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Asturias, además de las actividades culturales, de multiaventura, etc., ofrece unas posibilidades de ocio impresionantes: balnearios, museos, fiestas populares, gastronomía, playas tranquilas, vida nocturna, etc.

Veamos algunas propuestas.

Gastronomía asturiana

Asturias tiene una gastronomía enfocada a sosegar el ánimo y el cuerpo. Si te gusta comer, este es tu paraíso. Además, sirven buenas raciones a precios muy razonables.

Los platos más populares puedes conocerlos en Viaje a Asturias.

En cuanto a la gastronomía, en general, unas pocas pinceladas:

La sidra y las fabes

Son los dos emblemas de Asturias. Dicen que, en ningún sitio del planeta, la fabada sabe como en Asturias. Parece ser que el secreto es la combinación de factores tan diferentes como un clima suave, un suelo rico en sales minerales, una cocción a fuego lento y, las características peculiares del agua asturiana.

La Sidra natural sigue siendo la más importante, escanciada con el brazo erguido, para que la caída sea brusca y el espalme perfecto.

Esta sidra escanciada, la sidra natural, es sólo uno de los tres tipos de Sidra que cuentan con Denominación de Origen Protegido. Existen, además, la natural de nueva expresión y la espumosa.

Pero, además, existen otras opciones: Sidra del “duernu”, Sidra ecológica, Sidra de hielo, Sidra brut, etc.

Pescados y mariscos asturianos

No existe una estrella principal pero sí hay un pescado emblemático: la merluza.

Acompañan, a la merluza, en estas latitudes, la lubina, el besugo, la dorada, el pixín (rape), la popular chopa, el rodaballo, el lenguado, el bocarte, la sardina, el chicharro (jurel) y la xarda (caballa), los pulpos, salmonetes, salmones, bonitos, etc.

En cuanto a mariscos, destacan en la cocina asturiana: la langosta, el bugre (bogavante), la cigala, el percebe, el centollo, la quisquilla, las navajas, les llámpares (lapas), los chipirones, los oricios, etc.

Carnes asturianas

En materia de carne, Asturias es sinónimo de calidad y seguridad alimentaria.

Las vacas que pastan en los montes pertenecen a la raza Asturiana de la Montaña; respiran aire puro y se alimentan de pastos muy nutritivos y naturales. Si a eso se le añade una alimentación suplementaria, basada en cereales y leguminosas, se logra un resultado excelente, cuya principal característica es una textura jugosa y tierna.

Excelencias de la carne asturiana: los callos, el pitu de caleya, la ternera asturiana, la oveya xalda, el gochu asturcelta, la pechuga de pita pinta rellena, el chosco, el butiello, la androlla, etc.

En cuanto a embutidos asturianos: La longaniza, el fariñón, etc.

Quesos asturianos

De vaca, de oveja, de cabra, en diferentes combinaciones; la variedad es interminable. No en vano, Asturias es considerada la mancha quesera más amplia de Europa.

Hay cuatro variedades (Cabrales, Gamonéu, Casín y Afuega’l Pitu) que cuentan con Denominación de Origen Protegida pero, en una región productora de leche, casi, cada uno de sus 78 concejos tiene algo que decir sobre quesos.

Vinos asturianos

Asturias es conocida por la sidra pero, también produce buenos vinos.

El Vino de Calidad de Cangas es un vino joven, de baja graduación, ligero y apreciado por el gusto. Tinto o blanco, crianza, etc., se elabora con variedades autorizadas, Mencía, Albarín Negro, Verdejo Tinto, Carrasquín Tinto, Picapoll Blanco, Albillo y Albarín Blanco.

Postres asturianos

Los postres más populares son: el arroz con leche, la tarta gijonesa, la charlota, princesitas y marañuelas, etc.

Parques temáticos de Asturias

Acuario de Gijón

El Acuario de Gijón dispone de un recorrido por 60 acuarios de agua dulce y salada que te permiten conocer la flora y la fauna de los mares del mundo.

Jardín Botánico Atlántico

El Jardín Botánico Atlántico dispone de una tienda de recuerdos, una librería especializada en botánica y jardinería, una tienda de plantas, un café, áreas museográficas y salas audiovisuales.

Está en la Avda. del Jardín Botánico de Gijón, frente a la Universidad Laboral de Gijón (también digna de visitar).

Zoo La Grandera

El Zoo La Grandera está en Cangas de Onís, a las puertas Covadonga y Los Lagos, en pleno Picos de Europa.

Tiene cerca de 400 animales: los más representativos de Asturias, de la península y, una pequeña muestra de especies de los cinco continentes.

Está integrado en un bosque autóctono de robles, castaños, hayas, avellanos, fresnos, tejos, acebos, pinos, mimosas, moreras, etc., que conforman los 40.000 m2 de hábitat de osos, lobos, rebecos, nutrias, linces, urogallos, buitres, alimoches, halcones, etc.

Museo del Jurásico de Asturias

El Museo del Jurásico de Asturias muestra la evolución de la vida, en la Tierra, desde sus inicios hasta la llegada del hombre, especialmente, en la Era de los Dinosaurios.



Parque del Agua

El autocine de Gijón abre el Parque del Agua (sólo en verano) con unas instalaciones especialmente pensadas para el ocio de toda la familia.

Dispone de todo tipo de actividades: piscinas infantiles, toboganes, canastas, barbacoas, columpios, hinchables, quads, coches teledirigidos, tumbonas, juegos organizados, guerras de globos de agua, etc.

Parque lúdico acuático

Bnfit- Talaso es, también, un parque acuático, ya que está pensado para el ocio familiar. En el edificio se encuentra la parte lúdica, donde los niños pueden disfrutar del agua.

Tiene dos toboganes, cueva con cortina de agua, río contracorriente, piscina infantil, piscina polivalente, piscina activa marina con cuellos de cisne, piscina marina exterior climatizada, sauna, baño de vapor, pediluvio y ducha de cubo frío.

Balnearios de Asturias

Ya los romanos tomaban baños termales por estas tierras de modo que, tú, no vas a ser menos. Después de tanta actividad, siempre apetece alguna sesión de spa.

Algunos sitios donde puedes ir: Bnfit- Talaso (Gijón), Las Caldas Villa Termal, Hotel Palacio de la Llorea (Gijón), Hotel Zen Balagares (Avilés).

Playas asturianas

Asturias, donde las montañas se unen con el mar (como dicen los asturianos), donde las cumbres son atalayas al océano, donde las brañas son estancias con vistas.

El azul profundo, el turquesa, el verde esmeralda, el color infinito del agua que contrasta con el intenso verde de la costa.

Asturias tiene 345 kilómetros de costa, en los que puedes encontrar más de 200 playas, todas diferentes, por lo que se hace imposible mencionar todas.

Pero no te preocupes, estés donde estés, siempre tendrás cerca una buena playa. Sólo tienes que acercarte a la costa.

Son playas que te permiten el sosiego y el descanso del cuerpo y del alma, en solitario, en compañía o en familia.

O también, te permiten sacar tu lado más activo y disfrutar de una buena sesión de surf, windsurf, paddle-surf, buceo, pesca, vela, kayak, etc.

Museos curiosos de Asturias

En Asturias hay infinidad de museos sobre su historia, cultura, etc. Algunas recomendaciones podrían ser:

Centro Prerrománico de Asturias

A través de paneles interpretativos y con la ayuda de mapas, cronogramas y fotografías podrás realizar un recorrido, en el Centro de Recepción e Interpretación, por las distintas etapas del arte prerrománico asturiano y por los quince monumentos que forman esta arquitectura.

Está en Oviedo. Laderas del Monte Naranco (a 3 Km. de Oviedo).

Centro de Recepción del Prerrománico: Lat. 43.378641, Long. 5.867362

Museo Casa Natal de Jovellanos

El Museo Casa Natal de Jovellanos se centra en el estudio y difusión de la figura del ilustrado, así como en la conservación, documentación, investigación y difusión del patrimonio artístico municipal.

Está en la Plaza de Jovellanos de Gijón.

Museo Marítimo de Asturias

El Museo marítimo de Asturias está en la calle Gijón de Luanco.

En el museo podrás encontrar información sobre:

Biología marina: Encontrarás diferentes animales y vegetales, desde la época prehistórica hasta nuestros días.

Carpintería de ribera: Encontrarás embarcaciones, así como fotografías, herramientas, planos, etc., sobre construcción naval.

Pesca tradicional: Podrás ver los aparejos, redes, anclas y demás útiles usados en la pesca artesanal.

Historia de la navegación: Podrás ver la evolución de las embarcaciones, desde la antigüedad hasta nuestros días, a través de maquetas.

Muséu del Pueblu d'Asturies

El Muséu del Pueblu d'Asturies tiene como objetivo conservar y difundir la memoria del pueblo asturiano. Sus fondos están integrados por amplias colecciones de etnografía, fotografía, documentación e instrumentos musicales, así como por testimonios de la tradición oral: cantares, leyendas, cuentos, etc.

Está en el Paseo Dr. Fleming, 19, de Gijón.

Para conocer más museos asturianos, consulta Viajar en familia por Asturias.

La noche asturiana

Podrás encontrar, en cualquier pueblo de Asturias, un bar donde reconfortar el estómago pero, si lo que quieres es algo más de fiesta nocturna, tendrás que buscarla en Gijón o en Oviedo.

Dado que Oviedo tiene una buena población estudiantil, el ambiente nocturno es bueno.

En la calle Mon y sus aledaños encontrarás los locales preferidos por todo el mundo (hay más de 100), algunos, incluso, con música en vivo.

Si quieres disfrutar, en cambio, del ambiente de las sidrerías, debe acudir a la calle Gascona.

Gijón, tiene, además, en verano, numerosos clubes al aire libre, junto a los muelles de La Marina.

Fiestas populares asturianas

Hay infinidad de fiestas que valen la pena conocer. En cada pueblo, en cada montaña, en cada puerto…

Algunas de ellas las puedes conocer en Viaje a Asturias.

Experiencias

     

Otras experiencias

  

A pesar de su tamaño, Asturias es un rincón especial para hacer todo tipo de actividades de aventura, desde las más arriesgadas hasta las facilonas para hacerlas con la familia; desde la alta montaña hasta el mar, pasando por el aire y el subsuelo.

De modo que, describir aquí todas las posibilidades sería como traducir la Enciclopedia Británica a todos los idiomas, por lo que nos limitaremos a hacer un pequeño esquema de las posibilidades que tienes.

En tierra: puedes hacer rutas en 4x4, en quad, buggie o segway, barranquismo, senderismo, espeleología, alpinismo, vías ferrata, puenting, tirolina, bici, btt, etc.

En agua: canoas, descenso de barrancos, hidrospeed, paddle surf, piragüismo, vela, submarinismo, rafting, rivering, windsurf, esquí acuático, flyboard, kayak de mar, motos de agua, etc.

En nieve: esquí, raquetas de nieve, snowboard, etc.

En el aire: globo, paramotor, parapente, etc.

Multiaventura: circuitos y parques, geocaching, paintball, tiro con arco, observación de flora y fauna, etc.

Todas estas actividades puedes hacerlas por tu cuenta o contratando los servicios de empresas especializadas.

Parques Nacionales y zonas protegidas de Asturias

Parque Nacional de Picos de Europa

Se puede acceder por Amieva, Cangas de Onís, Onís, Cabrales, Peñamellera Alta y Peñamellera Baja.

 

Reserva de la Biosfera Oscos-Eo

Se puede acceder por Castropol, Taramundi, San Tirso de Abres, Vegadeo, San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos y Villanueva de Oscos.

Fuentes del Narcea, Degaña e ibias

Se puede acceder desde Cangas del Narcea, Degaña e Ibias.

Parque Natural de Somiedo

Se puede acceder desde Somiedo.

Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa

Se puede acceder desde Teverga, Quirós y Lena.

Parque Natural de Redes

Se puede acceder desde Caso y Sobrescobio.

Reserva Natural de Muniellos

Se puede acceder desde Cangas del Narcea e Ibias.

Algunas rutas de senderismo por la montaña

Ruta Teixo-Teixois

Itinerario: PR AS-102.1. Teixo-Santa Marina-Almallos-Os Teixois-Mestas-Teixo.
Concejo: Taramundi
Distancia: 10 Km.
Duración: 3 h 55 min.
Dificultad: Baja
Recorrido: Circular

Ruta de la Cascada (Seimeira)

Itinerario: PR AS-116. Pumares-Ancadeira-Seimeira-Ancadeira-Pumares.
Concejo: Santa Eulalia de Oscos
Distancia: 6,4 km.
Duración: 1 h 20 min
Dificultad: Baja
Recorrido: Ida y vuelta

Ruta del Bosque de Moal

Itinerario: PR AS-132. Moal-Braña Fondera-Mirador de Montecín-Colláu de Moncóu-Moal.
Concejo: Cangas del Narcea
Distancia: 11 km.
Duración: 3 h 10 min
Dificultad: Media
Recorrido: Ida y vuelta

Ruta de Los Lagos

Itinerario: PR AS-15. Collado de Farrapona-Lago de la Cueva-Lago Cerveriz-Lago Calabazosa-Lago Valle-Valle de Lago.
Concejo: Somiedo
Distancia: 14,5 km.
Duración: 4 h 30 min (ida)
Dificultad: Baja
Recorrido: Travesía

Ruta de Los Molinos

Itinerario: PR AS-141. Rozaes-Cambones-Puente la Llera-Molín de Honorio-Melendreros-Molín de Honorio-Puente la Llera-Cambones-Rozaes.
Concejo: Bimenes
Distancia: 3 km.
Duración: 55 min. (ida)
Dificultad: Baja
Recorrido: Ida y vuelta

Ruta del Alba

Itinerario: PR AS-62. Soto de Agues-Brañas de la Vega-Foces de Llaímo-Pontona-Puente de la Resquiebra-Cruz de los Ríos-San Andrés-Soto de Aques.
Concejo: Sobrescobio
Distancia: 14,2 km.
Duración: 5 h
Dificultad: Baja
Recorrido: Ida y vuelta.

Ruta Mirador de Ordiales

Itinerario: PR AS-223. Pandecarmen-Vega la Piedra-Vega de Canrraso-Collado de la Prida-Majada de la Rondiella-Collado de la Gamonal-Refugio de Vegarredonda-El Forcau-Pradera Ordiales.
Concejo: Cangas de Onís
Distancia: 11,2 km.
Duración: 4 h
Dificultad: Bajo
Recorrido: Ida y vuelta.

Ruta del Cares

Itinerario: PR AS-227. Poncebos-Los Collaos-Culiembro-Puente Los Rebecos-Caín.
Concejo: Cabrales
Distancia: 21 km.
Duración: 6 h 15 min
Dificultad: Media
Recorrido: Ida y vuelta

Algunas rutas de BTT

Ruta Bueño-Area recreativa de Villapará

Itinerario: GR 208 BTT. Bueño-Palombar-El Campo Peñerués-La Piñera-La Vara-Area recreativa de Villapará.
Concejo: Ribera de Arriba, Morcín, Riosa
Distancia: 19,4 km.
Duración: 3 h en BTT. 4 h a pie
Dificultad: Baja
Recorrido: Travesía

Ruta Cabañaquinta-La Colladiella

Itinerario: GR 208 BTT. Cabañaquinta-Serrapio-Uriés-La Carbona-Peña Teixo-Pico Tres Concejos-La Colladiella.
Concejo: Aller y Mieres
Distancia: 16,7 km.
Duración: 3 h en BTT. 4 h 30 min a pie
Dificultad: Bajo
Recorrido: Travesía

Vías Verdes

Senda del Oso

Itinerario 1: BTT y peatonal. Tuñón-Villanueva-Cercado osero-Proaza-Desfiladero de Peñas Juntas-Desfiladero de Valdecerezales-Entrago-Fresnedo.
Itinerario 2: BTT y peatonal. Tuñón-Villanueva-Cercado osero-Proaza-Desfiladero de Peñas Juntas-Caranga de Abajo-Caranga de Arriba-Embalse de Valdemurio-Vega-Bárzana-Santa Marina-Rodiles-Ronderos-Ricabo.
Concejo: Santo Adriano, Proaza, Teverga y Quirós.
Distancia: Itinerario 1: 20,5 km. Itinerario 2: 25 Km.
Duración: Itinerario 1: 6 h (ida). Itinerario 2: 7 h (ida)
Dificultad: Baja
Recorrido: Travesía

Vía Verde Turón

Itinerario: BTT y peatonal. Ricastro-Figaredo-Pandiellu-San Benigno-San Pedro-Villandio
Concejo: Mieres
Distancia: 8 km.
Duración: 3 h
Dificultad: Baja
Recorrido: Ida y vuelta

Algunas sendas costeras

Llanes-Celorio

Itinerario: GR 204. BTT y peatonal. Llanes-Poo-Playa del Portiellu-Playa de Las Cámaras (Celorio)
Concejo: Llanes
Distancia: 6,8 km.
Duración: 4 h
Dificultad: Baja
Recorrido: Ida y vuelta

Arenal de Morís-Playa de la Griega

Itinerario: GR 204. BTT y peatonal. Playa de Arenal de Morís-La Beciella-La Espasa-La Isla-La Huelga-Marraxín-La Griega
Concejo: Caravia y Colunga
Distancia: 12 km.
Duración: 5 h (ida)
Dificultad: Baja
Recorrido: Travesía

Luanco-Nieva

Itinerario: GR 204. BTT y peatonal. Luanco-Playa de Moniello-Bañugues-Llumeres-Viodo-Faro del Cabo Peñas-Verdicio-Molín del Puerto-Playa de Xagó-Faro de San Juan.
Concejo: Gozón
Distancia: 30,8 km.
Duración: 5 h 30 min (ida)
Dificultad: Baja
Recorrido: Travesía

Tapia de Casariego-Vegadeo

Itinerario: GR 204. BTT y peatonal. Playa de Tapia de Casariego o de Anguileira-Playa de Penarronda-Área Recreativa de Arnao-Barres-Vegadeo
Concejo: Tapia de Casariego, Castropol y Vegadeo
Distancia: 31,8 km.
Duración: 10 h (ida)
Dificultad: Baja
Recorrido: Travesía

Deportes de invierno

Asturias dispone de dos estaciones importantes: Fuentes de Invierno y Valgrande-Pajares.

Fuentes de Invierno

Es la más moderna de la Cordillera Cantábrica. Situada en el municipio de Aller, cuenta con un dominio de 8,7 km esquiables, a los que dan acceso 5 remontes de última generación: 3 telesillas cuatriplaza, 1 telesquí y 1 cinta.

Valgrande-Pajares

En el concejo de Lena, ofrece al esquiador un servicio de calidad en sus 21,5 km de pistas, a los que dan acceso 4 telesquís, 2 telesillas cuatriplaza y 2 telesillas biplaza.

Cuenta con una pista de fondo, snowpark, con dos estadios de competición, con una guardería y una zona especí¬fica para trineos.

Descenso del Sella

Además de poder participar en el Descenso Internacional del Sella, durante todo el año puedes alquilar una canoa y hacer el descenso sin tanta masificación y, a tu ritmo.



Experiencias y actividades

     

Otras experiencias

  

Asturias es una comunidad autónoma poco extensa, sin embargo, la cantidad de rutas que existe es abrumadora. Como de costumbre, te indico sólo algunas de las que más nos han gustado.

Ruta de los Ferreiros

El río Eo articula una Reserva Mundial de la Biosfera: Oscos-Eo. En la margen asturiana, están Taramundi y tres concejos: Santa Eulalia de Oscos, Villanueva de Oscos y San Martín de Oscos.

Son pueblos de fraguas y de herreros, de huertos y de vida sencilla. Es una maravilla pasearlos.

Un dato: el turismo rural en Asturias nació en Taramundi, lo que puede darte una idea de su riqueza etnográfica.

En Taramundi descubrirás la iglesia de San Martín y el Carbayo do Poyo (una talla curiosa, hecha en madera).

A 1 km (puedes ir a pie), está el Museo de la Cuchillería Tradicional, donde recorres la historia y las técnicas de elaboración.

También a 1 km, en dirección a Mazonovo, está el Museo de los Molinos (dicen que es el mayor de España).

A 4 km, se encuentra el conjunto etnográfico de Os Teixois, un caserío que posee numerosos ingenios hidráulicos: desde un mazo a una rueda de afilar.

En Villanueva de Oscos se encuentra el Monasterio de Santa María (siglo XII). En Santa Eufemia, puedes visitar el Ecomuseo del Pan (abierto en verano y Semana Santa) para conocer todo su proceso productivo.

En San Martín de Oscos está la Casa de los Guzmanes, la iglesia parroquial y el Palacio de Mon.

En Ferreirela de Baxo está el Museo de la Casa Natal del Marqués de Sargadelos y, a 3 km, la herrería del Mazonovo.

También puedes llamar a la puerta de los antiguos talleres tradicionales de navajas, ya que muchos de sus propietarios hacen demostraciones para los viajeros.

Ruta Indiana

La desembocadura del río más largo de Asturias, el Nalón, es a la vez nexo de unión y frontera natural entre Pravia, Soto del Barco y Muros de Nalón.

Es tierra de agricultores, de pescadores y de indianos que dejaron, en la ostentación de sus villas, el reflejo de su éxito en América.

La incursión en la comarca empieza por Pravia, donde puedes visitar su conjunto histórico, declarado Bien de Interés Cultural.

Recomendable: la Colegiata, el Palacio de Moutas, la plaza y las casas de los canónigos y la del ayuntamiento (con el edificio consistorial y algunas casas palaciegas).

En Santianes puedes visitar su iglesia Prerrománica (siglo VIII) y su museo.

