se encontraron los huesos de una mujer fallecida tres siglos antes.

Dicen que Elena, casada con un capitán del ejército, fue amante de Felipe II. Cuando murió el capitán, Elena murió también pero su cadáver desapareció misteriosamente.

Al poco, una figura fantasmal fue vista paseando por el tejado de las siete chimeneas. Siempre se arrodilla y se golpea el pecho mirando hacia el Alcázar (donde vivía el rey).

El fantasma del Palacio de Linares

José de Murga y Raimunda Osorio se amaban. Pero había un problema: eran hermanastros.

Sin embargo, se casaron. El Papa les otorgo una bula para vivir juntos en castidad, Sin embargo, nació Raimundita. Para ocultar el nacimiento, mataron a su hija. Desde entonces, el fantasma de la niña se pasea por el palacio llorando, gritando y cantando canciones infantiles.

Satanás en la Puerta del Sol

Cuando se construía el edificio de La Real Casa de Correos, en el siglo XVIII, Satanás se apareció a los obreros y les dijo que el edificio estaba maldito. Entonces, se contrató a un cura para bendecir las obras. A pesar de eso, dicen que Satanás sigue entre sus paredes (actualmente, es la sede del gobierno regional…).

Los “gatos” madrileños

A los madrileños, se les llama gatos desde el siglo XI, desde el asedio de Alfonso VI a Mayrit (Madrid), en manos musulmanas. Un soldado trepó por la muralla y cambió la bandera musulmana por la cristiana. Después, el resto de la soldadesca trepó, también, por la muralla y, por eso, se les llamó gatos.


  

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