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Viaje en autocaravana por el Valle del Loira (I)

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Viaje por los Castillos del Valle del Loira en autocaravana de alquiler.

Nuestras dos autocaravanas, la Itineo MJB740 y la Itineo SB720, fueron juntas a visitar, en familia, el Valle del Loira y sus famosos “Châteaux”, a lo largo de su río, testigo de una época en la que la nobleza francesa edificó sus lujosos palacios y castillos a lo largo de su vereda.

Queremos compartir esta bonita ruta para visitar, en autocaravana en los meses de otoño y, disfrutar de un rico patrimonio cultural reconocido mundialmente por la Unesco.

     

Los Castillos del Valle del Loira, o también llamado, “El jardín de Francia”, fue elegido como residencia de la realeza y nobleza francesa durante el renacimiento, época en la que las fortificaciones y los castillos pasaron a ser palacios ostentosos que se nutrieron de las corrientes renacentistas italianas.

     

El río más largo de Francia se encuentra próximo a las regiones de Bretaña, Normandía, Ile de France, Poitu y Borgoña y, en 8 días de vacaciones disponibles, se visitaron las localidades de La Rochelle y la Isla de Re, para ya adentrarnos en el Loira y en sus afluentes desde Angers, visitando las localidades de Saumur, La Abadía de Fontevraud, Azay Le Rideau, Chenonceaux, Amboise, Chaumont, Chambord, Cheverny y Loches.

     

La vuelta fue por Poitiers y, para llegar a Bilbao, hicimos una visita a la Duna de Pilat, que nunca dejará de sorprendernos, y a Hossegor. Atrás dejamos otras tantas edificaciones por visitar aunque intentamos ver las más reseñables, dado que son más de 200 los palacios y castillos alrededor del caudaloso río.

     

Salimos un martes a eso de las 8 de la tarde de Bilbao, en dirección a Capbreton, que dispone de un área de autocaravanas que ya conocíamos (Latitud:43.635838, Longitud:-1.44688) y que siempre nos resulta estupenda por su ubicación, justo en la playa de Ortolans  y por su capacidad para 135 autocaravanas con luz y agua.

     

A la mañana siguiente, pusimos rumbo a Burdeos para desviarnos poco más tarde hacia La Rochelle, bonita localidad costera de la Región de Poitou-Charentes. Comimos por el camino, y como el Parking des Esplanades estaba lleno de autocaravanas, decidimos pasar la noche en la pintoresca Isla de Ré.

     

Cuesta 8€ cruzar el puente de casi 3 km que te lleva a esta joya del Atlántico Francés, la llamada Isla Blanca, donde el cultivo de viñedos así como el de ostras, queda patente a lo largo de sus idílicos rincones.

Dormimos en el camping de La Couarde-sur-Mer (Latitud:46.19334, Longitud:-1.43477), con acceso a la playa y donde disfrutamos de una bella puesta de sol que ponía fin a un largo día de carretera. 

La noche estrellada nos hacía presagiar que la visita del día siguiente en La Rochelle sería soleada, como así fue.

Aparcamos en el Parking des Esplanades (Latitud:46.166367, Longitud:-1.154771) junto a un parque y a un minuto de la plaza Verdun.

     

Fue un placer recorrer sus calles de soportales, llenas de arquearías donde se cobijan tiendas de ropa, que conducen al puerto, donde se encuentran las emblemáticas torres fortificadas de La Cadena y La Linterna, así como la del Reloj, testigos singulares en otros tiempos, del tráfico de ultramar con Canadá y, rodeadas de restaurantes donde ofrecen su producto estrella, las ostras.

     

Después de comer, pusimos rumbo a Angers, la llamada puerta de entrada del Valle del Loira y centro histórico de la región de Anjou. Fue en el parking gratuito del Boulevard de Arago (Latitud:47.47717, Longitud:-0.55738) donde aparcamos para dormir esa noche, junto a otras autocaravanas.