En Soto del Barco puedes ver el Teatro Clarín, la casa consistorial y el conjunto de La Magdalena (una serie de casas de indianos).

San Juan de la Arena es un puerto pesquero y conserva una original lonja de principios del siglo XX.

En Somao destaca la cantidad de edificios de estilo indiano: la Casa de la Torre, la galería de arte Opera Omnia y sus hórreos y paneras.

En Muros de Nalón puedes admirar la fachada del Ayuntamiento, la Casa de la Cultura, la iglesia parroquial y el palacio del Marqués de Valdecarzana.

Es interesante hacer una excursión por la ruta de los miradores, que parte de la playa de El Aguilar y atraviesa la rasa costera para terminar en las piscinas de agua salada de San Esteban de Pravia, con una panorámica de la desembocadura del Nalón.

Ruta del Prerrománico, Oviedo y los Valles del Oso

Oviedo es, básicamente, señorial, pero, para conocer el Prerrománico en Oviedo, debes ir a La Foncalada (en la calle Gascona) y a San Julián de los Prados (en la calle Selgas).

Después, es necesario ascender al monte Naranco para descubrir Santa María y San Miguel de Lillo.

Desde Oviedo, puedes visitar el pueblo de Las Caldas (conocido por sus aguas termales y por el golf), a través de la senda de Fuso de la Reina, que comienza en el Parque de Invierno y tiene una longitud de 16 km (ida y vuelta).

Ruta de la Costa de los Dinosaurios

Dicen que esta tierra costera estaba habitada por dinosaurios. Villaviciosa y Colunga son dos municipios de la costa oriental conocidos por sus playas, por la sidra y por su patrimonio, pero también, por las icnitas de esos seres prehistóricos.

Desde Villaviciosa, que es un pueblo que combina la arquitectura más actual con edificios señoriales, puedes ir hacia el oeste (por la AS-256) para recorrer los primeros yacimientos de icnitas.

La primera parada es en la playa de Merón (a la que se accede por la desviación de Argüero), donde se conserva el rastro de un saurópodo, formado por veinte huellas.

Vale la pena desviarse un poco para conocer el pintoresco pueblo marinero de Tazones, declarado Conjunto Histórico.

En Lastres encontrarás el Museo Jurásico, situado sobre una colina de vistas privilegiadas.

En la playa de La Griega (a 1 km del museo) se esconde el primer yacimiento que se descubrió en Asturias, con la huella del saurópodo más grande del mundo.

Ya que estamos aquí, vale la pena una visita a Lastres, un puerto pesquero enclavado en plena ruta de los dinosaurios.

Ruta castreña y el Parque Histórico del Navia

El Parque Histórico del Navia mezcla dos tipos de territorios: el marino y la montaña.

Esta ruta comienza en Tapia de Casariego, en un centro de interpretación situado en la Casa de la Cultura y que gira entorno a las casas palaciegas.

Desde Tapia parte un tramo de la senda costera hacia Viavélez.

También es posible cubrir sólo parte de la ruta, hasta el Monte Mirayos, para descubrir el Mirador de Campo Longo y, en Valdepares, el Mirador de La Atalaya.

En Ortiguera, puedes visitar una ermita del siglo XVII y un monumento a los hombres del mar, además de tener una visión ilimitada del puerto y de la ría de Navia.

Vale la pena hacer una parada en el castro de Mohías, ejemplo de asentamiento castreño en el occidente de Asturias.

En Navia, puedes ver el Ayuntamiento, la iglesia de Nuestra Señora de la Barca, la muralla medieval y la Casa de Coaña.

La carretera local NV-2 conecta Navia con la playa de Frexulfe, un monumento natural digo de una visita.

Puerto de Vega es una villa conocida por la belleza de su muelle, de sus casas solariegas y por ser otra zona de entrada al Parque Histórico.

A 7 km de Navia, en dirección a Boal, está el Castro de Coaña, un yacimiento en el que se conservan ochenta cabañas protegidas por una gruesa muralla.

En Oneta, a 2 km del pueblo, se encuentran tres cascadas de espectacular belleza que toman el nombre del pueblo.

En Valdedo se encuentra el Centro de Interpretación de los Paisajes Protegidos de Montaña.

Boal es tierra de miel. A sólo 2 km de la villa, se encuentra la Casa de la Apicultura y 4 km más está el Castro Pendia.

A 25 km se encuentra San Esteban de los Buitres en Illano, un pueblo cuyo nombre es más largo que el pueblo, pero con un patrimonio declarado Bien de Interés Cultural.

En Pesoz, en el núcleo de Argul, se conserva una singular arquitectura.

Grandas de Salime es otra zona de entrada al Parque y es visita obligada el Museo Etnográfico. A 7 km de la capital del concejo, está el Museo del Chao de Samartín, junto al castro que le da nombre.

Este yacimiento es uno de los más importantes de la región. El Castro de Samartín tiene vestigios del año 800 A.C.

Ruta de la Viticultura

Los viñedos asturianos están enclavados en terrazas ganadas a la montaña.

Cangas del Narcea es la capital del vino del Suroccidente de Asturias. En sus calles, encontrarás su pasado medieval, el orgullo de los indianos y un museo que muestra la producción vinícola.

Puedes visitar la iglesia de Santa María Magdalena, los palacios de Omaña y Pambley, la capilla del Carmen, el Museo del Vino y su puente romano.

En Corias, se levanta un monasterio del siglo XI, que hoy es en Parador Nacional.

A pocos kilómetros se encuentra el Santuario de La Virgen del Acebo, patrona de los Vaqueiros De Alzada.

Cerca de Cangas del Narcea está la Reserva Integral Natural de Muniellos.

En Degaña verás construcciones típicas de planta baja, un portalón por el que accedía el ganado y la Iglesia de Santiago (siglo XIV).

Cerredo es una villa minera, con restos arqueológicos industriales y con la iglesia de Santa María (siglo XIV).

Recomendable: el Conjunto Etnográfico de Casa Florencio.

En El Rebollar y en El Corralín, puedes ver restos de una explotación aurífera romana.

San Antolín de Ibias alberga una iglesia del siglo XI y un Centro de Interpretación de la Palloza (construcción típica de la zona).

Desde la plaza del Ayuntamiento parte la Ruta das Pallozas de Santiso (de 14 km, 5 horas a pie). A lo largo de este camino descubrirás pallozas, hórreos con techos de paja y caminos con sombra, gracias a emparrados de viña a modo de pérgola.

Ruta de la minería

Decir Nalón es hablar de la cuenca del carbón. De modo que, en su valle, descubrirás los restos del patrimonio arqueológico industrial, aunque también disfrutarás de su arquitectura, de su gastronomía y de un parque natural declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco.

Sama de Langreo y La Felguera son uno de los mejores ejemplos del pasado industrial.

Vale la pena conocer el Museo de la Siderurgia (MUSI), situado dentro de una torre refrigerante de 45 metros, en el polígono de Valnalón.

El otro museo que vale la pena es el Ecomuseo de Samuño, un complejo expositivo en el antiguo Pozo San Luis, que incluye un recorrido de 2 km en un tren minero.

La Pinacoteca Municipal Eduardo Úrculo, abierta en un antiguo matadero de 1919, es otro centro de referencia.

Además, Ciaño guarda varias joyas, como el conjunto de la Torre de la Quintana y la Casa de los Solís (siglo XIV) y la Casa de la Buelga (edificio barroco).

En El Entrego, se encuentra el Museo de la Minería (MUMI), que cuenta con la reproducción de la boca de un pozo de carbón y de la "jaula" en la que bajaban los mineros a las entrañas de la tierra.

En La Pola de Laviana se encuentra el Santuario de la Virgen del Otero (siglo XV) con un curioso retablo barroco.

A menos de 2 Km están Entralgo y la Casa Natal de Armando Palacio Valdés, una casona rural del siglo XVII.

Rioseco, está en Sobrescobio, concejo donde está el Parque Natural de Redes. El pueblo es la sede del Centro de Recepción e Interpretación del Agua.

Soto de Agues es el punto de partida de la Ruta del Alba, una popular senda montañera, de unos 14 km (ida y vuelta).

Un agradable paseo, para hacerlo con niños, es el entorno de la Cueva Deboyu, una cavidad kárstica excavada en la roca por el río Nalón y situada junto a Campo de Caso.

En cuanto a la gastronomía, el queso Casín se ha convertido en un referente y, diferentes productores, ofrecen rutas guiadas por sus queserías.

Ruta del Camín Real de la Mesa

El Camín Real de la Mesa fue una de las vías de comunicación más importantes que utilizaron los romanos para entrar en Asturias.

La incursión al Camín comienza el concejo de Las Regueras, famoso por la belleza del Monumento Natural de los Meandros del Nora y por las Termas Romanas de Valduno.

La mejor opción para conocer estas tierras es adentrarse por la ruta con la que comparten nombre: la Senda del Oso.

Construida sobre una caja de ferrocarril es apta para todos los públicos y está salpicada de áreas recreativas.

Dispone de dos ramales que se pueden recorrer a pie o en bicicleta. El original es el de Tuñón a Entrago, que mide casi 20 km.

Cerca de la parte final parte otro brazo hacia Quirós que añade cerca de 13 km más.

La excursión puede completarse con la visita al Cercado Osero, ubicado dentro de la senda, en la que existe un recinto en el que viven osos en cautividad.

Desde San Martín, se eleva por encima de los 1.000 metros de altitud el Puerto de Marabio, formado por una extensa pradería de montaña.

Junto a la Ermita de Santa Ana hay espacio para dejar el coche y pasear o, para realizar una ruta circular que se completa en tres horas.

Más adelante, en la carretera de Marabio, está Villabre. En la capital de Yernes y Tameza residen ya menos de un centenar de vecinos, pero se conservan intactas las construcciones típicas de la alta montaña.

En La Pola, está el Centro de Interpretación y Recepción de Visitantes del Parque Natural de Somiedo y el Ecomuseo de Somiedo.

En Belmonte de Miranda encontrarás el Aula del Oro.

Grado tiene un conjunto histórico artístico protegido, en el que destacan el Palacio de Miranda-Valdecarzana, los restos de la muralla, las capillas y los palacetes de indianos.

En San Román de Candamo, puedes visitar la Cueva de La Peña, que alberga pinturas de arte rupestre.

Ruta de la Sidra

Dicen que Estrabón, el geógrafo, viajero y escritor griego, citó (en el siglo I D.C.) en un libro sobre la Península Iberia, el zythos, quizá, el primer antecedente de la actual sidra asturiana.

Nava, con su Museo de la Sidra, es el punto de partida. El equipamiento, situado en pleno casco urbano, permite seguir el ciclo de producción de la sidra: desde la recogida de la manzana a la tradicional espicha en la que se canta tonada, se come de casa y se bebe el mejor ‘palu’.

La parte expositiva contiene instalaciones interactivas. Completada esa visita, un paseo por la villa te mostrará sidrerías, antiguos lagares, la iglesia de San Bartolomé y el Ayuntamiento.

En las inmediaciones de Fuensanta, a menos de 4 km de Nava, se asienta el Palacio-Casa Fuerte de la Ferrería (siglo XIV) y parte el itinerario de Les Foces del Río Pendón.

En Martimporra puedes visitar el Palacio del Marqués de Casa Estrada y, en Sariego, las iglesias románicas de Santa María de Narzana y de Santiago El Mayor.

De Nava a Villaviciosa, por la AS-335, pasando por Cabranes, encontrarás otros centros neurálgicos de la sidra.

En Piñera, encontrarás la Casa-Museo de la Cerámica Popular Asturiana.

No te pierdas una visita a Torazu, ni un paseo a través del tiempo con la exposición del Museo de la Escuela Rural en Viñón.

En Villaviciosa, debes conocer el parque de La Ballina, los restos de una muralla medieval, la Casa de José Caveda y Nava, el Mercado de Abastos, la Casa-Palacio de Los Valdés y el Teatro Riera.

En este concejo, se ofrecen visitas guiadas a las pomaradas de manzanos de sidra y también a lagares, donde comprobarás el éxito de la última cosecha.

Valdediós, al sur de Villaviciosa, cuenta con un monasterio y una iglesia Prerrománica extraordinarios.

En Argüero, está el Ecomuseo del Asturcón, una raza de caballo rústico típica asturiana.

Ruta de los cabos: De Vidio a Busto

Valdés y Cudillero, son tierra de marineros y de vaqueiros; son la mezcla más auténtica de mar y de montaña que se puede encontrar en el corazón de Asturias: brañas, puertos y casas colgadas sobre precipicios imposibles.

Cudillero es uno de los puertos más pintorescos y tiene un "anfiteatro" de viviendas.

En Soto de Luiña, puedes visitar el conjunto formado por la iglesia de Santa María y la Casa Rectoral, declarados Bienes de Interés Cultural.

En Oviñana, verás el Cabo Vidío, con acantilados de 80 metros de altura y un curioso faro.

En Valdés, cuya capital es Luarca, debes visitar la Reserva Natural de Barayo. El paisaje aúna la playa, un sistema dunar y unas marismas ligeramente salinas.

En Luarca encontraremos zonas diferenciadas: la zona más antigua, la marinera (con sus tres barrios típicos: el Cambaral, la Carril y la Pescadería), la zona burguesa (donde están el Ayuntamiento, el parque, el Círculo Liceo y algunas construcciones modernistas) y la zona indiana.

El Camino de Santiago en Asturias

El éxito del milagro compostelano fue extendiéndose por toda la cristiandad del momento. La masiva afluencia de peregrinos puso en funcionamiento, de nuevo, las viejas vías romanas que cruzaban Asturias.

Los peregrinos también hicieron que progresara la “hostelería” del momento y la fundación de hospitales, malaterías (para atender a los leprosos), ermitas, iglesias, monasterios y centros religiosos, durante los siglos IX, X y XI.

Las veredas, los pasos, las sendas (algunas en desuso) fueron abriéndose a los romeros y, al Camino Primitivo, se incorporaron otras rutas. La principal de estas vías fue El Camino del Norte o Camino Costero

Tanto el Camino Primitivo como el Costero (incluyendo la desviación desde Villaviciosa a Oviedo) y el del Salvador, están declarados Bien de Interés Cultural.

Otros caminos del norte son:

El que desde Oviedo enlaza con el Camino Costero a través de San Claudio, Arlós y Avilés.

El que de Covadonga y Abamia volvía hacia Les Arriondes, L’In estu, Nava, La Secada/La Secá, La Pola Siero y Oviedo.

Cuando el camino castellano-leonés cobró auge, a partir del siglo XII, se convirtió en los ramales que conducían a la visita a San Salvador de Oviedo (siendo el más importante de ellos el que entraba por Arbás y seguía por Payares), La Pola (Lena), Ujo/Uxo, Mieres del Camín, Olloniego, La Manjoya y Oviedo.

Los de salida y entrada en Asturias: de Oviedo a Trubia y el Monsacro (donde se cree que estuvieron las reliquias de El Salvador, antes de su traslado a la Cámara Santa), Tuñón, Proaza, La Plaza (Teverga) y el Puerto Ventana.

Otro ramal a considerar entraría en tierras alleranas desde Puebla de Lillo por San Isidro y, pasando por Col.lanzo, Cabanaquinta/ Cabañaquinta y Morea/Moreda, enlazaría con Ujo/ Uxo para llegar,  finalmente, a Oviedo.

En el Camino de Santiago, por Asturias, puedes disfrutar de otros espacios declarados Patrimonio de la Humanidad: El Arte Rupestre de la Cornisa Cantábrica (El Pindal, Tito Bustillo y la Cueva de la Peña son visitables) y los Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias (el arte Prerrománico Asturiano).

Experiencias

  

Otras experiencias

 

Estamos en Asturias, por lo que enumerar todos los pueblos bonitos de Asturias sería como enumerar todas las estrellas.

De modo que, me voy a limitar a enumerar algunos de los pueblos que más nos han gustado pero, ten en cuenta que no están todos los que son…

Qué ver en Asturias

Bulnes

GPS: 43°14'07.4"N 4°49'10.5"W

Bulnes es uno de los pueblos que más nos ha gustado de la montaña asturiana.

Está cerca del Picu Urriellu (Naranjo de Bulnes) y no tiene más de 25 habitantes.

Una de las razones por las que ha mantenido su encanto es porque, hasta no hace mucho, sólo se podía acceder a él por sendas. Ahora, hay además, un funicular.

Desde aquí, puedes empezar rutas de senderismo, probar su gastronomía (especialmente, el queso de Cabrales) y disfrutar de una tranquilidad que acomoda tu mente.

Torazu

GPS: 43°23'42.2"N 5°23'58.3"W

Dicen, que Torazu es uno de esos pueblos considerados como uno de los más bonitos de España.

Yo no entiendo muy bien este tipo de listas por dos razones: una, porque la lista sería más larga que la guía de teléfonos y, dos, porque esto es algo muy personal y subjetivo.

No obstante, Torazu es bonito...

Es un pequeño pueblo con magníficos hórreos, una  arquitectura tradicional y, situado sobre una calzada romana.

Colombres

GPS: 43°22'27.7"N 4°32'27.3"W

Colombres es un pueblo muy característico por el patrimonio indiano, es decir, asturianos que hicieron las Américas y volvieron, introduciendo este estilo arquitectónico. Aunque este fenómeno también se ha dado en otros pueblos asturianos.

Algunos de los edificios más representativos de Colombres son: La Solana, la Villa Las Palmeras, la Villa Ignacia y la Quinta Guadalupe.

Otro de sus encantos es que este tipo de arquitectura coexiste con la arquitectura tradicional asturiana.

Tazones

GPS: 43°32'42.2"N 5°24'00.1"W

Tazones, cercana a Villaviciosa, es una pequeña aldea costera, cuyas casas descansan entre la playa y la montaña.

Pequeña y recoleta, Tazones te invita a pasar una jornada tranquila y gastronómica. Después de un merecido manjar, sus calles laberínticas te invitan a pasearlas y a disfrutar de su Conjunto Histórico Artístico.

Un pero: es difícil aparcar.

Taramundi

GPS: 43°21'35.9"N 7°06'37.0"W

Taramundi se encuentra en el Oeste de Asturias (vecina de Lugo) y, afortunadamente, es un lugar inexplorado (por el turismo de masas).

Taramundi está formado por aldeas que siguen ancladas en su época y con una arquitectura que se adapta a sus riachuelos para aprovechar el agua.

Es imprescindible conocer sus hórreos, los molinos de la aldea de Mazanovo y el conjunto etnográfico de Os Teixols.

Os Teixois

GPS: 43°20'28.2"N 7°04'46.3"W

El Conjunto Etnográfico de Teixois ha sido declaro bien de interés cultural. Está a unos 4 kilómetros de Taramundi.

Es una pequeña aldea en la que puedes descubrir un conjunto de ingenios hidráulicos, tal y como estaban antaño: mazo, molino, rueda de afilar, central eléctrica y batán.

Villaviciosa

GPS: 43°28'50.3"N 5°26'05.3"W

Se la conoce como la capital de la Manzana (y, por ende, de la Sidra) y por su Ría.

Pero, además de sus iconos, Villaviciosa también tiene un interesante casco urbano, con palacios y edificios de gran interés, construidos en los siglos XVII y XVIII: el Teatro Riera, el Ayuntamiento, las iglesias de la Anunciación y de Santa María.

Cudillero

GPS: 43°33'48.5"N 6°08'45.5"W

Cudillero es otro de esos pueblos considerados como uno de los más bonitos de España.

Está situado en un acantilado, entre el mar y la montaña. En este pueblo marinero sorprende el colorido de sus casas, sus estrechas y laberínticas callejuelas y sus calles pinas.

En el Anfiteatro (su plaza), podrás desfrutar de una estupenda gastronomía al tiempo que contemplas los colores de su puerto pesquero.

Ribadesella

GPS: 43°27'43.9"N 5°03'36.0"W

Ribadesella es conocida por el descenso del Sella pero, además, tiene otros atractivos: su paseo marítimo y sus calles de casas señoriales: la Casa de los Collada (siglo XVIII), el Palacio de Prieto-Cutre y la Capilla de Santa Ana.

En los alrededores de Ribadesella puedes disfrutar de sus playas, de sus acantilados y de sus miradores.

Castropol

GPS: 43°31'30.6"N 7°01'38.9"W

La Villa de Castropol se encuentra en el Oeste de Asturias, justo en la Ría de Ribadeo y es otro pueblo digno de una visita, tanto por su Conjunto Histórico como por su costa.

Recomendable la vista a los Palacios de Valledor y de los Marqueses de Santa Cruz de Marcenado, la Casa de las Cuatro Torres, la Casa de la Cultura y la capilla del Campo.

Lastres

GPS: 43°30'50.6"N 5°16'09.2"W

Lastres, que pertenece al concejo de Colunga, es uno de esos pueblos que parece que hayan desparramado por la montaña hasta llegar al mar.

Cuando llegas, de repente, apetece pasear sus empedradas, sinuosas y pinas calles ya que, enseguida, te atraen sus casas tradicionales y sus colores infinitos.

A destacar: el Barrio de los Balleneros, la Capilla del Buen Suceso, la iglesia de Santa María de Sádaba, el Mirador de San Roque y el puerto.

Luarca

GPS: 43°32'37.7"N 6°32'04.1"W

Forma parte del Camino de Santiago del Norte y, como la mayoría de los pueblos costeros asturianos, está atrapado entre el mar y la montaña. Un espectáculo de colores !.

Tiene un puerto grande y sus flotas son las que pescaban ballenas en el Cantábrico.

Otros puntos de interés: la iglesia de Santa Eulalia, la ermita de la Virgen de la Blanca y el palacio del Marqués de Ferrera.

