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Rutas temáticas de Portugal Destacado

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En Portugal, hay infinidad de rutas temáticas muy interesantes, por lo que lo recomendable es visitar la oficina de turismo de la zona que visitamos.

No obstante, te presentamos algunas de las rutas más recomendables:

Ruta de vinos, pueblos y cruceros por el río Duero

Durante los meses de septiembre y de octubre, los cientos de quintas ubicadas en las márgenes del río Duero se preparan para recibir a los amantes del vino, que viajan a esta región portuguesa, para vivir la época de vendimia.

La Región del Duero se despliega, ante uno, a través de la belleza de sus impactantes paisajes, donde se aprecian las terrazas excavadas en las laderas de las montañas y en el terreno inclinado que termina junto al río.

La ciudad más importante de esta ruta es Oporto. En esta ciudad es inevitable la visita a sus bodegas, a sus monumentos históricos por el centro de la urbe y, dar un romántico paseo en un tranvía vetusto bordeando la orilla del Duero.

No puedes dejar de hacer un crucero en las réplicas de rabelos, por el río Duero. En el puerto parten, casi cada hora, travesías de unos 50 minutos que llegan hasta la desembocadura. La ruta pasa por debajo de los puentes históricos y modernos y tiene un precio, aproximado, de unos siete euros.

Para los amantes de estas expediciones fluviales, las navieras ofrecen posibilidades de una jornada y, algunas, de varias noches.

En las márgenes del río Duero encontramos las poblaciones que históricamente preparaban los “rabelos” (embarcaciones donde se transportaban las pipas del vino ya extraído) camino a Oporto. La mejor forma de descubrir sus paisajes es viajando en barco, tren, autocaravana o en coche.

Pinhão: Se trata de un pueblo tranquilo que florece en otoño, con la llegada de recolectores de uva de todo el país.

Covelinhas: Célebre por el mirador de São Leonardo da Galafura desde el que puedes ver el paisaje dominado por el río Duero y por las filas de viñedos que se extienden hasta las laderas de las montañas.


Peso de Régua: Sus tabernas y la Casa do Douro ofrecen desde los tintos más añejos a los más nuevos. La visita a Casa do Douro es obligada.

Lamego: Es un ejemplo del turismo cultural que, junto al etnológico, ofrece la Región del Duero.

Oporto: La ciudad más importante de esta ruta es Oporto. En esta ciudad es inevitable la visita a sus bodegas, a sus monumentos históricos por el centro de la urbe o, un romántico paseo en un antiguo tranvía bordeando la orilla del Duero.

Ruta por la Serra da Estrela y su legado judío

Junto a Serra da Estrela, en el interior del país, se encuentra la historia de los últimos judíos sefarditas.

Para disfrutar del legado histórico de esta última comunidad judía de la Península Ibérica, nada mejor que visitar estas tres villas:

Belmonte: Esta villa de la Región Centro alberga la única comunidad judía superviviente, de alrededor de 200 Cripto-judíos. El origen de esta comunidad es de, al menos, desde el siglo XIII y continúa a día de hoy con su sinagoga, su rabino y su propio cementerio. En esta población puedes visitar el Museo Judío.

Guarda: La comunidad judaica de Guarda fue durante largos periodos una de las más importantes del país y es considerada una de las más antiguas. El barrio judío comenzaba junto a la Puerta de El Rey y se extendía hasta el cementerio de la Iglesia de San Vicente, limitada por la muralla y por la Rua Direita que daba acceso a aquella puerta.

Trancoso: En esta curiosa villa medieval se puede admirar aún la muralla que la rodea desde el siglo XII y las puertas de ésta, que aún se conservan: Porta d´El Rei, Porta de São João, Porta do Prado, Porta do Carvalho, Postigo do Olhinho do Sol, Postigo do Boeirinho y Postigo da Traição.

El edificio emblemático de Trancoso es la Caso do Gato Negro, antigua residencia del rabino.

Ruta por las aldeas históricas de Portugal

Hechas de granito y esquisto, las aldeas históricas conservan historias de conquistas y de tradiciones antiguas. Estas aldeas deslumbran por sus paisajes, su patrimonio y por su paisanaje.

Las aldeas son: Linhares da Beira, Trancoso, Marialva, Castelo Rodrigo, Almeida, Castelo Mendo, Belmonte, Sortelha, Castelo Novo, Idanha-a-Velha y Monsanto.

