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Qué ver en Avila Destacado

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Avila vive dentro de su muralla y, a mi entender, es el mejor recinto amurallado de Europa (y he visto unos cuantos).

Avila está llena de edificios renacentistas y, el hecho de haber sido la cuna de Santa Teresa de Jesús, se nota. Avila, de hecho, es una ciudad Patrimonio de la Humanidad.

De España, Avila es la capital más elevada (sobre el nivel del mar) y eso se nota en su climatología. En verano hace calor (aunque se agradece que por la noche refresque) y, en invierno, hace un frío que hiela el alma.

Una forma curiosa de recorrer la ciudad es hacerlo en Tuk Tuk.

Qué ver y qué hacer en Avila

Avila es, en sí misma, un monumento, por lo que vale la pena recorrerse toda la ciudad. Pero si no tienes mucho tiempo, algunas de las cosas que no debes perderte son:

La Muralla

Como decía, Avila es uno de los recintos amurallados medievales mejor conservados de Europa.
En el siglo III a. C. los romanos construyeron la primera muralla. En el siglo XI, se reconstruyó hasta tener el aspecto que tiene actualmente.

La Puerta del Carmen

Los abulenses la conocen como el “arco de la cárcel”. Si te fijas, desde aquí, todo el mundo se hace fotos…

Torreón de los Guzmanes

Del siglo XVI. En las antiguas caballerizas se ha instalado el Centro de Interpretación de la cultura Vetona.

Plaza del Mercado Chico

Dicen que, a partir de donde se encuentra la plaza, se formó el primer núcleo de población del pueblo íbero de los Vetones.

Los romanos construyeron, en este lugar, el foro de la ciudad. Ahora, el Ayuntamiento se encuentra en esta plaza y es un buen sitio para descansar el cuerpo mientras se le recompensa con una cerveza.

Plaza del Mercado Grande

En esta plaza encontrarás la Puerta del Alcázar, la Iglesia de San Pedro, una zona de soportales con tiendas de productos típicos (como las Yemas de Ávila), bares para tapear y un horroroso edificio (el de Moneo).

La Catedral

Es del siglo XII y se considera la primera catedral de España de estilo gótico y con sillares de granito.

Su ábside está adosado a la muralla, por lo que no se aclaran sobre la propiedad de la catedral: que si pertenece a la muralla, que si pertenece a la iglesia….

En fin, en cualquier caso, digna de ser visitada.

Basílica de San Vicente

Está fuera del recinto amurallado, saliendo por la puerta de San Vicente.

Es del siglo XII y es, en mi opinión, una de las iglesias más recomendables de Ávila (quizá por eso, está declarada Monumento Nacional…).

Es románica, aunque como suele ocurrir, tiene mezclados otros estilos.

Iglesia de San Pedro

Siendo del siglo XII, es una de las más antiguas de Avila. Tiene un bonito rosetón cisterciense en su portada.

Convento y Museo de Santa Teresa

Es del siglo XVII. Dicen que fue construido sobre la casa natal de Santa Teresa de Jesús. En la iglesia destaca la fachada barroca.

Dicen, también, que las reliquias que hay en el interior del convento son de la Santa.

Real Monasterio de Santa Ana

Se iniciaron las obras en el siglo XIV y se reformó en el XVI. Destacable, el claustro de tres alturas, del siglo XVI.

Real Monasterio de Santo Tomás

El Monasterio es bastante grande y consta de iglesia y tres claustros. Ha sido convento dominico, palacio real y panteón.

El humilladero de los Cuatro Postes

Es un monumento religioso con más de 500 años, extramuros, y desde el que se contempla una curiosa panorámica de la ciudad.

Qué comer en Avila

Lo primero, sin duda, es ir de pinchos. En Ávila, todas las consumiciones van acompañadas de una tapa con ingredientes de todo tipo: de callos, de mollejas, de tortilla de patata, de bocatines, de empanada, etc.,

El menú típico de Avila consiste en las Judías del Barco, el Chuletón de ternera (de entre 500 gramos y un 1 kilo) y las Yemas de Santa Teresa.

Con un menú así, sin duda quedarás satisfecho y saciado y, si eres capaz de seguir la visita sin sestear la comida es que tienes estómago…

De la gastronomía de Avila hay que destacar:

Las legumbres: la judía barcense y la carilla (de las riberas del Tormes) y el garbanzo (de La Moraña al norte de la provincia).

Las carnes: el cabrito de Candeleda, el cordero del valle de Amblés y el cochinillo asado o tostón del norte de la provincia.

Los productos de matanza: que, aquí, se conservan en pucheros sumergidos en el propio aceite en el que han sido fritos, de ahí que se llamen "lomo o chorizo de olla".

El pescado: como la trucha (frita, al horno o en escabeche) y el bacalao (rebozado, al ajo arriero, con salsa de pimientos, etc.).

Las Sopas de ajo o castellanas: con ese regusto característico a pimentón de Candeleda.

Los vinos: del terruño, siempre, son sabrosos, recios y contundentes,

Y, si te atreves, prueba ese orujo que te aprieta las tripas hasta el grito…

La fruta: melocotones de Burgohondo, manzana reineta del Barco de Ávila, cereza del Valle del Tiétar o el higo de Poyales.

Los dulces: además de las yemas, están los mantecados, las perrunillas, los amarguillos, los jesuitas, los empiñonados, las torrijas, etc.



  

  

 

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