Villar de Vildas

GPS: 43°05'26.3"N 6°20'10.1"W

En el Concejo de Somiedo, atrapada en un enclave natural (por intacto) verde y abrupto, está Villar de Vildas, una aldea con el típico encanto de las aldeas que no ha invadido el turismo de masas.

Villar de Vildas representa la Asturias más rural y tradicional, ya que todavía se pueden ver las paneras y las brañas de La Pornacal, cabañas típicas asturianas, un molino y la Iglesia de San Miguel de Villar.

Villar de Gallegos

GPS: 43°13'12.6"N 5°49'43.1"W

Villar de Gallegos, en el concejo de Mieres, está rodeada de montañas y, desde aquí, puedes hacer rutas para conocer las antiguas explotaciones carboníferas y de mercurio.

Luanco

GPS: 43°36'55.5"N 5°47'34.3"W

Desde el puerto de Luanco también partía la flota de balleneros.

El pueblo, para variar, se encuentra entre las verdes montañas y el puerto. Luanco también es un pueblo para disfrutar de la gastronomía al tiempo que disfrutas de su arquitectura: la iglesia de Santa María (siglo XVII), la Torre del Reloj (siglo XVIII) y la noble casa de Menéndez de la Pola.

Llanes

GPS: 43°25'14.4"N 4°45'10.7"W

Es una villa marinera que cuenta con un conjunto medieval: la muralla, la basílica (siglo XII) y el torreón (siglo XIII), además de casas señoriales y palacios como el Palacio de Castañaga y el Palacio de los Duques de Estrada.

En Llanes, además, puedes disfrutar de unas magníficas playas y de uno baño en aguas transparentes (si te atreves).

Cangas de Onís

GPS: 43°21'03.1"N 5°07'45.6"W

Dicen que fue aquí donde se estableció, por primera vez, la sede de la Corte del Reino de Asturias.

En Cangas de Onís hay monumentos y edificios interesantes, pero los más populares son: el Puente Romano (con la Cruz de Asturias) y la iglesia de Santa María.

Desde aquí, puedes ir a Covadonga y a los Picos de Europa.

Covadonga

GPS: 43°18'26.8"N 5°03'12.6"W

Dicen que aquí comenzó la Reconquista, capitaneada por Don Pelayo.

Dicen que la vista a La Santina (la Virgen de Covadonga) es imprescindible pero yo, todavía no sé si es imprescindible, o no…

Desde aquí puedes subir a los Lagos de Covadonga. Tendrás que hacerlo en autobús porque no está permitida la subida con coche particular.

Gobiendes

GPS: 43°27'59.7"N 5°13'53.1"W

En Gobiendes podrás encontrar la iglesia Prerrománica de Santiago y un Palacio. Elevado en un promontorio sobre la costa, Gobiendes se orienta, por un lado, al Cantábrico y, por el otro, a la montaña (típico de esta costa).

Eso sí, aquí encontrarás toda la paz que perdiste por la carretera.

Viavélez

GPS: 43°33'46.8"N 6°50'25.8"W

Viento, olas, un espigón, un faro, un puerto, gastronomía, bosques, un pueblo medio escondido entre el mar y la montaña: Viavélez (en el concejo de El Franco).

Dado que es un pueblo que ha sabido vivir lejos del turismo de masas, mantiene el encanto de los pueblos de otros tiempos.

Visitable: el Palacio de Jardón, la capilla del Santo Ángel de la Guarda y la casa de Corín y Norberto Tellado.

Salas

GPS: 43°24'32.3"N 6°15'39.9"W

Salas está declarada Conjunto Histórico-Artístico por su arquitectura tradicional: los edificios de la torre y el palacio Valdés Salas, la Casa del Xanxo, la Casa de María Veiga, la Colegiata de Santa María La Mayor (siglo XVI) y la Iglesia de San Martín.

Bandujo

GPS: 43°13'09.2"N 6°04'15.7"W

La arquitectura medieval de Bandujo sigue intacta debido a su ubicación y a los problemas de accesibilidad al pueblo.

Su interés consiste en sus hórreos de madera, su arquitectura tradicional de montaña (de piedra gris y tejados de paja (algunas casas).

Vale la pena ver su Torre de Tuñón y la iglesia de Santa María.

Tanes

GPS: 43°12'23.2"N 5°24'01.8"W

Tanes está en el concejo de Caso (en la zona centro-oriental de Asturias) y forma parte de la Reserva de la Biosfera de Redes.

A su paisaje, hay que añadir, a Tanes, la serenidad del lugar y la cordialidad de su paisanaje.

Arquitectónicamente, lo más relevante es su colegiata Santa María la Real pero, quizá, lo más interesante sea su entorno: la flora y la fauna, el embalse y el río Nalón y, por supuesto, sus quesos.

Pumares

GPS: 43°15'42.5"N 7°02'00.5"W

Si quieres conocer la tierra de los ferreiros y de los bosques, de los molinos, de los mazos y de los batanes, de los artesanos del hierro, de casas de piedra y de pizarra y de una naturaleza sosegada y de colores infinitos, pásate por Pumares, en Santa Eulalia de Oscos.

Si quieres hacer algo de senderismo, debes acercarte hasta la Cascada Seimeira.

Espinaréu

GPS: 43°18'05.5"N 5°21'48.4"W

Los hórreos se han utilizado siempre para guardar las cosechas y la carne. Y eso es lo que encontrarás en Espinaréu (en el concejo de Piloña). Hórreos y paneras del siglo XVI y XVII.

Espinaréu es una acogedora aldea prerrománica, de calles coloridas por las flores.

Tuña

GPS: 43°16'18.8"N 6°22'19.1"W

Tuña parece anclada en el tiempo, por su puente romano y por sus palacios.

De hecho, los romanos ya iban a Tuña. Bien es cierto que iban a extraer el oro de sus tierras pero ya te puedes hacer una idea de la antigüedad de Tuña.

Como suele ser habitual en estos pueblos, en ellos se respira la quietud de su paisaje y la cordialidad de unas gentes que tranquilizan el ánimo.

También puede verse la casa natal del general Riego.

Riodeporcos

GPS: 43°04'37.7"N 6°56'31.1"W

Riodeporcos está situado en un meandro del río Navia. No podrás llevar a la aldea en coche, de modo que, tendrás que usar una pasarela.

La aldea está encerrada en su propio silencio, de modo que, si necesitas desestresarte, pásate por Riodeporcos.

Tapia de Casariegos

GPS: 43°34'19.6"N 6°56'40.3"W

Ya desestresado y con ganas de disfrutar de la vista y del estómago, pásate por Tapia de Casariego.

Tiene un bonito puerto, unas vistas espectaculares y una curiosa arquitectura pero, lo más apetecible son sus tabernas, sus terrazas y restaurantes, sus playas y sus gentes.

Para los amantes del surf, este es un buen sitio para practicarlo.

Avilés

GPS: 43°33'19.6"N 5°55'18.7"W

Avilés ya es otra historia. Es una ciudad cosmopolita, marinera, medieval y dinámica.

Tiene un casco histórico plagado de palacios, jardines, fuentes, iglesias, casas porticadas, etc., por lo que es una ciudad que vale la pena.

Una buena forma de conocer Avilés es hacer el Tour Indiano o una visita guiada.

Si te apetece conocer los misterios y las leyendas de Avilés (dicen que Avilés tuvo su propio Jack el Destripador), te recomiendo que hagas este Tour de leyendas.

Gijón

GPS: 43°32'46.7"N 5°39'49.6"W

Gijón es otra de las grandes asturianas y, sin embargo, es tranquila, con estupendas playas, con buena comida y con buena gente.

Sin duda, Gijón es un sitio excepcional para dar gusto al paladar. Pote asturiano, cachopo, sidra, chorizo a la sidra, casadielles, pixin, fabada, patatas al cabrales,queso de cabrales, arroz con leche casero, frixuelos, en fín, para morir comiendo…

Una buena forma de conocer Gijón es hacer una visita guiada.

Qué puedes ver en Gijón

Cimadevilla

Cimadevilla es un barrio marinero con aspecto de tiempos mejores.  Verás una muralla y unas termas romanas.

En el siglo XVI se construyó el puerto comercial y comenzó a desarrollarse la ciudad.

Puedes visitar: la casa natal de Jovellanos, la Colegiata, el Palacio Revillagigedo, y la Torre del Reloj.

El Centro urbano

Si quieres ver tiendas, pásate por la calle Corrida. El centro está repleto de calles peatonales, terrazas y tiendas.

La Playa de San Lorenzo

Tiene unos 2 kilómetros de longitud, contando el Paseo del Muro. Es el sitio ideal para ver la desembocadura del Río Piles.

La playa tiene casetas de playa, pistas de voley-playa, etc.

El Cerro de Santa Catalina

En un extremo de la playa verás la Iglesia de San Pedro. Subiendo, llegarás al Cerro de Santa Catalina. Por el camino encontrarás el Club de Regatas, un parque y el Elogio del Horizonte (escultura de Chillida que, a mí, no me dice nada, pero ahí está...).

El Acuario

Es una buena opción para ir con los nanos. Verán tiburones, peces globo, pingüinos, nutrias, tortugas, caballitos de mar, rayas, estrellas de mar, peces payaso, peces vaca, la fauna autóctona de la costa asturiana, etc.

Universidad Laboral

Es un conjunto arquitectónico impresionante. Tienes que visitarlo.

Otras recomendaciones: la Lloca del Rinconín, el Jardín Botánico y el Parque de la Providencia.

Experiencias guiadas

Alojamientos recomendados

Experiencias

 

Asturias es una región que no tiene desperdicio. Es pequeña, pero cada rincón te muestra algo de la esencia de Asturias.

Asturias es, para mí, uno de los destinos más interesantes. Puedes conocer zona de costa (pueblos marineros, acantilados, playas, actividades acuáticas, etc.) y zona montañosa (pueblos, actividades de aventura, parques naturales, etc.), cultura, gastronomía, patrimonio arquitectónico, fiestas populares y folclore, etc.

Vale la pena, pues, conocer algo de Asturias, antes de viajar a esta región:

Cultura de Asturias

La dilatada y azarosa historia de Asturias explica su heterogénea y curiosa cultura.

Asturias ya estaba habitada, hace 200 millones de años, por dinosaurios, especialmente por la zona del litoral.

Hace 22.000 años, los primeros pobladores de esas tierras (a excepción de los dinosaurios) vivían en cuevas y, las decoraron con pinturas rupestres: las de Tito Bustillo (Ribadesella), Covaciella (Cabrales), Llonín (Peñamellera Alta), El Pindal (Ribadedeva) y La Peña (Candamo).

La sociedad castreña, en cambio, vivió en el occidente asturiano, en construcciones circulares formando poblados fortificados, llamados castros. Se puede visitar los de San Chuis (en Allande) y Coaña.

El Reino de Asturias, nacido en plena Reconquista, convirtió al Principado en el corazón de una Europa más moderna.

Con una monarquía interesada en el talento, fructificó un estilo arquitectónico único: el Arte Prerrománico Asturiano. Como muestra, tenemos: Sta. María del Naranco, San Miguel de Lillo y San Julián de los Prados (Oviedo), Sta. Cristina (Lena), Valdediós (Villaviciosa), etc.

Los Caminos del Norte a Santiago de Compostela (el Costero y el Primitivo), también ofrecen numerosos ejemplos: San Salvador de Priesca (Villaviciosa), Santa María de Soto de Luiña (Cudillero) y el Monasterio de San Salvador de Cornellana (Salas).

En cuanto al románico, lo más significativo es: San Pedro de Villanueva (Cangas de Onís), la Colegiata de Teverga y la iglesia de Sta. María de Junco (Ribadesella).

Iglesias, palacios y monasterios forman la herencia gótica y barroca asturiana, con la Catedral de Oviedo como obra más importante.

La Catedral de San Salvador de Oviedo, conserva las reliquias del Santo Sudario (o eso aseguran), la Cruz de la Victoria y la Cruz de los Ángeles (con una mágica leyenda de peregrinos orfebres, que diseñaron la pieza para Alfonso II).

La cueva y la Basílica de Covadonga están en una zona montañosa de pintoresca belleza en la que, la Virgen, se le apareció a Pelayo y le infundió el valor para iniciar la Reconquista (o eso dicen).

La revolución industrial modificó nuevamente ese horizonte y dejó paisajes que en el siglo XXI volvieron a reinventarse con obras como el Centro Niemeyer, en la ría de Avilés.

En cuanto a la zona rural, las casonas del siglo XVIII y las bellas quintas de indianos, constituyen un sello personal y elegante en contraste con el tipismo de los hórreos, paneras y caserías.

Clima de Asturias

El clima en Asturias es oceánico, es decir, que tiene precipitaciones abundantes repartidas a lo largo del año y temperaturas suaves, tanto en invierno como en verano.

Debido a lo abrupto de la geografía asturiana hay infinidad de microclimas, aunque podríamos distinguir tres microclimas principales: el oceánico lluvioso, el oceánico interior y el de montaña.

Las zonas climáticas son: la franja climática del litoral (muy influida por el mar), la franja climática en el suroeste (con un clima continental) y la franja central que, aunque oceánico, no está tan influenciada por el mar ni por el clima de montaña.

Asturias tiene, para mí, un clima ideal para viajar: en verano no aprieta el calor (especialmente por la noche), en otoño puedes disfrutar de los melancólicos colores, en invierno puedes disfrutar de la nieve y, en primavera, del infinito verde (y de la lluvia).

Gastronomía de Asturias

La gastronomía de Asturias tiene dos características que quedan reflejadas en sus costumbres culinarias: por un lado, posee costas en el mar Cantábrico, lo que le proporciona abundantes pescados y mariscos y, por otro, cuenta con la cordillera Cantábrica, con profundos valles en los que se cría ganado en semilibertad, dando lugar a carne y leche de características autóctonas, como la vaca casina.

Los platos más populares y que no debes dejar de probar son:

La Fabada

Es el plato más tradicional de la gastronomía asturiana. Este plato se prepara con una cocción a fuego lento durante una hora y media, evitando mover los ingredientes y, empleando materias primas de calidad.

El Cachopo

Ingredientes de calidad, un sabor exquisito, un rebozado fino y el toque tradicional: eso es el Cachopo.

Las composiciones más populares son la de ternera, jamón y queso.

Últimamente, están surgiendo nuevas recetas, elaboradas a base de cecina y queso de cabra o de carne guisada, como ingrediente principal.

El Pitu de Caleya

En Asturias, se llama pitu de caleya a los pollos que se crían por los pueblos y que se alimentan a base de maíz, semillas y hierbas.

Es un plato muy popular en Asturias.

Los Fritos de Pixín

Es uno de los pescados más populares de Asturias y un plato común en todos los restaurantes y bares de la región.

El Chorizo a la sidra

Tradicionalmente, se presenta en una cazuela de barro. Una vez que los chorizos están ligeramente dorados, se bañan con sidra y se sube el fuego, para que la sidra empiece a hervir.

Los Escalopines al cabrales

Este plato consiste en escalope de ternera (asturiana, naturalmente) empanados y cubiertos con salsa de queso cabrales.

El Pote asturiano

Es un cocido tradicional de gran contundencia, que suele prepararse en un pote en las chimeneas invernales (durante la época de la matanza).

Los Tortos

Es plato de maíz que se puede servir con alimentos salados, como los quesos, el jamón, los huevos, el picadillo, la morcilla, etc. y, con dulces como el membrillo y el chocolate.

El Pastel de Cabracho

Es un plato perfecto para tomar como entrante. Para servir, se acompaña con rebanadas de pan tostado y salsa mayonesa.

Los Casadielles y Carbayones

Son unos de los postres más típicos de Asturias.

Les casadielles se pueden preparar fritos u horneados y se trata de una masa que se elabora con harina de trigo y que se rellena con nueces, anís y azúcar.

Los carballones, en cambio, son pasteles de almendra y yema, con base de hojaldre y bañados en azúcar.

El Arroz con leche

Postre tradicional a base de arroz de grano redondo, leche, azúcar, canela y corteza de limón.

La Sidra

La sidra es la bebida asturiana por excelencia y es, casi, una cultura propia. Hay que beberla en sidrerías o restaurantes y, si es posible, en los propios llagares.

El escanciado en alto de la sidra y el ancho vaso, del que sólo debe llenarse el culín, incitan a la amistad y a la fiesta, como dicen por Asturias…



Fiestas populares de Asturias

Debido a las características históricas y culturales, en Asturias hay infinidad de fiestas pero, te recomendamos algunas de las más populares.

Pincha en los enlaces para conocer las fiestas:

Fiesta de les Fabes, Fiesta de los Humanitarios, Boda Vaqueira, Descenso del Sella, Descenso folclórico del Nalón, Fiesta de la Regalina, Desembarco de Carlos V, Certámen del queso Gamonéu, Fiesta de Exconxuraos, Mercado Tradicional de Oles, Fiesta del Pastor, Festival Intercéltico, Carnavales de Avilés, Festival de Bandas de Gaitas, Fiesta del Asturcón, Fiesta de la Sidra Natural, Festividad de La Ponte, Fiesta del Cordero, Fiesta de El Guirria, La Vaqueirada, etc.

Folclore de Asturias

La danza asturiana tiene tres características principales: es colectiva (participa todo el que lo desee), circular (los participantes, unidos por las manos, forman un corro) y coral (sin instrumentos).

Los estilos musicales y las danzas más populares son:

Alboradas: Son piezas de pascuas o marchas estilo gaita, pero están destinadas a despertar a los vecinos el día de la fiesta.


Añaes: son canciones para dar a luz. Las letras pueden ser extrañas ya que el tema principal son las relaciones adúlteras.
Asturianaes/Tonada: Es el estilo vocal asturiano más importante, en términos de complejidad y variación.
Dances Primes: es una danza muy antigua.
Fandangos: No es un estilo propio de Asturias pero es muy popular.
Floreos: no es una pieza en sí misma, sino una escala introductoria o de salida, de ritmo libre.
Muñeiras: es uno de los géneros más representativos del repertorio de gaitas.

Pasucáis: es una pieza clásica de gaita.
Pasudobles: estos bailes son muncho más modernos, son del siglo XIX.
Saltones: es un baile emparentado con los más antiguos de Asturies, aunque más rápido, llamado así por la exageración de los pasos.
Vaqueiraes: cantado por los vaqueiros del Ocidente de Asturias.
Xirandiyes: este estilo surgió de la unión de dos formas existentes: jotes y danzas primes.
Xiringoses: este tipo de baile también es muy antiguo, data del siglo XV.
El corri-corri: es la danza más antigua de Asturias. Su carácter es ritual y mágico.

Jota Asturiana: con la Jota Asturiana, el baile de romería se hace ritmo trepidante.
El pericote: de gran antigüedad, el pericote asturiano nació en esta localidad del oriente de Asturias en la que la gente va ataviada con el traje típico de porruano y de llanisca (paisanos y paisanas).

La Patada: baile característico de las brañas vaqueiras de Belmonte.
La media vuelta: es un baile típicamente vaqueiro.
Giraldillas: a este estilo pertenecen Asturias Patria Querida, Chalaneru, el Carmín de la Pola, El mio Xuan, etc.

Mitos y Leyendas de Asturias

Dicen que la mitología asturiana nació de las religiones de los primeros pueblos que habitaron en Asturias, que adoraban al sol y a la naturaleza.
Algunos de los más populares son:

Les Xanes

Son las hadas asturianas y, están ligadas a las fuentes y a los saltos de agua, ya que guardan tesoros bajo las aguas.

Las representan como unas chicas jóvenes y de extraordinaria belleza, con rasgos nórdicos, con cabellos y ojos claros y, en las orillas de los ríos se peinan con peines de oro, esperando encantar a los hombres.

Tienen hijos pequeños y peludos, llamados xaninos y, como no los pueden amamantar, los cambian por los niños de las aldeas.

Aunque viven solas, en las noches de San Juan se juntan en grupos y bailan en coros al son de los cantares de los ventolines. Casi siempre son custodiadas por cuélebres.

El Cuélebre

El Cuélebre es una serpiente gigantesca que custodia tesoros y a les xanes.

Suelen comer ganado y hombres. Se le suele matar dándole de comer una piedra al rojo vivo o con una hogaza de pan llena de alfileres.

Otro mito relacionado con el cuélebre es la “piedra del cuélebre”, con la que se curan (según dicen) ciertas enfermedades.

El Nuberu

Es la divinidad de las nubes y de las tormentas. Se le representa como un hombre con larga barba, con vestimenta de pieles de cabra y un sombrero de ala ancha y, según dicen, puede ser muy dañino con las personas, dañando pastos y sembrados, aunque, por otra parte, también puede ser muy beneficioso con aquellos que le ayudan.

El Trasgu

Es un duende pequeño representado, a veces, con rabo y cuernos. Tiene la mano izquierda agujereada, viste traje y gorro rojo.

Vive en las casas molestando al ganado, tirando cosas al suelo, impidiendo que las personas duerman por las noches, etc.

Para planificar tu viaje a Asturias, consulta Destino Asturias

Experiencias

  

Otras experiencias

 

  

Ruta de los monasterios gallegos, en autocaravana.

Relato de Josu y Graci, para descubrir en autocaravana, otros rincones singulares de Galicia, como la riqueza artística de su patrimonio monacal (en comunión con sus paisajes), ríos, valles y aldeas.

Disfrutaron del viaje alquilando nuestra autocaravana de 4 plazas, Itineo MJB 740.