Lugar muy céntrico, tranquilo y con una gran panorámica del río Loira a su paso por la localidad.

     

Esa tarde dimos un paseo por las calles contiguas a la catedral y al día siguiente completamos la visita, viendo el Château de Angers, protegido por una formidable muralla, que alberga en la ciudadela de su interior, uno de los mejores tapices de Francia, el de la Apocalipsis. Muy próximo al castillo, se encuentra la Cathedral de St Maurice y la peculiar Maison d´Adam, decorada con figuras extravagantes talladas en sus vigas de madera.

     

Visitada esta bonita ciudad universitaria partimos rumbo al Château de Saumur y la localidad que lleva su nombre. Allí mismo en la colina entre viñedos (Latitud:47.255519, Longitud:-0.07283), comimos para luego perdernos por el encanto de sus sus calles hasta llegar al puente donde contemplar una bonita estampa de la ciudad.

     

Nuestro próximo destino era la histórica Abadía de Fontevraud, así que seguimos la ruta de la bonita Montsoreau y su castillo de torreones, con la intención de contemplar las rústicas moradas trogloditas que albergan los acantilados junto al río.

Muchas son bodegas con galerías subterráneas y otras viviendas de adinerados. Aparcamos en el área de autocaravanas, justo al lado de las escuelas (Latitud:47.184419, Longitud:0.049202).

La Abbaye Royale de Fontevraud, constituida como monasterio mixto, alberga las esculturas sepulcrales de los Plantagenet. En su día hasta 15 miembros de la dinastía real fueron enterrados allí. Se pueden ver las esfinges pintadas de Enrique, conde de Anjou y Rey de Inglaterra y su esposa Leonor de Aquitania.

Así mismo, al hijo de estos,  Ricardo Corazón de León e Isabel de Angulema, segunda mujer de Juan sin Tierra en la nave de la iglesia de la abadía. Aunque muy restaurada ya que fue saqueada y posteriormente cárcel durante la revolución francesa, es un exponente del románico monacal francés, y uno de los más grandes de Europa.

     

La tarde tornaba en una ligerita lluvia que oscurecía el día y según cargamos y vacíamos el depósito de nuestras autocaravanas en el área del municipio, pusimos rumbo hacia Azay Le Rideau, dejando sin poder visitar Los Châteaux de Ussé y de Langeais, porque la lluvia se convirtió en tormenta.

El área de autocaravanas se encuentra al borde del tranquilo río Indre (Latitud:47.258611, Longitud:0.469639), con vistas al castillo, y a un paso del centro del pueblo.

     

Al día siguiente, visitamos el castillo, Patrimonio Mundial de la Unesco, clasificado como obra maestra del Renacimiento, de la simetría y la elegancia, y construido donde el río dibuja una isla rodeada de un extenso parque. En todas sus estancias además de albergar importantes cuadros y tapices, se hace alusión a la salamandra, emblema del Rey Francisco I de Francia.

Visitamos el florido pueblo, y nos pusimos en carretera otra vez, esta vez en dirección a Chenonceaux, dejando atrás los elegantes jardínes de Villandry, y la imposible para aparcar ciudad de Tours, que se quedó sin nuestra visita.

     

Como llegamos sobre las 14h, comimos en el mismo parking para autocaravanas (Latitud:47.330121, Longitud:1.067838) y nos adentramos en el famoso y un sin fin de veces fotografiado Château de Chenonceaux a orillas del Río Cher.

Uno de los más románticos del Loira, construido y administrado por mujeres, el llamado Castillo de las Damas, dispone de una excepcional colección de cuadros (Rubens, Murillo, Tintoretto, Van Dyck…), y un elegante mobiliario.

Por él, pasaron Diana de Poitiers y Catalina de Médicis, amante y esposa respectivamente del Rey Enrique II, y cuyos nombres y rivalidad quedarán por siempre ligados al castillo.

     

 

Segunda parte...

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