Ruta de los orígenes de Vasco de Gama

El navegante y explorador que abrió, para los portugueses, la llamada Ruta de las Especias, que rodeaba el continente africano hasta alcanzar la India, nació en 1469 en el pequeño y encantador pueblo de Sines, a orillas del Atlántico, en el Alentejo portugués.

Sines: En su centro histórico, que ya fue apreciado por romanos, visigodos, vándalos y árabes, puedes seguir las huellas de los años jóvenes de Vasco de Gama. En una de las torres del castillo está instalado un pequeño museo dedicado al navegante.

Desde Sines hasta el cabo de San Vicente se extiende el Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina, el tramo de litoral europeo mejor conservado, con varias especies de fauna y flora únicas y, algunas de las más espectaculares playas.

Estas playas son muy visitadas por los aficionados al surf. Si prefieres, en cambio, un sitio con ambiente, tienes que ir hasta Vila Nova de Milfontes, en la desembocadura del río Mira.

En el centro histórico de Milfontes destaca la Fortaleza, construida entre 1599 y 1602 para la defensa de los ataques de piratas, la Iglesia Madre y el Faro del Cabo Sardão.

Más hacia el norte, sobre la orilla derecha del río Sado y extendiéndose sobre una suave elevación, Alcácer do Sal ha estado poblada desde tiempos remotos.

Desde el castillo se divisa, hacia el lado sur, la curva del río Sado, que baña una suave llanura verde, preludio de la gran llanura alentejana

De regreso hacia la villa natal de Vasco de Gama, en el interior, pero a un paso del litoral, se encuentra el original pueblo Santiago do Cacém, una tranquila villa con orígenes remotos que durante el período romano era lugar de paso en la calzada que unía Lisboa con el Algarve.

Ruta de los faros de la Costa de Estoril

El Farol da Guía es uno de los primeros faros que iluminó los mares europeos en el siglo XVIII. Está en Cascais y destaca su torre octogonal de ladrillo blanco y de 28 metros de altura.

Cerca del Farol da Guía se encuentra otro de los edificios más importantes de la zona: el Faro de Santa Marta. Se encuentra en un espolón rocoso y se irguió en un pequeño fuerte que sirvió de defensa marítima durante el siglo XIX.

Finalmente, el Faro del Cabo da Roca se ubica en el punto más occidental de Europa y es el lugar donde se pone el sol en el continente.

Si te gustan los “certificados”, puedes recoger, en el punto de información del Cabo da Roca, el certificado que te acredita haber estado en el punto más occidental de Europa.

Ruta por Sintra

Muy codiciada, Sintra fue residencia vacacional de la monarquía portuguesa y de los jefes moros. Anteriormente, también disputaron su fortificación romanos, árabes, lusos y castellanos.

En épocas más sosegadas, alrededor del siglo XV, se convierte en lugar de descanso para la monarquía, y sus alrededores, utilizados para la práctica de la caza.

Sin necesidad de recurrir a poéticas descripciones que puedan resultar exageradas, si se puede afirmar, sin equivocarse que, tanto Sintra como su Sierra son únicas.

Hay palacios y jardines que se alzan en medio de rocas, cataratas y precipicios; conventos en lo alto de formidables cimas; una vista del mar y del Tajo a lo lejos. Reúne, en sí, toda la naturaleza salvaje de Escocia y el verdor del sur de Francia.

Aún a pesar de sus desniveles, que hacen un poco menos ágiles los paseos, Sintra es encantadora, muy novelesca y seductora. Por eso, fue clasificada como Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1995.

Paseo monumental

Arquitectónicamente, el edificio del Palacio dispone de interesantes muestras de estilo gótico y posteriores formas manuelinas, con exagerados motivos curvados y aparentemente en movimiento.

Intramuros, esas mismas expresiones góticas se compensan con otras de reminiscencias árabes que, poco a poco, fueron transformando cada uno de los monarcas en sus habituales estancias veraniegas.

En el itinerario monumental, es recomendable conocer el neolítico en Tholos do Monge, disfrutar de las visitas al Castillo y al Palacio da Pena, contemplar Seteais y Monserrate y disfrutar la austeridad del Convento dos Capuchos.

    

  

     

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