Este es su relato:

Salimos de Bilbao con la autocaravana, lloviendo, con frío y con mucho viento, hasta llegar por la tarde, a San Martiño de Mondoñedo (Lugo) con el cielo despejado, a un aparcamiento a la entrada del pueblo que para sí quisieran muchas localidades de nuestra geografía. Una Basílica románica preciosa. Coordenadas: 43°33′42″N 7°18′12″O

Esa noche dormimos en Villalba, en un gran aparcamiento en el centro del pueblo y que tiene varias plazas para autocaravanas, con grifo de agua sanitaria, desagüe de aguas negras, etc. Coordenadas: 43º 17´44” N – 7º 40´36” O

         

A la mañana siguiente, dirección a A Coruña, nos acercamos al monasterio de Sobrado dos Monxes, ubicado en la localidad de Sobrado. Coordenadas: 43°02′18″N 8°01′21″O  

De estilo barroco con elementos románicos, aún conserva, nada menos, que tres claustros y una iglesia imponente, pero da pena ver como el verdín de la humedad está extendido por toda la iglesia.

         

Después, nos acercamos a Betanzos, ciudad muy bonita, con numerosas iglesias y edificios emblemáticos. Entre sus iglesias destacan Santa María de Azogue (del siglo XIV) y San Francisco (del siglo XIV).

En un parque, al otro lado del río, están los aparcamientos de coches y de autobuses. Coordenadas: 43º 17´03” N – 8º 12´50” O.

  

Por la tarde, recalamos en A Coruña, donde aparcamos en el Parking de la Torre de Hércules, en parcelas de autobuses y de autocaravanas. Recorrimos los bellos paseos, al lado del mar y, al volver a la autocaravana, estaban todas las parcelas ocupadas por todo tipo de automóviles.

Esto ya nos ha pasado en más sitios. Coordenadas: 43º 23´00”N – 8º 24´08”O

     

Por la tarde, llegamos al camping A Vouga. Cuenta con todos los servicios para autocaravanas y tiene 78 parcelas de 60m2. Está a pie de playa y a 3 km. de Muros. Habría unas 20 autocaravanas, 19 con matrícula extranjera y la nuestra de Fun Fun Caravans. Coordenadas: 42º 45´38 N – 9º 03´43” O

  

A la mañana siguiente fuimos a visitar el Monasterio cisterciense de Santa María de Armenteira en Meis (Pontevedra). Buen aparcamiento para autocaravanas y autobuses.

Situado en un enclave pintoresco y frondoso, del que parten varias rutas de senderismo, siendo la más importante “La ruta de la piedra y el agua”. Coordenadas: 42°29′59″N 8°43′30″O

Después de nuestro pequeño recorrido por las Rias Baixas, hicimos un alto en Tui para ver su espléndida catedral de Santa María. Coordenadas del parking: 42º 02´36” N – 8º 38´47” O

   

Seguimos hacia la zona del “Ribeiro” y, antes de llegar a Ribadavia, nos desviamos para ver lo que queda del Monasterio de Santa María de Melón (Ourense), una de las joyas menos conocidas del románico monástico cisterciense de Galicia, a pesar de tener una espléndida cabecera relacionada con Oseira. Coordenadas: 42°15′20″N   8°13′00″O

Al día siguiente y, después de ver la hermosa localidad de Ribadavia, nos fuimos a Allariz (Orense), pueblo muy bonito y limpio, donde hicimos un recorrido por sus calles, sus iglesias románicas y sus parques. Buena zona de aparcamiento para autocaravanas aunque sin servicios diferenciados. Coordenadas: 42º 11´12” N – 7º 47´50” O

  

Antes de salir de Galicia y, en dirección hacia León, fuimos a ver la iglesia de San Miguel de Eiré en Pantón. En su día, perteneció a un monasterio y representa uno de los mejores templos del románico de Lugo y de Galicia. Coordenadas: 42°31’5.71″N – 7°38’54.32″O

Ese día aparcamos y dormimos en un área de autocaravanas situado detrás del Hostal San Marcos de León. Con 6 parcelas gratis y 4 de pago; tiene todos los servicios y estaban casi todas ocupadas.

León tiene mucho que ver y este parking está en un sitio muy céntrico. Hubo mucho tránsito de autocaravanas. Coordenadas: 42º 36¨17” N – 5º 35¨07” O

  

...Parte I

VIERNES, 10 AGOSTO:  SUR EN –  ST. MORITZ, 94 KM
BAJA ENGADINA:  FTAN,  ARDEZ,  CASTILLO DE TARASP,  GUARDA


Nos levantamos sobre las 8 de la mañana. Hay 13ºC en el exterior, aunque rápidamente empieza a subir la temperatura y a picar el sol.

Paso por recepción a fin de pagar la factura. Ayer ya estaba cerrada para cuando hubimos elegido dónde ubicarnos.

Mateo se coloca debajo de la autocaravana como puede, evitando el sol, mientras nosotros desayunamos bajo el toldo. Estamos orientados de forma que la zona umbría es muy pequeña, y decidimos irnos a buscar la sombra que proyecta la autocaravana por el otro flanco.

Trasladamos la mesa y pasamos unos momentos de apuro cuando constatamos que Mateo no logra salir de debajo de la autocaravana. Él cree que podrá salir por el otro lado, cada vez se mete más adentro, queda más bloqueado y se pone nervioso.

Entre Aina, Xènia y yo le ayudamos a salir. David ya se estaba aproximando con un pedazo de cecina en la mano, como motivación para salir del atolladero, y se lo da igualmente. ¡Vaya susto nos ha dado!


Nos preparamos una cafetera mientras las niñas se van a los columpios, y le damos a Mateo sudesayuno. Hoy se lo termina todo, estos últimos días algo le afecta, ya que no come como es habitual.

Recogemos, hacemos unas fotos (en particular del precioso puente de madera que da acceso al camping) y salimos.

Estamos acalorados, pese a haber estado fresquitos bajo la sombra de la autocaravana mientras desayunábamos. Son las 11:35, estamos a 19,7ºC de temperatura y tenemos 112.830 km en el cuentakilómetros.

Unas curvas por encima del camping sacamos unas fotos más del emplazamiento.

Nos dirigimos hacia Ftan.

Durante el ascenso por la carretera tenemos buenas vistas del castillo de Tarasp.

Visitamos el exterior de la torre del campanario de Ftan. Casualmente en ese momento llega una furgoneta de un campanero.


Podríamos dirigirnos al castillo de Tarasp, pero la existencia de una pequeña carretera panorámica poco importante entre Ftan y Ardez actúa como un imán sobre nosotros y decidimos recorrerla. La carretera es bonita. En algún punto tiene una anchura máxima de 2,3 metros.

Aunque lo más emocionante no es el trayecto, y está por llegar. La llegada a Ardez se produce por el extremo de la población opuesto a la estación y a la carretera principal.

Habríamos ido al aparcamiento de la estación, sin osar en absoluto meternos dentro de la población.

Y en lugar de eso, nos toca cruzar toda la población de Ardez con la autocaravana. La visión es espectacular, tanto por la estrechez de las calles, como por la preciosidad de las casas pintadas con mucho esmero y buen gusto. Muchas fueron renovadas en los años 80.

Voy con la boca abierta de asombro y con un punto de tensión por lo imprevisto de la situación.

Incluso unos albañiles apartan un pequeño andamio de quita y pon en cuanto nos ven aparecer….

Aparcamos en la estación y subimos (¡siempre hay que subir para visitar!) hacia el pueblo. Luce el sol y estamos asombrados con la visión de las casas, cada rincón nos ofrece una nueva sorpresa, una nueva foto, una nueva perspectiva.



Uso la mitad de la batería de la videocámara y David dispara una cantidad importante (¿ingente?) de fotografías.

Xènia nos recuerda que los estómagos empiezan a hacer “rau-rau”, por lo que nos viene de perlas una terraza pequeñita que acabamos de ver. Es tan estrecha que las sombrillas son mitades de sombrilla. Probamos diferentes tipos de tartas y bollos.

David y yo nos decidimos por la tarta de nueces, especialidad de la zona. Xènia es feliz con su tarta de albaricoque y pudding, y Aina se regala unas cookies de chocolate.

Acabamos de dar un paseo por el pueblo y exactamente cuando llegamos a la autocaravana empieza a lloviznar.

Nos vamos dirección Tarasp, a ver el castillo “de Jofranc o Jan”. Él mencionó que esta estampa es la que se reflejaba en un enorme puzzle que tenía en casa, y decidimos incluirlo en el rutómetro.

Pasamos por un enorme puente, en romanche se llama “punt”.

Luego circulamos frente a un hotel de gran lujo (Schwerizerhof) con turistas practicando el golf.

Llegamos a la altura de Tarasp y nos quedamos en el aparcamiento inferior.

Las niñas se quedan en la autocaravana, mientras que Mateo, David y yo bajamos para la visita.

De nuevo toca abordar una cuesta envuelta de un increíble paisaje suizo de postal, inmersos en una espectacular luz.


Y llegamos a Tarasp. Preside la población una pequeña plaza, con una fuente típica en la zona, en dos niveles: El chorro sale de un caño rodeado de geranios, cae en una pileta grande, desde donde desagua hacia una pileta más baja y pequeña, donde Mateo siempre aprovecha para beber.

La plaza está rodeada de casas perfectamente decoradas al estilo de la zona, con geranios muy bien cuidados.


Uno de los edificios es un hotel de la cadena Relais Chateaux. Hemos visto circular un par de Aston Martin’s clásicos descapotables por delante del hotel, nos transportan a otra época y otro lugar.

Terminamos de dar un paseo por Tarasp, no nos lo esperábamos tan bonito. Sólo veníamos para ver el castillo … de Jofranc.

Subimos al castillo. No entraremos dentro, ya que Mateo no está autorizado, y además se nos hace tarde. Pero tenemos curiosidad por verlo de cerca, y contemplar las vistas desde allá arriba. Tal como había leído en la guía, es un castillo muy remarcable por su situación encima de un peñasco.

Regresamos a la autocaravana. Amenaza lluvia aunque todavía no lo hace. Hay bochorno y la luz es de contrate, con el sol perseguido por las nubes.

   

Mientras tanto, las niñas han estado envolviendo y decorando un paquetito de regalo para Alba, quien cumplirá diez años el día de nuestro encuentro.

Ponemos rumbo a Guarda. Aprovecho el trayecto para cargar la batería de la videocámara, que hoy ha trabajado de lo lindo.

De repente, nos cruzamos con otra autocaravana. Esther va al volante. Carlos nos manda un SMS y David les llama por teléfono. Nosotros vamos un poco justos de tiempo, ya que disponemos de poco más de una hora para visitar Guarda. Luego debemos dirigirnos a St. Moritz, en cuyo camping tenemos una reserva para dos noches. Así es que cada cual continúa con su ruta prevista, nos veremos dentro de unos pocos días, tal como habíamos acordado.

¡Qué envidia nos dan! Ellos mañana se dirigirán al balneario de Scuol. A nosotros no nos ha quedado más remedio que prescindir de él. Nunca hay tiempo para todo y menos si desayunamos con la calma con la que lo hacemos estos días. Pero ello también forma parte de las vacaciones.

Aparcamos en el lugar previsto, en las afueras de Guarda. Un cartel indica que dentro del pueblo es totalmente imposible aparcar. Pagando 1 CHF tenemos dos horas de parking, y por 8 CHF se podrían pasar 24 horas en el lugar. Hay dos autocaravanas con toda la pinta de pernoctar hoy en este lugar.

Visitamos el pueblo. Tiene muchas casas del siglo XVII, algunas reformadas durante los años 80. Quizás al principio no nos parece tan encantador como Ardez, pero poco a poco vamos entrando en escena y nos sentimos como en un encantador pueblo de hadas, es todo propio de un cuento.

              
Y … sorpresa. De una de estas casas sale otro boyero de Berna. Tiene 3 años y es un macho algo más pequeño que Mateo, pero los dos son bonachones. O sea que les soltamos un rato para que jueguen, lo que nos encanta, hasta que Mateo se cansa.

Terminamos de visitar el pueblo y las casas pintadas. Algunos portales tienen escobas nuevas colgando, y nos preguntamos su finalidad o razón de ser.

Y enfilamos dirección St. Moritz. Llamo por teléfono al camping y nos indican que hasta las 21:00 horas podremos entrar.

Cruzamos lo que nos queda del valle de la Baja Engadina, y luego recorremos la Alta Engadina.

No visitaremos el Parque Nacional Suizo, pues no admite perros.

Vamos ganando altura por lo que, como dice Xanquete, no apreciamos correctamente la importante altura de las montañas que nos rodean.

Vivimos algunos momentos gloriosos, con una preciosa luz sobre el paisaje.

Finalmente cruzamos St. Moritz y llegamos al camping, el Olympiaschanze. Son aproximadamente las siete y media de la tarde.

Paso por recepción, nos instalamos en nuestra parcela y las niñas se van a la ducha mientras David y yo preparamos la mesa fuera, y la cena.

Da un poco de vértigo ver la cantidad de baterías que tenemos recargándose.

Preparo una sopa (la primera del viaje) y David asa una butifarra y unos pinchos en el camping gaz, al exterior.

Estamos instalados frente a una plazoleta en la que se halla un Hotel Bus. Nosotros debemos ser su pasatiempo visual, como ellos son el nuestro. Tienen mesas y sillas fuera, pero cenan dentro, en las butacas de viaje. El ambiente exterior es bastante gélido. Nosotros somos un poco raros y vikingos.

Ellos son mayoritariamente gente mayor y deben tener frío. Al rato la mayoría se ponen a leer y poco a poco se van yendo hacia sus camas. Contamos 18 huecos con ventana que deben corresponderse con las camas de 18 viajeros: 16 clientes y 2 chóferes.


Tomamos postre, pero también acabamos por coger frío y entramos en la autocaravana.

Escribo estas líneas mientras las niñas se meten en la cama.

Camping Sur En: 46,50 CHF

Tartas Ardez: 30,30 CHF

Parking Guarda: 1 CHF

SÁBADO,  11 AGOSTO:  ST. MORITZ,  0 KM

PIZ CORVATSCH

Nos levantamos sobre las ocho. Hoy hemos dormido bien, con el pijama de invierno y la calefacción, que ha acabado disparándose.

Cuando nos levantamos, fuera tenemos 12ºC, aunque sale el sol y enseguida sube la temperatura.

David y yo nos vamos a las duchas, mientras las niñas ordenan la capuchina.

Desayunamos en la mesa exterior: pan con tomate, embutido, queso, mermelada, etc. Y rematamos con una buena cafetera.

Somos conscientes de que en este proceso invertimos un buen rato, pero estos momentos relajados también forman parte de las vacaciones, entre visita y visita.

Todavía nos queda una semana de vacaciones, aunque ya empezamos a imaginar cuál puede ser el destino del verano próximo.


Oímos disparos, suponemos que debemos estar cerca de un campo de tiro. Quedará cerca de unos trampolines de esquí y unas pistas de tenis que vimos ayer al llegar.

Las niñas preparan unos bocadillos y colocan ropa de abrigo en las mochilas, mientras yo peino a Mateo, y David recoge el mobiliario exterior.

Seguimos las indicaciones de Xanquete, salimos por el camino superior del camping en dirección al teleférico que sube al Piz Corvatsch. Pasamos ante los trampolines de esquí, precisamente es donde se han estado celebrando las pruebas de tiro.

Luce el sol, y con esta pequeña cuesta ya estamos acalorados.

Pasamos junto a un lago muy bien acondicionado, con barbacoas, leña cortada y plataforma para el baño. Da una cierta envidia la gente que disfruta de este lugar.


Seguimos los indicadores hacia Surlej, pasamos alrededor de otro lago donde también se están preparando algunas barbacoas, y finalmente llegamos a Surlej, donde admiramos alguna casa de obra nueva pintada con las cenefas típicas de la Engadina.

Una última cuesta y estamos en la estación de teleférico. Compramos billetes de ida hasta la estación superior del Piz Corvatsch, a 3.300 metros de altura, aunque para el regreso sólo tomaremos el teleférico hasta la estación intermedia, a 2.700 metros de altura. Bajaremos el resto a pie.

Cumpliendo escrupulosamente (a la suiza) con sus horarios, tomamos los dos teleféricos que nos llevan hasta la estación superior.

El día es soleado y podemos disfrutar de unas espléndidas vistas del lago de Silvaplana mientras subimos en el teleférico.

Una vez arriba, nos instalamos en unas mesas exteriores y nos pedimos unas sopas y refrescos, o cervezas según el caso, y situamos a Mateo en la sombra de debajo de la mesa.

La vista es espectacular, con algunos glaciares cerca. Qué cambio de paisaje hemos experimentado en poco rato ¡ Claro que hemos pasado de los 1.800 metros de altura a los 3.300, y hace sol ¡!


Nos tomamos las sopas.

Constatamos que no podemos rellenar la botella de agua de Mateo, ya que el agua de la estación superior no es potable, se almacena en una cisterna, y sólo en el caso de la cafetera pasa por unos filtros que la purifican.

Subimos a la terraza superior, para contemplar el paisaje y tomar unas fotos. Las escaleras son de malla metálica y permiten ver lo que hay debajo, por lo que Mateo las sube con mucha prevención.

Los lagos y glaciares se ven preciosos, sin duda son unas de las mejores vistas de estas vacaciones.


Tomamos el teleférico para bajar hasta la estación intermedia, rellenamos las botellas de agua de beber (aquí el agua ya es potable) y salimos andando, siguiendo las indicaciones de Xanquete, hacia el refugio de Fuorcla Surlej.

El paisaje es grandioso y no nos cansamos de tomar fotos.

De vez en cuando cruzamos algún riachuelo de agua del glaciar y Mateo no lo duda, mete los pies dentro y bebe muy a gusto.

Nos cruzamos con un grupo de italianos que al ver a Mateo exclaman al unísono: “Bellisimo”, le comento a Xènia que Mateo siempre recibe piropos y nunca deja indiferente.

Cuando ya casi estamos llegando al refugio me pregunto si las fuerzas nos permitirán ascender el collado que todavía nos separa del mismo. Las niñas son partidarias de emprender el descenso, y así lo hacemos.

El camino a ratos sigue subiendo y constatamos que seguimos estando a mucha altura, sobre unos 2.400 metros.

  

Doblamos un paso y las vistas se vuelven muy interesantes, sobre los lagos de Silvaplana, que reflejan los rayos de sol y están de color plata.


Finalmente empieza el descenso. Estamos bastante tocados, escaldados, unas botas duelen, otra rodilla también. Mateo no se queja, pero seguro que está tan cansado como todos nosotros.

Por fin llegamos al Hahnensee, estamos molidos.

Continuamos descendiendo hacia St. Moritz, doblamos en un camino en peor estado, que nos lleva a los dos lagos que hemos rodeado esta mañana, en los que sigue habiendo grupos preparando barbacoas.

Cinco horas después llegamos a la autocaravana. Todos estamos bastante destrozados.

Preparamos la mesa fuera, David y yo nos tomamos una cerveza mientras las niñas van a la ducha.


Enfrente nuestro repite posición el hotel bus, que esta mañana había salido del camping.

Preparo un puré de patatas y una ensalada mientras David asa la carne fuera. Cogemos frío y acabamos por entrar a cenar en la autocaravana.

Todos estamos derrotados, le damos un extra a Mateo, un poco de puré y bistec. Visto y no visto desparece todo y el cuenco queda reluciente.

No podemos con el alma, recogemos y escribo estas líneas mientras ya todos duermen.

El paisaje ha sido impresionante pero estamos destrozados, cambiaremos los planes para mañana y buscaremos cómo recompensarnos con algo light.


Teleférico Silvaplana: 45 CHF

Restaurante Corvatsch: 80 CHF

DOMINGO,  12 AGOSTO:  ST. MORITZ - PONTRESI NA,  44 KM

ZUOZ,  COMPETICIÓN DE SALTO DE CABALLOS


Es domingo. Nos levantamos sobre las 08:00, tenemos 8 grados de temperatura en el exterior.

Tras la caminata de ayer, hoy vamos a ritmo de samba.

El cielo está medio cubierto por nubes, no parece un día muy bueno para subir al Piz Nair.

Tampoco nos hemos levantado temprano como para tomar el tren descubierto en Filisur, que sólo circula los domingos.

Repaso los folletos turísticos y veo que en Zuoz se celebra una competición de salto de caballos. Es cierto, cuando pasamos por allí hace un par de días, vimos muchos remolques. O sea que consideramos como otra posibilidad ir para allá, y ya veríamos cómo rematamos la jornada, sin descartar la opción de un spa.

Las niñas peinan a Mateo. Le miro manos y pies, no los tiene peor que los otros días, teniendo en cuenta la caminata de ayer. Y la dermatitis de la mejilla está mucho mejor. Los ojos, sin novedad (tiene conjuntivitis). Hoy le tocan pipetas.

Nos disponemos a salir del camping. Nos colocamos en la cola que se ha formado frente a la zona de vaciado y llenado de aguas.


Son las 11:48, hay 16,7ºC de temperatura exterior y llevamos 112.924 km. en el marcador. El día ha acabado por despejarse y retomamos el plan de subida al Piz Nair.

Pagamos el camping y nos regalan una chuche (salchicha) para Mateo. Aprovecho para comprar media barra de pan. Se les ha terminado y me la ofrecen para hacerme un favor.

Al poco de salir del camping pasamos ante el aparcamiento de un teleférico, aunque no es aquí donde marcan las coordenadas que llevamos en el Tom Tom. Supongo que me debo haber equivocado tomándolas, y nos detenemos.

En la taquilla pido billetes para subir al Piz Nair y me dicen que éste no es el teleférico correcto…O sea, que parece que el TomTom andaba en lo cierto.

Continuamos hasta St. Moritz Dorf, en nuestra opinión aunque hay tiendas bonitas no hay para tanta fama de glamour. Claro que lo estamos viendo desde la autocaravana, un domingo, con todas las tiendas cerradas.

En una terraza de un hotel hay una banda tocando, suponemos que debe haber un brunch.

El TomTom nos lleva hasta una calle sin salida. En este momento me doy cuenta de que por error tomé las coordenadas de una estación intermedia del teleférico. No sé dónde debe estar la estación inicial, aunque al cabo de un rato la intuimos, en una calle rodeada deaparcamientos cubiertos, de altura imposible para nuestra capuchina.

Todo es estrecho, lleno de gente y se nos hace complicado.

O sea que cambiamos de opinión y decidimos poner rumbo a la competición de caballos de Zuoz.

Aparcamos junto a la carretera y nos aproximamos a la zona donde se celebra la competición.

Pasamos junto a la zona donde han pernoctado las autocaravanas de los participantes y los camiones de transporte de caballos. ¡Menudos aparatos!


Nos aproximamos a la zona de las gradas y nos quedamos de pie en un lateral, desde donde vemos el final de una competición.

Luego nos vamos a otro lateral, donde podemos sentarnos sobre el césped.

A ratos pica el sol, pero el aire es fresco y optamos por ponernos las chaquetas “Red Family”.

Mateo no pasa desapercibido, aunque hoy veremos a 4 boyeros de Berna, uno de ellos en el certamen hípico.

Podemos ver dos rondas enteras del concurso de saltos. Una con más de 50 participantes, y la otra, de más nivel de dificultad, con unos 25 participantes.


Vamos a buscarnos unas salchichas y refrescos, así como unas cervezas para David y para mí.

Contemplamos asombrados cómo Mateo lame el suelo, precisamente en la zona donde se nos han derramado unas gotas de cerveza.

La mayoría de los jinetes son mujeres. Jinetes y caballos van muy engalanados. Los caballosestán relucientes y bien peinados, algunos llevan trenzas en la crin, otros tienen la cola recién recortada, y otros llevan sudadera a conjunto con las orejeras.


Acabamos por trasladarnos a las gradas, el certamen está llegando a su fin, y una señora nos ofrece unos bollos que no ha vendido.

Continúan asando salchichas, suponemos que para el personal que ahora, tras dos días de fiesta, debe desmontar el tinglado.


Finalizado el certamen nos vamos a pasear por Zuoz. Aunque una de las casas luce un enorme mosaico de San Jorge en la fachada, no nos parece que estemos en una parte especialmente bonita de la población.


Amenaza lluvia y regresamos a la autocaravana, pasando por delante de unos establos donde se crían ovejas y cerdos con métodos ecológicos. Exhiben un gran medallero en la entrada, suponemos que debe estar constituido por medallas ganadas por los caballos que tienen a pupilaje.


Una vez llegamos a la autocaravana empieza a llover, y continúa haciéndolo cuando entramos en el camping Plauns. Nos quedamos prácticamente acampados en la entrada.

Durante un rato cesa la lluvia y David y yo sacamos a Mateo de paseo. Aprovechamos para dar una vuelta por el camping y vemos que es realmente enorme, con muchos caminos, riachuelos y puentes.

Mañana nos adentraremos más, hoy estamos en una zona muy de paso.

Casi ha anochecido para cuando regresamos a la autocaravana.


Me dispongo a preparar una sopa de macarrones, y rompo accidentalmente el paquete al sacarlo del arcón. Y de esta forma, recogiendo los macarrones desparramados en el arcón, aprovechamos para ordenarlo. Tiramos algunos botes con comida caducada desde hace más de tres años …

Tras la cena nos tomamos postres e infusiones mientras fuera continúa lloviendo.

Recogemos y escribo estas líneas justo antes de meternos en la cama.

Camping St. Moritz, 2 noches 122,80 CHF

Pan: 2,80 CHF

Salchichas y refrescos: 53,50 CHF

Supermercado camping Plauns: 18,50 + 6,90 CHF

LUNES, 13 AGOSTO:  PONTRESINA,  10 KM

EXCURSIÓN A VAL ROSEG


Nos levantamos a las 8:30.

En el exterior hay 5.8ºC de temperatura, aunque tras salir el sol la misma empieza a subir rápidamente.

Estamos situados a la sombra y hoy desayunamos dentro de la autocaravana.

Saco a Mateo a dar un paseo. Vemos rincones idílicos en el camping, junto a riachuelos. Esta próxima noche debemos ubicarnos en algún lugar más acogedor. Hemos pasado la noche junto a la entrada. Llovía a cántaros cuando llegamos, y no pusimos mucho empeño en la elección.


Salimos del camping a las 10:58 con 23.2ºC de temperatura y 112.968 km. en el marcador, vamos hacia Pontresina.

Hoy tenemos previsto realizar la excursión a Val Roseg. Es un paseo de unos 15 km. de longitud, entre la ida y la vuelta, con muy poco desnivel. Se camina por una carretera no permitida a los vehículos, aunque sí a los carros de caballos que actúan a modo de taxi.

En invierno este camino tiene que ser delicioso, es una pista de esquí de fondo.

Casi sin quererlo, andaremos en días alternos: Tras la caminata de anteayer bajando de Piz Corvatsch y el descanso de ayer en el concurso hípico de Zuoz, tenemos un largo paseo hoy, tocará descanso mañana, y para pasado mañana tenemos prevista una excursión con un guía por un glaciar.

Aparcamos en la estación de ferrocarril de Pontresina.

Vamos a pie hasta el centro de la población, a David se le han roto las botas de trekking.

También compramos unos calcetines para Xènia.


La tienda de deportes está ubicada en los bajos de un imponente hotel, que además alberga una tienda de electrodomésticos curiosos y una joyería.

Hay material de deporte muy atractivo, aunque a unos precios prohibitivos.

Las botas viejas se quedan, jubiladas, en la selecta tienda suiza (recuperamos los cordones) y David sale del establecimiento como un niño con zapatos nuevos, exactamente en el precisoinstante en que en el campanario de Pontresina suenan las doce del mediodía.

Tomamos un sendero. Seguimos unos carteles indicadores en dirección a Val Roseg. Resulta ser un camino peatonal que circula por un margen del río, mientras que los carros de caballos, y bicicletas van por la carretera no asfaltada, que se halla en el margen opuesto.

Nuestro sendero peatonal discurre por entre los árboles, teóricamente es más fresquito y tranquilo que la carretera, aunque sube a más altura. Habríamos preferido ir a nivel del río, para que Mateo se pudiera refrescar en el mismo.

Nos cruzamos con bastante gente que va y viene, casi todo el mundo habla italiano, excepto los numerosos grupos de familias judías.

Por fin el camino se aproxima al río y Mateo puede remojarse.


Acabamos desembocando en la carretera no asfaltada.

Estamos terriblemente acalorados y los últimos metros nos cuestan, aunque el camino no sea muy exigente. El caso es que no estamos en forma, en todo el año apenas nos movemos. Lo que, sumado al calor, ha hecho mella en nosotros.


Se nos aparece el hotel como si fuera un oasis, con los glaciares al fondo, y los carros de caballos y algunos caballos descansando en un lateral.

Vamos a la terraza, encontramos una mesa libre bajo el toldo, y nos pedimos unos quesos o salchichas en función del gusto.


Yo elijo una cerveza de la Engadina, para David cojo un “zumo de barril”, que resulta ser un vino espumoso de manzana, delicioso. No es sidra, más bien se parece a la cerveza.


Debajo del toldo también hace calor. En cuanto terminamos, nos retiramos a una zona de sombra en un prado de hierba. Allí sí estamos fresquitos.


Las niñas rellenan las botellas de agua, juegan un rato en el tobogán del parque infantil, y empezamos a desandar el camino, esta vez iremos por la carretera.

Hacia las 18:30 llegamos a la estación de Pontresina. Se nos ha hecho largo, a Mateo también.

Aún quedan fuerzas para fotografiar una escoba en una moderna puerta de cristal y acero. No hemos resuelto el enigma de qué es lo que significan, pero son frecuentes en las puertas de las casas de la Engadina.


Ya en la autocaravana, ponemos rumbo al camping Plauns de Pontresina, está será nuestra segunda de cuatro noches.

Hoy sí buscamos un buen emplazamiento, y hallamos una parcela en una posición absolutamente idílica. Está reservada para distintas fechas (según reza en un cartel clavado en el suelo), pero precisamente hoy está libre.

Tenemos un riachuelo a la derecha y otro a la izquierda de la autocaravana. Ambos se juntan en la parte trasera de la misma. Es decir, estamos en una especie de península.

Las niñas siguen un puente peatonal y unas escaleras para ir a las duchas atajando camino, mientras David conecta la electricidad. Necesitamos 75 metros de cable, toca estrenar la bobina de 50 metros.

Las niñas vuelven encantadas de las duchas, y no hay para menos. David y yo vamos a continuación, y coincidimos en que son las mejores del viaje, por lo nuevas, espaciosas y funcionales.

Preparo la cena: Verdura asiática (de paquete de ultracongelados) y salchichas a la plancha.

    

Caliento una natilla de chocolate para Aina en el microondas, y en ese preciso instante nos quedamos a oscuras. David cambia el cable eléctrico a otra torre de enchufes, donde están conectadas las caravanas fijas. En la zona de tiendas definitivamente hay menos potencia.

Envío un SMS para reconfirmar la guardería de Mateo de pasado mañana.

Cuando se nos enfría la musculatura descubrimos que estamos hechos polvo.

Recogemos el tenderete y nos vamos a la cama.

Almuerzo Val Roseg: 73,10 CHF

Parking Pontresina: 7 CHF

Tienda de deportes: 214 CHF

MARTES, 14 AGOSTO:  PONTRESINA,  28 KM

EXCURSIÓN A MUOTTAS MURAGL,  HOSPITAL DE SAMEDAN


Nos levantamos sobre las 08:00.

Fuera hay 9 grados y niebla matutina, aunque enseguida despeja y acaba por salir el sol.

Preparamos nuestro desayuno habitual, hoy dentro de la autocaravana.

No podemos dejar de fotografiar el precioso lugar en el que nos encontramos.


Peino a Mateo y hago unas llamadas para confirmar la excursión de mañana, la guardería de Mateo y el jacuzzi de pasado mañana.

Vaciamos y llenamos aguas, y salimos a las 11:32 horas, con 23.6ºC de temperatura exterior y 112.978 km. en el marcador.


Nos detenemos en Pontresina, necesitamos hacer la compra en algún supermercado.

Vemos un Coop y aparcamos cerca.

Ya son casi las 12:00 y no sabemos si el establecimiento debe cerrar al mediodía.


David se queda en la autocaravana. De momento no pagamos aparcamiento, por si el supermercado estuviera cerrado. Las niñas y yo nos aproximamos al súper: De la puerta cuelga un horario, indica que el cierre es a las 12:15.

Por lo tanto, disponemos de 15 valiosos minutos y entramos dispuestas a aprovecharlos (no volvemos al parking para avisar a David, no tendríamos tiempo). Entre la tres nos repartimos la búsqueda de lo que hay que comprar.

Misión cumplida, regresamos a la autocaravana con todo ello.

Mientras estoy colocando la compra, se nos aproxima un policía, indicándonos que deberíamos haber pagado el aparcamiento (cosa que salvo esta vez siempre hemos hecho religiosamente). Le explico lo sucedido y le pido un par de minutos para irnos. Me pregunta de dónde somos y nos da cinco minutos. Por fortuna, sonríe.

Termino de poner todo en orden y nos vamos enseguida, hemos tenido suerte.

Nos aproximamos a nuestro próximo destino.

Suena el teléfono, es mi hermano. Nos explica un problema que tenemos en casa, relacionado con la bomba del agua. Estas cosas siempre pasan cuando uno está de vacaciones. Por suerte entre él y mi madre van revisando cómo está todo.

Aparcamos en la estación del tren cremallera que sube a Muottas Muragl.

Los abonos Swiss Half Pass no son válidos aquí. Compramos un billete familiar. No nos hacen pagar billete extra para Mateo, lo incluyen en el billete familiar, le tratan como a nuestro “tercer niño”.

El tren cremallera va bastante lleno y tenemos que repartirnos entre dos compartimentos.


Una vez en la estación superior, contemplamos la vista de los lagos de St. Moritz y Silvaplana.

También se distingue perfectamente la Val Roseg, por donde anduvimos ayer. Y al fondo se ven algunos glaciares, tanto en Val Roseg como en Morteratsch, donde nos dirigiremos mañana.

Nos sentamos en la terraza del restaurante, tomamos un ossobuco o bratwurst según el caso.

Hay una abundante colonia judía en visita turística.

El día no está del todo despejado, aunque hay bastante visibilidad.

Nos habíamos planteado la posibilidad de realizar una bonita excursión circular, saliendo de este punto en dirección hacia Alp Languard, desde donde se puede bajar a Pontresina en telesilla. Obviamente Mateo no puede subir al telesilla.

Estamos cansados como para plantearnos bajar a pie en lugar de en telesilla. Y Carlos y familia, con quienes compartiremos la excursión de mañana, ya han llegado al camping Plauns.

Por todo ello nuestra única ambición es llegar a un monolito que hay un poco más arriba, y coger de nuevo el tren cremallera para bajar y regresar a la autocaravana.

Pero según recogemos las bandejas del almuerzo, Xènia se clava una astilla de la mesa entre dedo y uña. Se retuerce de dolor.

Voy al restaurante, pido prestadas unas pinzas. Me redirigen a la recepción del hotel, allí me facilitan unas. David no consigue sacar la astilla (para estas cosas él tiene mucho más aplomo que yo) y Xènia está dolorida.

Pregunto en la recepción del hotel por un médico cercano y me aconsejan que vayamos al Hospital de Samedan. Así es que tomamos el siguiente cremallera de regreso.

 
Aviso a Carlos y familia de que nos vamos a retrasar un poco.

Llegamos al hospital. David, Aina y Mateo se quedan en la autocaravana, irán a buscar dónde pueden aparcar, mientras Xènia y yo entramos.

Pasamos a la sala de espera, llenamos unos formularios en los que preguntan entre otros datos por la tarjeta sanitaria. Este año no las tenemos.

De haberlas tenido, quizás nos habríamos ahorrado este gasto médico, aunque hay hospitales públicos con concierto con la Seguridad Social española, y otros privados sin concierto. El caso es que a día de hoy no sabemos si nos lo pagarán. Suponemos que no, aunque hemos tramitado ya hace tiempo la factura (emitida en perfecto alemán) en la Seguridad Social.

Al cabo de un rato una enfermera nos invita a pasar a un espacio en el que hay una camilla y una silla, separadas del resto de la gran sala por una cortina de color azul. Hay unas cuantas divisiones realizadas por cortinas, en las que van atendiendo a varios pacientes.

Después de casi una hora viene un médico y nos explica que para no lastimar a Xènia le pondrán una tirita anestésica, y luego le inyectarán anestésico en esa zona.

Pasa mucho rato, al otro lado de las cortinas oímos llegar a nuevos pacientes. Uno de ellos es un niño de menos de doce años que ha chocado contra una pared yendo en bicicleta, y no para de llorar.

Estamos en una torre de Babel, hay conversaciones en alemán, italiano, inglés.

Aunque hablo alemán, me defiendo mucho mejor en inglés. Y desisto de hablar de temas médicos en alemán, más allá de los formalismos iniciales de las conversaciones.

Tenemos calor, nos impacientamos. Envío un SMS a David para decirle que todo va muy lento.

Viene una enfermera a ponerle la tirita anestésica a Xènia. Nos dice que debemos esperar 30 minutos. Primero deben atender a otro paciente urgente. Lo que lógicamente es comprensible.

Dormitamos, estamos ansiosas por la falta de noticias. Al cabo de otra hora la enfermera nos invita a cambiar de sala.

Ahora ya todo va muy rápido. Entramos en una especie de quirófano, donde preparan el protocolo propio de pequeña intervención: A Xènia le ponen un gorro verde y mascarilla. La enfermera se pone mascarilla y prepara una mesa con instrumental esterilizado, y entra el médico, quien se pone gorro verde, mascarilla y guantes.

Pincha a Xènia, espera a que la anestesia surta efecto, y enseguida le extrae una larga y negra astilla. ¡Fin del sufrimiento!

Ahora tenemos que esperar a que la enfermera le ponga un vendaje a Xènia.

Pasamos por administración, donde nos preparan una factura desglosada con todo el material y tiempo utilizados.

Por fin estamos en la calle. Casi han pasado cuatro horas.

Avisamos a David, viene a recogernos. Nos cuenta que un vecino de la casa frente a la que ha aparcado le ha preguntado si todo iba bien o si por el contrario había algún problema, ya que la autocaravana llevaba mucho rato detenida allí.

David le ha explicado que Xènia y yo estábamos en el hospital, por una pequeña herida en el dedo. ¡El señor incluso le ha ofrecido entrar a esperar en su casa! David ha declinado agradecido el gesto, agradable y enormemente sorprendido.

Ponemos proa hacia el camping, donde Carlos, Esther y familia hace rato que nos esperan con una parcela reservada.

Les contamos la aventura y preparamos algo de pica-pica. Las niñas van al parque, mientras los adultos nos quedamos de tertulia.

Preparamos la cena, la compartimos. Ellos han traído un pequeño horno portátil, ideal para pizzas. Nosotros asamos carne a la plancha y preparamos un puré.


Xènia tiene una mano medio adormecida y no puede cortarse la comida.

Recogemos. Los adultos nos quedamos de sobremesa, saboreando una muestra de chocolates suizos.

Xènia se va a dormir, bastante nerviosa (tiene frío y calor al mismo tiempo), y Aina prepara los bocadillos de los cuatro para la excursión de mañana, tanto para el desayuno como para el almuerzo. ¡Un gran trabajo!

Recogemos y terminamos de preparar las mochilas para la excursión.

Yo debo madrugar, mañana vendrán a recoger a Mateo a las 08:15 y antes debo darle un paseo y su desayuno.

Escribo estas líneas mientras ya todo el mundo duerme y estoy rodeada por muchas y grandes “zetas”.


Coop: 212,35 CHF

Cremallera Muottas Muragl: 84,70 CHF

Almuerzo Muottas Muragl: 76,60 CHF

Hospital Samedan: 265,15 CHF

MIÉRCOLES, 15 AGOSTO:  PONTRESINA - DIAVOLEZZA, 11 KM

EXCURSIÓN POR EL GLACIAR MORTERATSCH

  

Me levanto sobre las 07:00. Me visto y me pongo crema solar para la excursión al glaciar.

Quiero pasear a Mateo antes de que vengan a buscarle a las 08:15.

Así es que salimos a dar una vuelta. Pasamos por delante del Hotel Bus, el mismo con el que ya nos hemos encontrado varias veces. Les debemos resultar casi “de la familia”.

Mateo no puede acompañarnos a la excursión de hoy por el glaciar. Así es que a través de la oficina de turismo de Pontresina hace días contacté con stallapalü.ch, una escuela de comportamiento canino, con servicios de guardería.

Para admitir a Mateo me solicitaron que rellenara un formulario muy exhaustivo sobre él, su carácter, las órdenes a las que atiende, etc. Lo que me hizo reafirmar mi confianza en su saber hacer.

Doy el desayuno a Mateo, le peino, y nos dirigimos a la entrada del camping. Allí nos esperan Claudia y Putin. Putin es un border collie de 11 años de edad muy tranquilo, como Mateo.

Ayudo a Mateo a subir de un salto a la furgoneta de Claudia. Se me hace raro verle irse, supongo que él daba por hecho que yo también iba a subir al coche. No obstante estará tranquilo, Claudia me ha dicho que le llevará al río.

Levamos anclas a las 8:44 (casualmente, a la par que el Hotel Bus). Estamos a 7,8ºC y tenemos 113.006 km. en el marcador.


Hoy es el cumpleaños de Alba. Carlos y Esther han decorado su autocaravana con muchos detalles para la ocasión.

Circulamos durante un corto trayecto de carretera, y aparcamos frente a la estación de teleférico de Diavolezza.

Aquí los Half Pass tampoco son válidos. Compramos un billete familiar sólo de ida, ya que la vuelta la haremos andando por el glaciar.

El día es nítido, precioso.

El teleférico nos deja en la estación superior de Diavolezza.

Quedamos impactados con las magníficas vistas de los glaciares.


Vemos el jacuzzi para el que tenemos reserva mañana. Recuerda a una gran olla para hacer caldo. Está ubicado en un extremo de la terraza, con chimenea y fuego de leña debajo.

Desayunamos unos bocadillos frente a las fabulosas vistas y nos dirigimos al punto de encuentro, donde ya nos aguarda nuestro guía, que para nuestra sorpresa habla castellano. Su esposa es del Ecuador.

Nos muestra un punto de encuentro para las 10:20. Pagamos la excursión, y aprovechamos el rato para ir a los baños antes de iniciar el descenso por la morrena, que es enorme y resbaladiza.

Resulta un poco complicada de bajar, debido a la cantidad de tierra y piedras sueltas.

Tal como nos había indicado la Escuela de Alpinismo de Pontresina (Bergsteigerschule Pontresina), calzamos botas de trekking. Para esta excursión no son necesarios los crampones.


Quedo boquiabierta por la grandiosidad del paisaje y por el hecho de poder estar aquí.

El guía nos explica que el grosor del hielo en el punto central del glaciar alcanza los 40 metros, aunque está en pleno retroceso.

Xènia tiene el dedo vendado, pero lo lleva bien.

Cruzamos el primer glaciar, el Pers. No puedo reprimirme y relleno la botella en uno de los muchos regueros de agua que lo cruzan. En los laterales el hielo está cubierto de arena y piedras, pero en la parte central está bastante a la vista. El sol pica y el glaciar no resbala (por suerte).


El guía se detiene en un punto, debajo de una isla rocosa que separa los dos glaciares, a fin de que podamos beber algo y tomar unas fotos. Y reanudamos camino, hay que llegar arriba para almorzar. Tengo más sed que hambre, aunque los bocadillos que Aina preparó anoche prometen estar riquísimos.

Reanudamos el paso, hay tramos complicados. Lleno la botella con más agua, que hace un rato era hielo. Tras una corta pausa iniciamos una subida que de lejos no parecía tan pronunciada.


Llegamos a lo alto de la isla rocosa. Disponemos de media hora para el almuerzo. Los bocadillos de Aina están exquisitos.

Descendemos hacia el otro glaciar, el Morteratsch.


Al bajar por su morrena, Aina resbala y se cae, golpeándose un codo. Por suerte, sin más consecuencias que las molestias propias del golpe. Por fin pisamos el hielo del glaciar.


Llamo a Claudia para avisarla de que regresaremos más tarde de lo que le he indicado esta mañana. Ella me comenta que Mateo se está portando muy bien y me desea que disfrutemos del día.

El ritmo se aviva.


Hay dos niños más pequeños en el grupo que caminan muy bien, sin quejarse para nada.

Vemos nuestro punto de partida, Diavolezza, allá arriba, muy pequeño.

El viento empieza a endurecer el hielo y se hace resbaladizo. Cada vez es más difícil andar sin caerse.

A partir de un cierto punto el guía nos recomienda ponernos los guantes, por si hay que amortiguar una caída.


Con el piolet nos marca unos escalones sobre el hielo. De esta forma podemos continuar bajando, hasta que llegamos al impresionante desguace del glaciar.

Se me termina la batería de la cámara de video. No doy abasto con todo lo que veo.

Todavía tenemos por delante 45 minutos a pie hasta llegar a la estación de ferrocarril de Morteratsch. Allí debemos tomar el tren para regresar a la estación de Bernina Diavolezza, donde aguardan las autocaravanas. Aceleramos el paso, pues el último tren pasa a las 17:13 y ya son las 16:30.

Los pies prácticamente no nos responden después de haber bajado unos 1.000 metros de desnivel por este terreno, bastante complicado, en un trayecto de 10 km. de longitud.

El paisaje ha sido grandioso, y en este último trayecto tenemos ocasión de ver cómo ha retrocedido el glaciar estos últimos años. Unos indicadores en el camino indican hasta dónde llegaba el hielo en distintos años y décadas.


Llegamos a la estación, compramos los billetes en una máquina expendedora y subimos a un vagón de segunda clase, correspondiente a un puntualísimo tren rojo de Rätische Bahnen.

Quedamos maravillados por el tren de cercanías, con las comodidades de un tren de largo recorrido: nuevo, confortable, limpio, cómodo, con pantallas informativas bien visibles. El revisor comprueba nuestros billetes y bajamos en Diavolezza.

Recogemos las autocaravanas. Bajamos a la par que un tren que está circulando en el mismo sentido que nosotros. Debido a ello, en un par de ocasiones nos encontramos cerradas las barreras de los pasos a nivel.


Llegamos al camping. El Hotel Bus también ha regresado. Las dos autocaravanas continúan, en busca de una nueva parcela, pues la de anoche se ha ocupado.

Mientras tanto, yo me voy a la entrada, a recoger a Mateo.

Claudia llega con exquisita puntualidad. Mateo se me echa encima, sin reprimir un ápice su alegría desbordante por verme de nuevo. Le pago a Claudia por el impecable servicio y le agradezco el trato que ha tenido para con Mateo. Ella me enseña unas fotos que le ha hecho hoy, bañándose en el río.

Claudia ha venido con Putin (su perro) y Sacha (su hijo). Quiere enseñarle a Sacha el camping, que ella conoce bien. Le encanta por lo integrado que está en la naturaleza. Así es, es un placer descubrir nuevos rincones de este lugar.

Nos cruzamos con un perro que lleva una pierna escayolada, y con otro perro que viene a saludarnos.

Claudia me cuenta que Mateo se ha portado muy bien todo el día, que no ha ladrado ni llorado. Que es muy bueno con los niños y con los otros perros, inclusive con uno pequeño.

Me despido de ella, le agradezco enormemente el trato dispensado a Mateo, y quedo en contacto por correo con ella. Nos hemos mandado algunas fotos estos meses posteriores.

Llego a la autocaravana, las niñas ya se han ido a las duchas, después lo haremos David y yo.

Preparamos un pica-pica en las mesas exteriores. Cenamos, en nuestro caso a base de Rösti (ese gran invento suizo) y chuletas a la plancha.

Cerramos la jornada todos juntos en la autocaravana de Carlos y Esther: Celebramos el cumpleaños de Alba y no falta el preceptivo pastel de aniversario. Aina y Xènia también le han preparado un detalle, envuelto en papel decorado por ellas mismas.

El día ha sido duro y ha empezado temprano. Las piernas ya no pueden más. El alma quizás tampoco.

Nos retiramos, aunque yo todavía escribo estas líneas, casi durmiéndome encima del bloc de notas.

Teleférico Diavolezza: 61,60 CHF

Excursión guiada por el glaciar: 160 CHF

Día de guardería de Mateo con Claudia: 60 CHF

Tren Morteratsch – Diavolezza: 5,20 CHF

JUEVES, 16 AGOSTO:  PONTRESINA - TIEFENCASTEL, 62 KM

JACUZZI CON VISTAS AL GLACIAR


Nos levantamos a las 8:35. Fuera hay 10.7ºC de temperatura. Al poco rato empieza a llover. No podemos desayunar fuera de la autocaravana, tal como nos habría gustado.

No obstante, le pongo el chubasquero a Mateo (hoy es el primer día de estas vacaciones que lo usamos) y salimos a dar un paseo.

Tras el desayuno nos despedimos de Carlos, Esther y familia, a quienes todavía les quedan dos semanas de vacaciones. Nosotros ya estamos en la recta final.


Vaciamos y llenamos, Xènia deposita su última postal de estas vacaciones en el buzón del camping, y salimos del mismo, tras cuatro noches de estancia. Son las 12:10, hay 11.5ºC de temperatura exterior y tenemos 113.017 km en el marcador.

Aparcamos en la estación inferior de Diavolezza, igual que hicimos ayer.

Hoy no toca caminar, sino disfrutar de un jacuzzi de burbujas a 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, calentado por fuego de leña. Todo un lujo, situado frente a un glaciar.

El día se ha abierto, ha salido el sol y el cielo es de un intenso color azul.

Preparamos las mochilas con toallas y bañadores y nos dirigimos (hoy con Mateo) al teleférico. Pedimos billetes de ida y vuelta. Mateo también paga.


Llegamos a la estación superior a las 13:30. Tenemos el jacuzzi reservado para dentro de una hora, a las 14:30.

Entro en la recepción del hotel, son los dueños y gestores del jacuzzi. Les pregunto dónde podremos cambiarnos. Me comentan que ahora mismo están calentando el agua del jacuzzi, lo tendremos listo a las 14:30. Diez minutos antes debemos pasar por recepción. Nos entregarán las llaves de una habitación donde podremos cambiarnos.

Mientras tanto, nos sentamos alrededor de una mesa, en la terraza, desde la que vemos el jacuzzi con el glaciar de fondo.


Vamos a buscar unas bebidas y unas patatas y dejamos correr el tiempo, frente al magnífico decorado.

Nos ponemos nerviosos con cada turista que se acerca al jacuzzi. Casi todos meten la mano en el agua para comprobar su temperatura. En fin, paciencia…

A las 14:15 un chico comprueba la temperatura del agua con un termómetro, añade leña al fuego (el jacuzzi es como una gran olla de caldo) y mete un objeto dentro del agua, que inicia el burbujeo.

Pasamos por recepción. Nos facilitan 4 albornoces, 4 toallas y 4 pares de zapatillas, todo ello de rizo de color blanco. Además nos dan la llave de la habitación número 1, en la que podemos dejar todas nuestras cosas de valor y llevarnos la llave al jacuzzi, ya que la tenemos asignada durante este rato.


Pregunto cuánto tiempo podemos permanecer en el agua. Tenemos reservada una hora, pero es recomendable que no estemos dentro del agua durante más de media hora, a fin de evitar dolores de cabeza y desvanecimientos, debidos a bajadas de presión.

Nos aconsejan bañarnos como si estuviéramos en una sauna: permanecer en el agua mientras resulte agradable, e ir entrando y saliendo.


Nos vamos a la habitación número 1. Mateo está autorizado a acompañarnos.

Es como un camarote de barco, con dos literas dobles y un lavamanos.

Nos ponemos nuestros bañadores, además de los albornoces y zapatillas blancos que nos han facilitado

Ahora nos toca cruzar el restaurante y la terraza vestidos de esta guisa, parecemos extraterrestres entre los abundantes excursionistas vestidos de vivos colores.

Pero quien se lleva la palma es Mateo, que acapara un nutrido grupo de público haciéndole fotos (pese a no haberse puesto albornoz…).


Vamos entrando en la olla del caldo. Disparamos unas fotos, filmamos, y una vez todos dentrodel chup-chup, con el glaciar de fondo, se nos aproxima un camarero. Nos pregunta si nos apetece beber algo. ¡Espectacular!. Cerveza, refrescos, y una copita de prosecco, dentro del baño de burbujas. ¿Qué más se puede pedir?

Me acaloro, salgo del agua, y coloco a Mateo debajo de la mesa en la que hemos dejado los albornoces y toallas. De esta forma él puede estar a la sombra. Una señora le ha pedido al camarero que le traiga un cuenco con agua (aunque yo le iba dando de vez en cuando).


Vamos entrando y saliendo en la “olla”, hasta que damos el baño por terminado, y nos terminamos las bebidas sentados ante la mesa, con los albornoces puestos.

Entramos en el hotel, vamos a la habitación. Xènia se ducha. Hay una ducha comunitaria para todas las habitaciones. Un cartel ruega ahorrar agua, pues la suben en bidones, en el teleférico.


Devolvemos las toallas y albornoces en recepción, así como la llave. Nos dicen que podemos quedarnos con las zapatillas a modo de recuerdo.

Pagamos por las bebidas que nos han servido en el jacuzzi (por cierto, al mismo precio que cuando hemos ido nosotros a por ellas en el autoservicio de la tienda).

Dos de los camareros le dicen muchas cosas a Mateo. Son italianos y no cesan de exclamar “bellissimo”, comentando entre ellos que somos catalanes.

Salimos a la terraza, para tomar más fotos del glaciar. La luz ha cambiado de ángulo.


Una familia nos pregunta si podemos hacerles una foto. Luego ellos nos la hacen a nosotros.

Bromeando, nos dicen que son de Madrid, pero que son “buenos” …

Entablamos conversación acerca de algunos viajes que hemos hecho unos y otros. Ellos ahora deben regresar a Italia, donde tienen unos amigos que están esperándoles, precisamente catalanes.

Pasamos por la tienda de recuerdos, donde compramos unos llaveros Converse, una funda muy suiza para el teléfono móvil de Aina, un San Bernardo de peluche para Xènia, unos paños de cocina para las abuelas y para nosotros. Y un divertido imán para la nevera de casa, en forma de tableta de chocolate suizo.

Nos vamos hacia el teleférico. Ya sólo bajará uno más, el último. El de las 17:30.

Ya abajo, mientras andamos hacia la autocaravana, nos saludan varias personas que pasan en coche. Entre ellos, algún camarero de la estación superior, y la señora que despachaba billetes en la estación inferior. Esto de viajar con Mateo hace que todo el mundo se fije en nosotros. ¡Mejor dicho, en él!

Pongo a secar los bañadores en la autocaravana y ponemos rumbo a Zillis, aunque no lleguemos a nuestro objetivo, y pernoctemos en algún camping antes de llegar.


Cruzamos el Albula Pass (nos encantan los puertos de montaña), Bergün (una población que promete, alguna vez tendremos que visitarla), y Filisur (donde finalmente no fuimos para subir al tren panorámico de los domingos por la mañana).

Llegamos al camping de Tiefencastel.

Unos campistas motards nos dicen que la recepción está cerrada.

No obstante, nos aproximamos. En la casa azul (de los dueños) hay un cartel donde dice que no están. Que nos instalemos y volvamos a pasar por allí en otro momento.

Justo en ese preciso instante llega un coche con la dueña y un niño. Nos dice que ahora vendrá a la parcela.

Nos conecta a la luz. Charlamos sobre los idiomas que hablamos unos y otros. Ella habla alemán, romanche, francés e inglés. Nos entiende cuando hablamos catalán entre nosotros.

Le dice unas cosas a Mateo, y en aquel momento aparece su perro: Un labrador del que nos acaba de hablar. Juega un rato con Mateo.

Estamos intrigados y aprovechamos para preguntarle a la señora el significado de las escobas en las puertas de las casas. Nos dice que no cree que tenga otro sentido que la fama de los suizos de ser muy limpios.

Le indico que en algunas casas no parece que las escobas sean para usarlas, sino más bien parecen objetos decorativos: Están clavadas y son nuevas. Ella dice que la suya también es nueva, porque cada pocos días le desaparece …

Sacamos la mesa fuera, las niñas pasean a Mateo.

Hoy toca paella pre-cocinada y hamburguesas a la plancha. Ponemos las velitas “falsas” (de LEDs) y vemos cómo las casas e iglesias de alrededor se van iluminando. Definitivamente, estos ratos son vacaciones.

Las niñas se toman unos yogures (Aina una natilla de chocolate caliente) y David y yo unas infusiones con carquinyoli, mientras escribo estas líneas.

Recogemos.

David saca a Mateo a dar un paseo. Queda muy impresionado con unos erizos que cruzan la carretera hacia el campo vecino. Deben oler como los conejos, a juzgar por el interés de Mateo.

Camping Plauns 4 noches: 240 CHF

Camping Tiefencastel: 35 CHF

Jacuzzi Diavolezza: 72 CHF

Teleférico Diavolezza: 95,70 CHF

Bebidas Diavolezza: 23.20+31.50 CHF

Souvenirs: 104.20 CHF

VIERNES, 17 AGOSTO:  TIEFENCASTEL - ALBISOLA, 353 KM

ZILLIS,  VIA MALA,  SPLÜGEN E INICIO DEL REGRESO POR I TALIA


Nos levantamos a las 8:00.

Me ducho: Una moneda de 1 CHF alcanza para 4 minutos de ducha. Necesito dos monedas para lavarme la cabeza.

Nuestros vecinos motards recogen y se van.

Nosotros desayunamos fuera, a nuestro ritmo, disfrutando de estas últimas horas de vacaciones de verano por tierras suizas. De los paisajes verdes, las montañas y los chalets suizos.

A Aina se le descose su nueva funda (suiza) para el teléfono móvil; se la coso. Peino a Mateo.

Todo como si hoy no fuera el último día…

Recogemos los enseres y salimos. Son las 10:55, estamos a 23,7ºC y tenemos 113.079 km. en el marcador.

A la salida de Tiefencastel hay una gasolinera con supermercado. Repostamos y hacemos algo de compra, para no tener que parar más adelante.


Durante los primeros kilómetros evitaremos las autopistas. Circularemos por la Via Mala y queremos ver el paisaje. Aunque ahora pasemos de largo, sin detenernos, ya que esperamos llegar a la iglesia de Zillis antes de que cierren.

Hay quien considera esta iglesia la “Capilla Sixtina” de los Alpes, debido a la espléndida decoración de su techo de madera, formado por paneles minuciosamente pintados.

Llegamos a Zillis a las 11:45. Por suerte, la iglesia no cierra al mediodía. Dejamos a Mateo en la autocaravana, entretenido con una barrita limpia-dientes que le durará unos pocos segundos.

Le conectamos el VIESA, y cerramos el oscurecedor del lado del sol. Suponemos que los perros no deben estar autorizados en la iglesia.

Y efectivamente, no lo están.

Los niños a partir de 12 años (Xènia) pagan. Los menores, no (Aina).

Entramos en la iglesia. El techo es absolutamente remarcable.

Hay un cesto con unos espejos de mano a disposición de los visitantes, para poder observar los paneles con detenimiento y comodidad. Un detalle muy de agradecer.

En este preciso momento se le cae un diente a Aina. Esta noche esperamos que nos visite un hada de los dientes. Tradición anglosajona que ya hace unos años llegó a nuestra casa de la mano de un cuento infantil ilustrado, el cual iba acompañado de una preciosa bolsita de terciopelo en la que depositar el diente.

A la salida compramos una postal que reproduce algunas imágenes del fabuloso techo.

    

Regresamos a la autocaravana, donde Mateo nos dispensa un efusivo recibimiento.

Retrocedemos camino para visitar ahora la Via Mala. Tenemos suerte y encontramos aparcamiento en las inmediaciones. Pagamos la entrada en el quiosco y pregunto si es cierto que hay 300 escalones para llegar abajo, a lo que me responden que hay 320. Las niñas bajan contándolos.

Por el camino hay carteles que narran distintas anécdotas y leyendas atribuidas a este lugar.

Como el caso de un médico que debía asistir a un parto y a quien se le cayó el maletín en una tormenta. Fue encontrado años después por unos niños que jugaban en la zona. O un artista que durante una tormenta perdió todos sus dibujos, aparecidos tiempo después también aguas abajo.

O un viajante a quien una tormenta le derramó la carga de los bidones de vino, tornando roja el agua del río.


Sacamos unas fotos de la garganta y regresamos a la autocaravana. Estamos acalorados y hemos visto otras gargantas similares. No consideremos esta visita imprescindible, aunque sí recomendable.

En el rutómetro de hoy todavía figuran dos poblaciones Walser. Los Walser fueron emigrantes del Valais, quienesmarcharon en busca de nuevas tierras y fundaron nuevas poblaciones, donde se establecieron. En ellas el tiempo ha discurrido más despacio.


Una de estas poblaciones es Splügen, donde acabamos de llegar.

Splügen tiene algunas calles propias de postal suiza, formadas por casas de madera repletas de geranios y con grandes cantidades de leña muy bien colocada.

Según la guía, los aires de Splügen son un tanto italianizantes, debido a algunas construcciones de piedra con hierro forjado.


Nos detenemos en el hotel. Almorzaremos unos refrescos y helados. Nos auto-escribimos y enviamos la postal comprada en Zillis. Mañana sábado, a las nueve de la mañana, saldrá de Splügen.

Regresamos a la autocaravana, estamos bastante acalorados.

Todavía queremos visitar Hinterrhein. Seguimos evitando las autopistas. Es otra pequeña aldea Walser, las gallinas corretean por sus calles.

Con ella ponemos punto y final a las visitas previstas. Empieza el regreso a casa, por etapas.


Entramos en el Ticino por el paso de San Bernardino, rodeamos Bellinzona y Lugano, cruzamos la frontera italiana, circunvalamos Milano ypasamos cerca de Génova.

El gusanillo aprieta y compramos algún capricho para merendar en una gasolinera de la autopista. Los italianos son unos auténticos maestros en asuntos del comer.

Nos sorprenden los precios de los peajes, no tan elevados como en Francia o España.

Nos dirigimos a un camping: El “Caravan Park La Vesima”, en Génova, junto a Arenzano.

Esta zona es la costa ligur. Está densamente construida. Tal cantidad de cemento y gente nos resulta asfixiante.

Camino del camping vemos muchas autocaravanas aparcadas en el arcén de la carretera, con vistas al mar … y mucha ropa tendida.


Llegamos al camping. Son las ocho y media de la noche. En recepción hay unos espontáneos (parecen clientes con ganas de charla) que nos dicen que el camping está completo. Pero por alguna razón cambian de opinión y me comentan (es mi turno de conducción, voy yo al volante) que queda libre una plaza pequeña. Me piden que les acompañe a verla.

Se me cae el alma a los pies. El camping es una extensión de polvo y árboles, con caravanas amontonadas, bañadores (en el mejor de los casos) colgando de los compases de las ventanas, sin espacio para los avancés de las caravanas, y con unas autocaravanas encima de las otras.

El espacio que me ofrecen debe ser la mitad de una parcela, está pegado a una caravana cuyos propietarios están cenando al fresco, en la lanza!. Dos personas a cada lado de la misma. Es la primera vez que veo algo así.

Queríamos estar en un camping para cenar fuera….

Agradezco el ofrecimiento, y salimos por piernas. Las niñas confiesan que habría habido motín a bordo si hubiera aceptado quedarme.

Nos dirigimos al siguiente PDI. Esta vez elegimos un área que no esté situada junto al mar (para tener algo de espacio vital). En Albisola Superiore. Resulta no ser un área, sino un aparcamiento público situado junto a los servicios correspondientes a un campo de fútbol.

Nos quedamos. Se ha hecho tarde y no creemos que podamos mejorar en mucho nuestras opciones. Todavía estamos a 6 horas de Gruissan, no nos apetece continuar ruta.


Cenamos, un tanto alicaídos. Hace 24 horas estábamos en un prado suizo. Ahora ocupamos plaza en un aparcamiento urbano. La zona no parece peligrosa, pero no tiene ningún encanto.

Además he extraviado el diente de Aina, y tanto ella como yo nos llevamos un tremendo disgusto.

Conectamos el Viesa, escribo estas líneas, y espero que esta noche el hada de los dientes se porte muy bien con Aineta.

Duchas: 2 CHF

Diesel: 113.080 km, 38,58 litros, 1,970 CHF/litro, 76 CHF. Consumo promedio de 12,82 litros a los 100 en este repostaje

Supermercado: 140,20 CHF

Iglesia Zillis: 8 CHF

Entradas Via Mala: 16 CHF

Cervezas y helados Splügen: 30,20 CHF

Postal y sello: 3,20 CHF

Peajes italianos: 2+2,8+10+1,4 EUR

Diesel: 63,51 EUR, 113.310 km, 34,07 litros, 1,864 EUR/litro. Resultan 13,68 litros a los 100 km entre los dos repostajes.

Compra de merienda en gasolinera de autopista italiana: 7 EUR.

SÁBADO, 18 AGOSTO 2012:  ALBISOLA –  GRUISSAN , 530 KM

PINCHAZO,  MARISCO Y FUEGOS ARTI FICIALES


Nos levantamos poco después de las 07:00. En el exterior ya hay 27,2ºC de temperatura, estamos bastante acalorados.

El hada de los dientes le ha traído a Aina una libreta y una caja muy bonitas. Ella está encantada. ¡Y yo también!

Queremos irnos a desayunar a algún lugar atractivo. Le doy un rápido paseo a Mateo y cuando regreso a la autocaravana, David me comunica que tenemos un pinchazo en una rueda.

Llamamos a Allianz para solicitar asistencia, tras haber comprobado cuál es nuestra posición exacta.

Estamos junto a un gran P+R, desde el que un trenecito lleva a la gente hacia la playa en un determinado horario (todavía falta un rato para el primer servicio).

Desayunamos algo mientras esperamos.

Al cabo de media hora llega la grúa de la asistencia, en el preciso momento en el que Allianz nos está llamando para preguntarnos por ella. El servicio es impecable.

El gruísta decide hincharnos la rueda (mejor que subir la autocaravana a la plataforma) y acompañarnos hasta el “gomista”.

Salimos del aparcamiento a las 9:24, con 29ºC de temperatura exterior y 113.432 km. en el marcador.


En el “gomista” sacan la rueda trasera para ver dónde está el problema. Primero les parece que se ha roto la válvula, aunque luego nos dicen que es un problema de la soldadura de la válvula a la llanta. Nos colocan una cámara en el neumático, para que podamos reanudar ruta.

No acaban de convencerse para cambiar la rueda averiada por la de repuesto, que llevamos sujeta por un cable a los bajos del chasis.

A las 10:15 estamos rodando de nuevo.

Es domingo y las calles de Albisola son un continuo trasiego de gentes que se dirigen a pie a la playa, acarreando consigo todo tipo de hinchables.

De nuevo en ruta. Hay mucho cemento en el paisaje, esta zona está densamente construida.

A las 10:23 de la mañana hay 32ºC de temperatura exterior, y a las 10:37 ya son 35ºC.

Llamo a mis padres. Mi madre me confirma que para hoy se esperan las temperaturas máximas de una importante ola de calor.

Nos detenemos en un área de autopista para vaciar grises y llenar agua. No vemos muy claro cómo vaciar el químico, decidimos hacerlo más adelante, una vez en Francia.

El paisaje está repleto de pequeños montes, casas e invernaderos.

Cruzamos la frontera francesa. Pasamos, sin verla, por encima de Mónaco.

Repostamos y nos detenemos en un área de descanso, justo después de la bifurcación entre Toulon y Aix-en-Provence.

Saco a Mateo a dar un breve paseo, hace muchísimo calor. Como si saliera fuego del suelo.

Toca almuerzo dominical: berberechos, aceitunas, atún y patatas (con ketchup o mayonesa según el gusto).

Vaciamos el químico y reanudamos ruta.

Llegamos a Gruissan a las 19:15. La Perle Gruissanaise cierra a las 19:00, pero debemos agradecerles que todavía nos despachen el marisco que cenaremos hoy: ostras, mejillones, almejas y tallarines.

Nos calzamos las chanclas y nos vamos a la playa. Las niñas quieren hacer volar la cometa.


Recojo una concha. Cuando ayer extravié el diente de Aina, le dije que le llenaría una con besos. Ella la guarda en su caja nueva, la que le ha traído el hada de los dientes.


Casi oscurece mientras seguimos haciendo volar la cometa.

Volvemos a la autocaravana, nos lavamos los pies con la ducha exterior, nos duchamos (en la ducha interior) y cenamos marisco. Sopla una brisa de lo más agradable. Acabamos poniéndonos las chaquetas “Red Family”.

  

Por si el decorado de Gruissan iluminada no fuera suficiente, hay fuegos artificiales. Debe ser fin de fiestas. Y para nosotros, de vacaciones.

Una vez lavados los platos nos extendemos en la sobremesa. Se hace tarde, pero se está tan a gusto …

Reparación neumático: 35 EUR + 10 EUR propina

Peajes: 18,40+3,3+2,30+4,40+20,90+4,20+8,10+12,50

Diesel: 113558 km / 1,609 €/l / 49,96 €, 31,05 litros

Diesel: 113844 km / 1,569 €/l / 68,55 €, 43,69 litros (promedio de 14 litros / 100 km en esta jornada)

Marisco: 42,24 €

DOMINGO, 19 AGOSTO:  GRUISSAN - CENTELLES, 221 KM

DE VUELTA A CASA


Nos levantamos a las 8:30. Fuera hay 23,3ºC de temperatura. La noche ha sido fresca. Hemos dormido con un par de ventanas abiertas y en esta zona siempre sopla el viento.

Una buena noche para cerrar el viaje y compensar la anterior, italiana y urbana.

Desayunamos fuera y disfrutamos de un rato contemplando los veleros entrando y saliendo del puerto deportivo.

Mateo sigue en su línea: cena bien, pero no se termina el desayuno. A ver si se normaliza al llegar a casa.

Hago una lista de la compra con todo lo que habrá que reponer en la autocaravana.


Escribo estas líneas deseando detener el tiempo, pero esto se está terminando. Habrá que empezar a preparar las próximas vacaciones…

Pasamos por La Perle Gruissanaise para comprar algo más de marisco y llevarlo a casa: Tallarines, mejillones, buey de mar, gambas y caracoles de mar.

Hay una elevada humedad ambiente, sudamos sin cesar.

Empieza el regreso a casa. Arrancamos a las 12:25, con 27,5ºC de temperatura exterior y 113.962 km. en el marcador.

Cruzamos Gruissan, siempre tan ordenada.

Todavía nos detenemos para comprar fruta en uno de los puestos de carretera que vimos ayer al pasar: Sandía, melón, paraguayos, albaricoques, higos (a las niñas y a mí nos encantan) y unos pepinos para preparar un gin tonic Hendrick’s cuando lleguemos a casa.

El aire acondicionado tiene un “yuyu” y durante este trayecto enfría menos de lo que es habitual.

Paramos para repostar y cambiar de conductor. El aire acondicionado vuelve a funcionar con normalidad. Algo debe pasarle. Cruzamos Olot.

Teníamos intención de parar a repostar y lavar la autocaravana en el hipermercado Esclat, como hacemos habitualmente, pero tienen una avería eléctrica y calculan que tardarán media hora en volver a estar operativos. O sea que continuamos hacia casa.

Llegamos a casa a las 16:02, con 114.183 km. en el marcador.

Cuando ya llevamos media hora delante de casa, vaciando la autocaravana, oigo un ruido similar al de un aspersor de agua. Se está deshinchando la rueda siniestrada, se le ha roto la válvula.

Metemos la autocaravana en el garaje (delante de casa), donde acabamos de vaciarla y limpiarla.

David la deja levantada con un gato hidráulico para evitar que el neumático sufra. El taller todavía tardará una semana en abrir tras las vacaciones estivales.

La avería acabará siendo debida a una grieta en la llanta, provocada por fatiga, y tocará cambiar la llanta.

Somos conscientes de la inmensa suerte que hemos tenido por no quedarnos tirados en Gruissan ni por el camino. David comenta que hay que agradecer a los Santos Patronos de ayer y de hoy el hecho de que ya estemos en casa, al fresco en la terraza (en plena ola de calor), cenando marisco y con la lavadora funcionando a toda máquina.

Marisco: 59,83 EUR

Fruta: 8,15 EUR

Peajes: 7,70+3,25 EUR

Diesel: 30,01 Eur, 19,82 litros, 1,514 €/litro, 114.100 km

ANEXO I : RUTA




ANEXO II : CIFRAS

Días de viaje:   23

Kilómetros:  3.184



Concepto e Importe (€)

Entradas y billetes:   1259,63

Supermercado:         1162,35

Bares y restaurantes:  871,05

Campings y parkings:   731,48

Diesel:                      626,50

Souvenirs:                 484,45

Peajes:                     225,76

Hospital:                   219,12

Taller:                        45,00

TOTAL:                  5.625,34

ANEXO III : COORDENADAS

 

EvaV

INTRODUCCION

De nuevo Suiza como destino, igual que cuatro años atrás.

Aunque esta vez hemos tanteado varios destinos antes de llegar a decidirnos:

Ávidos de un destino de montaña, de clima fresco, empecé apuntando hacia los Alpes eslovenos (julianos), a los que luego sumé algo de Alpes austríacos y Tirol.

De repente nos ilusionamos con la posibilidad de un gran viaje a Alaska (el sueño irrealizado en 1.999). Y unos meses después volvimos a desestimar el destino, esta vez debido a la incertidumbre generada por la crisis económica, además de la desfavorable relación de cambio de nuestro euro frente al dólar americano: A finales de noviembre de 2.011 una caída del euro ocasionó un incremento de aproximadamente el 30% en los precios de los billetes aéreos.

Situación que se ha mantenido durante todos estos meses. Similar incremento debe ser aplicable a los precios en general, y en particular a las importantes partidas económicas destinadas a alquiler de autocaravana y excursiones.  

Parecía sensato abandonar una vez más nuestra quimera de Alaska, y apuntar hacia un destino europeo: Los Alpes. Redirigimos nuestras miradas hacia Suiza, un país en el que nos habíamos sentido muy a gusto al respirar su orden, pulcritud, puntualidad y educación.

Todo ello inmerso en unos impresionantes paisajes de postal, arropados por una desarrollada y cuidada infraestructura turística. Con numerosos medios de transporte que hacen fácil el acceso a glaciares y cumbres alpinas.

Así es que desempolvé las guías y mapas de Suiza que ya consultara en el 2008.

Descarté los ya visitados cantones de Berner Oberland y Valais (aún consciente de que son los buques insignia de los Alpes suizos, difícilmente superables), y delimité lo que iba a ser nuestro periplo.

Tras algunos recortes acabó por resumirse en una semana alrededor del lago de los Cuatro Cantones (o lago de Lucerna) y otra semana de ruta por los Grisones.

MENCIONES

Mención especial a algunos foreros con los que compartimos multitud de ideas para la preparación del viaje, como Pepi-Mataró, y Jan (culpable de la visita al castillo de Tarasp). Otros con los que llegamos a coincidir, biker04.

Amigos con los que planificamos encuentros durante el viaje: Marta i Jordi, también Carlos (k75), Esther y familia.

Y a Jorge, el gran maestro de los Alpes, “culpable” de provocar la curiosidad que dio como fruto nuestro periplo de una semana por el lago de los Cuatro Cantones (Xanquete22).

VIERNES 27 JULIO:  CENTELLES –  LAC DU MARANDAN(VERCORS):  515 KM

OPERACIÓN SALIDA


Nos hemos pedido vacaciones también hoy viernes. Durante la semana dudábamos entre salir ayer jueves por la noche, o bien esta mañana. Finalmente lo de salir por la noche nos dio pereza.

Nos levantamos a las 07:00. Desayunamos, cerramos la casa (se dice rápido, ¡vaya la de detalles!) y emprendemos ruta a las 9:20, con 25,6ºC de temperatura ambiente y 110.999 km. en el cuentakilómetros. Vamos, a punto de ver saltar los 111.000.

Elegimos los túneles de Bracons para salir del país. Es nuestra vía preferida para las salidas desde hace ya aproximadamente un año, a fin de evitar las interminables obras de ampliación de l’Eix Transversal.

En La Jonquera son patentes los escalofriantes efectos de los devastadores incendios que estos días han estado asolando el Alt Empordà. La visión inevitablemente sobrecoge. ¡Qué pequeños somos ante estos desastres y cuanto miedo hay que sentir al verse rodeado por el fuego!

Nos detenemos para tomar un tentempié en el área de “Le Village Catalan”, ya en Francia. Está en obras (se construye un nuevo aparcamiento para camiones) y nos ofrece una superficie mucho más pequeña de lo habitual. A Mateo le hacen la primera (de muchas) foto de este viaje.

Empieza el turno de conducción de David, mientras yo compruebo mi teléfono móvil, me inquieto al ver que no tiene servicio. El teléfono es nuevo, lo estrené el pasado mes de mayo. Al tiempo que cambié de compañía.

No había comprobado el servicio de roaming hasta ahora, y nos asalta la duda de si el servicio estará correctamente activado, temiéndonos tener que retroceder hasta la frontera para solucionar el asunto, ya que he dado mi número de teléfono como contacto en cámpings, excursiones, guardería para Mateo, etc.

Finalmente me doy cuenta de que sólo me falta activar el servicio desde el teléfono (anoche lo desactivé todo para que no me llegara una factura estratosférica de nuestra estancia fuera del país, y desactivé más servicios de la cuenta). O sea que aliviados, continuamos ruta.

Pese a ser viernes por la mañana, hay mucho tráfico de caravanas y autocaravanas que se dirigen, como nosotros, hacia el norte. Mayoritariamente llevan matrículas holandesas y belgas. Están regresando a casa, todo lo bueno se acaba…


Nos detenemos para repostar. Hay una buena cola esperando ante los surtidores.

Llevábamos ya unos kilómetros sin ver gasolineras.

Empezamos a vernos inmersos en retenciones acordeónicas, que no nos permiten avanzar los kilómetros que habríamos deseado. Pero estamos de vacaciones y queremos celebrarlo, deteniéndonos no muy tarde en algún cámping para cenar al exterior y descansar de tanto y tan monótono asfalto.

Así es que buscamos uno en ruta, y nos dirigimos al Parc de Loisirs du Lac du Marandan.

Está situado en el Vercors, en el departamento de Isère, y bordeado de muchos campos de nogales.

Tal comorezan los carteles de la autopista, anunciando “Noix de l’Isère”. Como suele ocurrirnos, la zona se merecería una visita, pero por hoy debemos conformarnos con pasar de puntillas.

En el cámping sólo queda libre una parcela de las grandes. Nos la quedamos sin dudarlo. Son aproximadamente las 19:00 horas.

Hay muchas familias instaladas en grandes tiendas de campaña. Y en bungalows de tela, tipo “Memorias de África”, muy sugerentes, con sus hamacas fuera. Desde el cámping se tiene acceso a un lago, al que también (en su caso previo pago) pueden acceder personas no alojadas en el mismo.

Sacamos mesa y sillas y cenamos fuera, en nuestra gran parcela. No me encuentro muy bien, supongo que debido al sueño, cansancio y nervios de los últimos días. Y al calor.

Cenamos, estamos a 28,9ºC a la sombra. De vez en cuando sopla el viento, y nos preguntamos si no acabará por llover.

Después de lavar los platos salimos a dar un paseo por la zona de baño del lago. Está muy bien acondicionada, con redes divisorias entre las zonas de distinta profundidad, playa de arena, iluminación artificial, etc. Las niñas se bañan los pies. Al poco oscurece y llega una familia, parece escandinava.

Sin titubeos se dan un baño. Pensamos que ellos deben tener por costumbre bañarse en sus lagos a cualquier hora. Algo de envidia sí dan.


Volvemos a la autocaravana. Hace bochorno. Sopla viento, pensamos que es posible que llueva, y recogemos el suelo de Bolon antes de irnos a dormir. Caen cuatro gotas, pero el ambiente no refresca. ¡Menos mal que el Viesa trabaja a nuestro favor!

Peajes: 3,05+25,20+24,90+5,10 €

Diesel: km. 111275, 1,520 €/litro, 39,48 litros, 60,01 €. / Consumo parcial 14,30 litros / 100 km

Camping: 42 €

SÁBADO 28 JULIO:  LAC DU MARANDAN(VERCORS) - COL DU GRAND-SAINTBERNARD: 356 KM

LLEGADA A SUIZA


Hemos dormido muy bien, frescos y tranquilos. David y yo nos levantamos a las 08:00.

Las niñas, sobre las 09:00.

Volvemos a colocar el suelo de Bolon y desayunamos al exterior, tranquilamente.

Las niñas se van a las duchas. Después damos un paseo por el lago, aunque Mateo no está autorizado en esa zona, y nos separamos.

Recogemos, vaciamos y llenamos aguas. Vemos una manguera curiosa, que necesita de una llave. Pregunto en recepción y me explican que el forfait camping-car no incluye el llenado, aunque les indico que hemos pagado por el forfait comfort, y no entiendo que no incluya el llenado.

Lo que ocurre es que la única manguera de la que disponen es para limpiar el químico (la manguera curiosa de la llave dosifica jabón en las lavadoras y bajo ningún concepto debemos usarla), por lo que sacamos la nuestra y llenamos. Estamos un tanto contrariados, aunque al cabo de un rato nos convencemos de que ha habido más malentendido que mala fe.

Salimos a las 11:50, con 24,6ºC y 111.514 km. en el marcador.

Llenamos diesel en una gasolinera local, a fin de aprovechar los precios, más favorables que en la autopista.

A ratos llueve.

Tomamos un pica-pica a modo de almuerzo, en un área francesa.

A los 15 km. entramos en Suiza por la frontera de Ginebra, donde compramos la viñeta al tiempo que muchos otros vehículos.


Rodeamos el lago Léman por la autopista, que a ratos circula encajada contra la montaña, con numerosos túneles y puentes.

Este año (no así en verano del 2008, ya que entonces no compramos la viñeta) empezamos a ser conscientes de las obras faraónicas que han debido suponer determinados tramos de autopista, o incluso vías de carril simple, que han perforado montañas para trazar el camino menos tortuoso posible.

Repostamos cerca de Martigny, y continuamos hacia el Col du Grand-Saint-Bernard.

Cuando llegamos hay una espesa niebla, y a ratos llueve. Vemos llegar otra autocaravana. Son biker04, con quienes hemos estado intercambiando impresiones en el foro. También pernoctarán en este lugar.

Despeja un poco y salimos a dar un paseo, aunque (para nuestra alegría) ya abrigados, con pantalón largo, botas y calcetines.

La perrera está cerrada, como ya imaginábamos, pues hemos llegado pasadas las cinco de la tarde. Por ello nos disponemos a pernoctar aquí y de esta forma visitar a los perros mañana (desde que tenemos a Mateo en casa el tema nos resulta más sensible), en lugar de pernoctar en el Furka Pass como era la intención inicial.

Contemplamos una serie de fotos en las que se ve a los clérigos del hospicio limpiando el paso de montaña en invierno.

  

Todavía vemos el lago y una tienda de souvenirs, de donde Aina sale con un peluche de  San Bernardo…Aunque no el más grande, que es mayor que ella y cuesta ¡ 250 CHF !.

Compramos algún otro detalle y regresamos a la autocaravana.

Cerca tenemos algún rincón con nieve, por lo que parece que esta noche  (afortunadamente) no deberíamos pasar calor. No en vano estamos a 2.473 metros de altura sobre el nivel del mar.


Cenamos, saco a Mateo a dar un paseo mientras la familia juega al Cluedo y nos metemos en la cama sobre las 23:00 horas.

Repostaje: km 111.518, 32,89 litros, 1,490 €/litro, 49 €

Repostaje: km 111.824, 37,78 litros, 2,095 CHF/litro, 79,15 CHF

Consumo parcial = 12,87 litros / 100 km

Souvenirs: 61 CHF

Peajes= 33,20 € + viñeta 40 CHF

Supermercado = 25 CHF

DOMINGO 29 JULIO:  COL DU GRAND-SAI NT-BERNARD –  ANDERMATT: 212 KM

VISITA A LA PERRERA,  PASES EN LA ESTACI ÓN DE MARTIGNY,  EL GOTARDO

  

David ha pasado mala noche, con dolor de estómago.

Nos levantamos sobre las 8:30 y nos duchamos mientras las niñas remolonean en la cama.

Luce el sol, aunque hay nubes altas cubriendo las cimas.

Salimos de la autocaravana, nos detenemos ante un grabado que ilustra el paso en mayo de 1.800 por este lugar de las tropas Napoleónicas, formadas por 46.292 hombres.

Vamos a visitar las perreras. Mateo no está autorizado, y aunque nos ofrecen una jaula para  dejarle mientras nosotros visitemos a los perros, optamos por entrar en turnos de a dos, y de esta forma no le dejamos solo.

Primero entramos Aina y yo. Vemos las jaulas con algunos perros, aunque la mayoría han salido a pasear.

Fuera de las jaulas hay un San Bernardo al que están peinando, y con el que los niños pueden fotografiarse. Le saco una foto con Aina.

  

Entramos en el museo, atentas a los carteles donde se explica el origen de la raza de los San Bernardo, y el hecho de que hoy en día la fundación Barry se ha hecho cargo de las perreras, participando en exposiciones caninas, y como criadores. Disponen de entre 15 y 20 cachorros con pedigrí cada año, que se reparten por todo el mundo.

Dentro del museo hay unas vitrinas con unos camastros, suponemos que allí deben dormir los perros en los meses de verano (ya que no pasan el invierno aquí). Vemos rápidamente el resto del museo, ya que David y Xènia nos esperan fuera.

Les relevamos, ahora entran ellos.

Aina y yo nos quedamos fuera con Mateo. Le sacan muchas fotos. Finalmente nos vamos a la terraza del bar y nos pedimos un “Chocolat Chaud”. Al rato llegan David y Xènia, quien también se apunta al chocolate. De vez en cuando luce el sol y se está de maravilla, ya que de lo contrario el ambiente es bastante frío.

Regresamos a la autocaravana y emprendemos el descenso del puerto, a las 12:47, con 11.870 km en el marcador y a 10,2ºC de temperatura ambiente.

Ayer vimos algunos puestos en la carretera donde vendían albaricoques del Valais, y tal como nos dijimos, nos detenemos en uno de ellos para comprar un kg. de la deliciosa fruta.

Llegamos a Martigny, queremos pasar por la estación de ferrocarril para sacarnos las Swiss Half Fare Card, además de una Family Card para las niñas. Igual que sucediera en el 2008, nosexpiden unas Junior Card, válidas por un año, con un coste de 30 CHF.

Que es lo que usan losniños suizos para el transporte. Les comento que lo que deseamos es la Family Card, gratuita ycon validez para un mes. La chica que tramita nuestros billetes comenta que eso sólo esposible con el Swiss Pass, pero esta vez estoy segura de que esto no es así. Su compañera leratifica que puede expedirnos las Family Card y todo queda aclarado.

Nos hemos acalorado en la estación y estamos hambrientas. Compramos unas Croque Monsieur (bikinis) para nosotras, y unos bastones de pan para David, que todavía no se harecuperado del todo de sus molestias intestinales.

Cruzamos la barrera idiomática entre la zona de habla francesa y la zona de habla alemana en una curva. Antes de pasarla, vendían Apricots, y justo después ya eran Aprikosen lo que estaba en venta.

Al cabo de un rato me toca mi turno al volante, aprovechamos la parada para repostar. El TomTom nos mete por una variante muy curiosa, una estrecha carretera local, hasta que regresamos a la ruta principal.

Nos desviamos hacia el Nufenen Pass, con una subida vertiginosa.


Desde lo alto hay bonitas vistas de un pantano y un glaciar. Y además es la frontera lingüística entre el alemán y el italiano.


Y ahora toca un descenso impresionante, en segunda velocidad y tocando freno casi en cada curva hasta llegar a Airolo. Tengo anotada una quesería que querríamos visitar, pero no damos con ella.

Nos detenemos en un restaurante, pregunto, y me dan las indicaciones en perfecto italiano. Al ver mi cara de no entender nada, me las repiten en inglés, pero tampoco encontramos nuestro objetivo.

O sea que enfilamos hacia el paso de San Gotardo, nueva frontera lingüística, esta vez entre el italiano y el alemán. Al salir del túnel nos vemos inmersos en una niebla que ya persistirá durante todo lo que queda de hoy.

Llegamos a Andermatt, nos instalamos en el cámping, y llenamos y vaciamos aguas, ya que los grifos sólo funcionan en el horario de recepción, y los cerrarán a las 21:00 horas. Las niñas se van a las duchas. David, que todavía no se encuentra muy bien, se queda en la autocaravana.

Yo salgo a pasear a Mateo. Andermatt me recuerda sobremanera a los pueblos alsacianos.

Preparo un arroz blanco para la cena, a todos nos apetece. Las niñas y yo tomamos también unas hamburguesas de atún.

Recogemos, saco a Mateo brevemente.

Nos retiramos a dormir, seguimos envueltos por la niebla y empieza a chispear.

Entradas perrera y museo: 32 CHF

Chocolates calientes: 12 CHF

1 kg. albaricoques: 8 CHF

Swiss Half Fare Cards: 220 CHF

Croque Monsieur y bastones de pan: 16,10 CHF

Repostaje, km. 111.970, 24,10 CHF, 12,82 litros, 1,880 CHF/litro / Consumo parcial = 8,78 litros / 100 km

Camping Andermatt: 48,5 CHF

LUNES 30 JULIO:  ANDERMATT –  OBERALP PASS: 17 KM

EXCURSIÓN AL TOMASEE (NACIMIENTO DEL RHIN)

  

Hemos dormido bien, pese a que sobre las 23:30 David se levantó de la cama y fue a pedirle a la autocaravana vecina que bajara el volumen de la música. Para su sorpresa, el vehículo tenía matrícula suiza, y le abrió la puerta una señora mayor. No se trataba de un botellón de jóvenes, como habíamos presumido.

Nos levantamos sobre las 08:00. David se encuentra bien (como dice Susanna, ese arroz de anoche hecho con amor y el paisaje tan bonito le hicieron recuperarse rápido). Ahora es Aina laque tiene dolor de cabeza, afortunadamente se reanima tras tomarse un Gelocatil.

Voy a rellenar los bidones de agua para beber, ya que el grifo exterior sólo funciona con el horario de recepción, de 08:00 a 09:30.

Paso por la ducha, me toca lavarme la cabeza. Las instalaciones desde el exterior no prometen (están en los bajos traseros de la estación del teleférico), y las niñas anoche no volvieron entusiasmadas, pero a mí me parecen correctas. El chorro de agua es abundante y se está bien.

Hoy ya no hay niebla, aunque unas nubes cubren algunas cimas.

Desayunamos fuera, un “completo” (pan tostado, embutido, queso, nocilla, mermelada, yogures y kiwis según preferencias, etc.) y cafetera, tal como nos gusta hacer. Costumbre que repetiremos todos los días que nos sea posible, aunque ello nos retrase el inicio de la jornada.

Recogemos, peino a Mateo, las niñas juegan a pelota. En ese momento vemos pasar un carro tirado por caballos, que al poco regresa en sentido contrario, esta vez cargado de turistas.


Salimos del camping a las 11:21, estamos a 19ºC y tenemos 112.082 km. en el marcador. Luce el sol, aunque el cielo no está del todo despejado.

Pasamos junto al faro situado en lo alto del Oberalppass.

(*) Se trata de una réplica gemela del faro de Hoek van Holland, situado en el museo marítimo de Rotterdam. Precisamente el puerto donde desemboca este gran río, al que ambos faros, original y réplica, separados por 1.320 km. de distancia y 2.046 metros de desnivel, saludan en sus dos extremos.


Aparcamos en un lugar del que llevo marcadas las coordenadas. Preparamos las mochilas con ropa de abrigo por si más tarde refresca (sí lo hará), además de bañador y toallas por si se presta al baño (no va a ser el caso). Las niñas hacen unos bocadillos y empezamos a andar.

Es una excursión de 2 horas teóricas de duración en cada sentido, de 11 km. de recorrido y unos 500 metros de desnivel desde nuestro aparcamiento. Después he visto que nos habríamos ahorrado unos 200 metros de desnivel, de haber salido desde lo alto del Oberalppass, o sea que ésa habría sido mejor opción.

Hace sol y sudamos de lo lindo en las primeras rampas de ascenso. Pasamos junto a una granja y luego junto a un riachuelo. Nos detenemos para tomarnos unas piezas de fruta, y Mateo entra en el agua sin dudarlo.


Dejamos la pista forestal y tomamos un sendero que con una buena inclinación sube montaña  arriba, trepando de roca en roca en algunos tramos. Preguntamos a unas señoras, nos indican que estamos a media hora de nuestro objetivo, pero que vale la pena, es muy bonito. Nos deben haber visto resoplar. David sufre un amago de bajada de tensión.


Finalmente llegamos al lago, Lai Da Tuma o Tomasee, lugar reconocido como nacimiento del Rhin.

Mateo se baña en estas aguas (el único lugar en el que se puede cruzar este río de un solo paso). Nos cruzamos con un grupo y conversamos largo y tendido a cuenta de Mateo.

Tras hacernos unas fotos con la placa oficial, nos dirigimos hacia el extremo opuesto del lago, donde ponemos los pies en remojo al tiempo que nos tomamos los deliciosos bocadillos que han preparado las niñas.


Después de un rato de descanso vemos cómo las nubes empiezan a bajar de nivel y decidimos   regresar. Nos encontramos con una familia alemana que anda con 4 niños. El más pequeño, de unos 2-3 años camina como un auténtico campeón.

El descenso también agota, e incluso Mateo prefiere los trozos con hierba para caminar, frente al áspero camino de grava.


Cuando casi estamos llegando a la granja, nos cruzamos con un rebaño de cabras que están regresando a ella.

Por fin en la autocaravana (tras 5 horas 40 minutos de paseo, incluyendo paradas), nos cambiamos de calzado y decidimos alterar el rutómetro previsto. Nos vamos a cenar al restaurante del Oberalppass, el Piz Calmot, donde nos han confirmado que admiten perros.

Es pronto, lo que nos permite elegir mesa junto al lago. Es el justo premio a una dura jornada.

Nos pedimos cervezas, aguas, vino. Las niñas son felices con pasta y cordon bleu, mientras que David opta por una trucha del mismísimo lago Oberalpsee y yo me decido por un plato típico de la zona, el capuns.

Nos facilitan la clave de la wifi, así que Xènia puede felicitar a su amiga María, hoy es su aniversario. Yo puedo revisar el correo y confirmar una reserva para el día 16…


Por cierto, la comida está muy rica, capuns inclusive. Mateo ni se ha movido, sólo una vez para recoger migas de debajo de la mesa.

Salimos muy satisfechos del restaurante y movemos la autocaravana un poco más abajo, donde hay una explanada con unas cuantas autocaravanas pernoctando. Incluso hay una caravana instalada sobre un mallazo de hormigón, con mesa y sillas mirando al Oberalpsee.

Damos algo más de rodeo, pasamos junto a una cascada, y llegamos a una zona donde hay un coche con Maggiolina sobre el techo y unas campers.

Nos instalamos, es turno de duchas mientras le damos la cena a Mateo.

Ya venimos cenados, pero Aina y yo todavía nos preparamos un chocolate caliente para terminar la jornada.

Nos dormimos mientras el faro del Oberalppass sigue indicando su posición.

Cena: 168,10 CHF

MARTES 31 JULIO:  OBERALP PASS - MORSCHACH:  66 KM

VISITA A ALTDORF Y BAÑO EN ISLAS LORELEI

 

Nos levantamos a las 7:45. Ha refrescado, estamos a 11,5ºC.

Saco a Mateo a dar un paseo. El día luce espléndido, soleado, y nos vemos envueltos por un paisaje de auténtica postal, con pastos verdes y la vía del tren que casi parece una maqueta de Lego.

Empezamos a estar rodeados por coches de pescadores. Vienen a pescar truchas en el Oberalpsee, como la que ayer David tomó en la cena.


Desayunamos dentro de la autocaravana, con las ventanas bien abiertas (pese a que casi todas  las campers lo hacen fuera). Las niñas peinan a Mateo.

Salimos a las 10:12, estamos a 16,7ºC y tenemos 112.099 km. en el marcador.

Nos detenemos en Andermatt, donde encontramos un Coop muy bien surtido. Junto al mismo hay un aparcamiento de pago, que nos permite llevar el carro de la compra hasta la autocaravana. Aprovisionamos de aperitivos italianos, chuches para Mateo, esmalte de uñas para las niñas, y un largo etcétera.

Nuestro siguiente objetivo es Altdorf, donde visitamos el monumento al héroe nacional Wilhelm Tell. Aprovechamos para sacar un reintegro en un cajero automático.

  

Siguiente destino, las islas para el baño de Lorelei.

Aparcamos la autocaravana y nos acercamos a pie, a fin de ver lo que nos llevaremos para instalarnos en el lugar. Hay barbacoas, leña, sombras, islas para el baño (construidas en el año 2005 con el material extraído del túnel del Gotardo).

Regresamos a la autocaravana, de donde salimos con los bañadores puestos, dos sillas plegables ligeras, una botellita de cava, unos zumos, patatas, aceitunas, etc.

Pasamos todo el día en este lugar. Las niñas se bañan y toman el sol. Mateo, David y yo nos quedamos cómodamente bajo la sombra de un árbol hasta que transcurridas unas horas tengo algo de frío y me muevo hacia el sol.

  
El lugar es gratuito. Está muy bien cuidado. Una pista para bicicletas lo conecta con distintas poblaciones. Un lujo para el ocio de los habitantes de la zona, aunque en el aparcamiento también pueden verse algunas matrículas extranjeras.

Hacia las 17:00 horas se va mucha gente, y poco después también lo hacemos nosotros.

Nos dirigimos al camping granja Rüti, para el que tengo reserva y al que vamos con muchas expectativas. Y no es para menos: está encaramado en una montaña, muy bien cuidado, con cabaña de juegos encima de un árbol, futbolín, cama elástica, columpios, ping-pong, 2 hamacas, y una colección de animales, algunos de los cuales corren en libertad por las parcelas: conejos, gallinas, gatos, cerditos, patos y un par de asnos.

Me gusta tanto lo que  vemos, que reservo para otra noche adicional. Es un jardín de paz.

Hay wifi, lo que me permite comprobar en mi correo que tenemos confirmada la reserva para un jacuzzi muy especial el día 16.

El dueño del camping me da muchas indicaciones para movernos en bus. Pero Mateo tiene las membranas interdigitales algo sensibles después de la caminata de ayer. Le aplico crema del árbol del té (mano de santo para él, que tiene el riñón delicado). Me parece que mañana no le haremos andar demasiado, por lo que saldremos del camping en autocaravana.

David y yo nos tomamos una copa de cava mientras las niñas juegan.

Preparamos la cena. En cuando se oculta el sol, desciende sensiblemente la temperatura. Para hoy tenemos lechuga y pinchos a la plancha.

Le damos la cena a Mateo.

Debemos lavar los platos antes de las 22:00 horas, que es la hora de silencio (veremos que es habitual en el resto de campings que visitaremos).

Anochece, y si el lugar era encantador de día, y podía haber inspirado la historia de Heidi, ahora no hace sino ganar enteros, uniendo a los tonos anaranjados que toma el lago de los Cuatro Cantones, los fuegos artificiales preludio de la Fiesta Nacional Suiza que se celebrará mañana, y la iluminación de las ciudades que tenemos por debajo.

Definitivamente nos hallamos en una atalaya difícilmente superable.

Salimos a dar un paseo, estamos a cinco minutos a pie de la estación de teleférico de Stoos, donde vemos un plano con un circuito de esquí de fondo que pasa enfrente del camping. Nos sentamos en un banco de la carretera, y regresamos a la autocaravana.

Las niñas se toman un yogur, y David y yo una infusión “Duerme bien” con un “carquinyoli”.


Apetecería dormir fuera. Dejaremos el parabrisas sin el oscurecedor, a fin de disfrutar de todo este panorama iluminado. Es como una maqueta de tren eléctrico, con trenes incluidos. O también como el decorado de la atracción de Peter Pan en DisneyLand Resort Paris, con el vuelo sobre la Londres iluminada de noche.

Parking Altdorf: 0,50 CHF

Supermercado: 237,55 CHF

Camping Ferienhof Rüti, 2 noches: 77 CHF.

MIÉRCOLES 1 AGOSTO:  MORSCHACH - MORSCHACH:  21 KM

MIRADOR DE URMIBERG, SALCHI CHAS Y VICTOR-INOX EN BRUNNEN

  
Nos levantamos a las 8:00. Estamos a 16ºC, y mientras desayunamos la temperatura sube a 18ºC a la sombra. Aunque el ambiente es fresco, el sol pica bastante para nuestro gusto, y hay pocas sombras.

Probamos una cecina de los Grisones.

Mateo no se termina los desayunos últimamente, debe estar afectado por las vacaciones.

  

Nuestro siguiente destino está en las montañas que tenemos frente a nosotros, el Urmiberg.

Inicialmente había planeado una excursión un tanto ambiciosa, bajando a pie desde el mirador, hasta la población de Gersau, desde donde volveríamos a Brunnen en barco. Pero Mateo tiene las membranas interdigitales inflamadas, por lo que va a ser mejor opción limitarnos a subir y bajar en el teleférico.

Las niñas se van a jugar al futbolín, en recepción prestan una bola a cambio de una fianza de 5 CHF.

David y yo recogemos, vaciamos y llenamos aguas.

A las 11:17, con 20ºC de temperatura y 112.165 km en el marcador salimos hacia Brunnen.

Aparcamos en el aparcamiento del pequeño teleférico del Urmiberg. El teleférico es privado y no podemos hacer uso de los abonos, pero Mateo no paga. El aparcamiento es de pago.

Sólo hay maquinista en la estación superior. En la estación inferior hay un teléfono para solicitar que hagan bajar una cabina a fin de recoger pasaje. El señor que hace cola por delante nuestro llama para avisar que recojan a las 6 personas que estamos haciendo cola detrás de él, además de Mateo.

La cabina no es muy grande, pero podemos subir los 6, con Mateo a nuestros pies.

Hace calor. Según subimos las vistas en seguida son espectaculares, nos recuerdan a algún fiordo noruego.


Ya arriba, pasamos por el restaurante. Tiene una pequeña terraza, pero está abarrotada (lógico, hoy es el día nacional suizo, festivo ¡), nos comentan que quizás tarden una hora en liberar alguna mesa.

O sea que nos compramos unos refrescos en la estación del teleférico (tienen una nevera a tal efecto), y tomamos un sendero en busca de una sombra con vistas donde tomárnoslos.


Nos disponemos a tomar unas fotografías cuando a Aina se le cae la cámara rodando ladera abajo. Mateo se lanza como si hubiera visto un conejo, pero al ver que el objeto en cuestión no despide olores, no le hace caso. Así es que Xènia se encarga de ir a rescatar la cámara.

Cuando ya casi está de nuevo arriba con nosotros, se le cae rodando de nuevo, esta vez todavía un poco más abajo. O sea que toca repetir la operación. Esta vez ella y cámara llegan arriba, donde estamos nosotros.

Xènia se lava un poco con una botella de agua, también le ofrecemos algo de agua a Mateo como podemos (nos hemos olvidado de su botella), y por fin sacamos unas fotos.


Pasan por el lugar un par de bicicletas que bajan por el sendero, muy inclinado y lleno de piedras. Luego cruza un par de senderistas: la señora nos pide tocar a Mateo y se queda enamorada de él.

Tomamos el teleférico de regreso, esta vez compartiendo cabina con un señor bastante corpulento.

Llegamos a la autocaravana, cuyo habitáculo está muy recalentado por el sol. Encendemos el aire acondicionado de la cabina y nos dirigimos al centro de Brunnen.

Es festivo y suponemos que la fábrica de Victor Inox estará cerrada (queríamos visitarla, pues ofrecen descuentos en la tienda). Nos vamos directamente a la tienda-exposición de Brunnen.

Nos cuesta aparcar y al final lo hacemos en un taller mecánico de automóviles que está cerrado por ser festivo.

Entramos en el Swiss Knife Valley. Xènia tiene prometida una navaja desde que la suya se quedó en un control del aeropuerto de Vancouver (la olvidamos en el equipaje de mano, deberíamos haberla facturado). Duda, ya que hay mucho donde elegir.

Finalmente opta por una picnicker, que tiene navaja, abrelatas y descorchador de botellas. Nos hacen el mismo descuento que nos habrían hecho en la fábrica, debido a que al ser festivo ésta está cerrada.


Las dependientas se deshacen en caricias con Mateo y nos permiten entrar con él en el museo, donde hay videos, vitrinas con navajas de todos los tiempos, miniaturas, navajas gigantes, prototipos, exclusivas (una en oro amarillo con 600 diamantes puros), falsificaciones, etc.

Al salir del establecimiento una dependienta llama a Mateo por su nombre, y nos recomienda pasar por una fuente y ofrecerle agua. Ahora sí llevo su botella conmigo, es fácil darle agua.

Paseamos hasta el frente del lago, compramos unas postales y buscamos algún lugar para sentarnos a tomarnos unas salchichas. Muchos de los bancos están al sol, los que tienen la sombra más sólida son los de la Caja de Ahorros (SparKasse Schwyz), o sea que elegimos sin dudar. Pido 4 salchichas, algunas con mostaza, además de birras y aguas.

Estamos frente a un escenario donde están tocando piezas clásicas de rock. Frente al mismo hay un grupo de voluntarios que pasean minusválidos, en una tarea admirable.

Mateo aglutina muchos fans, casi tantos como un grupo de 4 cuernos alpinos que tocan el himno nacional suizo mientras se hace un respetuoso silencio del público. Por hoy nos ofrecen algo más de tópico suizo.


Regresamos a la autocaravana, ¡está a 30ºC! Estamos acalorados. Hay muchas calles cortadas, damos un par de vueltas hasta dar con la salida correcta, que nos permite regresar a nuestro camping, situado en una envidiable terraza con vistas sobre este punto que hoy podría muy bien pasar por cualquier punto de la costa mediterránea.

Nos duchamos. Xènia y yo en las espaciosas duchas del camping. David y Aina en la autocaravana.

Las niñas se van a jugar con las hamacas, cama elástica, etc., mientras David y yo nos tomamos un cava bien fresquito bajo el toldo y yo escribo estas líneas.


Hoy, excepcionalmente, la hora de silencio no será a las 22:00, sino a las 24:00. Habrá fuegos artificiales en muchos lugares. El camping ha colgado unos carteles en los baños rogando que se enciendan los petardos en la carretera y no dentro del camping, para respetar a los animales de granja y a los huéspedes del camping.

Las autocaravanas se han engalanado con banderas suizas y farolillos.

David iza la senyera catalana junto a la suiza.

Suelto el bolígrafo para calentar un poco de Rösti que sacie a las niñas, que siempre tienen el apetito bien despierto.

Después de cenar Rösti y salchichas a la plancha, sacamos la coca de la abuela y colocamos las sillas frente al panorama que se divisa desde este privilegiado balcón mirador. Este lugar es precioso.

Vemos fuegos artificiales en muchos lugares a la redonda. Los más cercanos son los de Brunnen. También hay muchos cohetes de particulares. Nos decimos que la celebración nos recuerda a nuestra verbena de Sant Joan, aunque sin música, ruido, litronas ni borracheras. Todo en orden.

En la curva que queda por debajo del camping hay un grupo de gente encendiendo fuentes de colores, algunas bastante potentes que duran un buen rato. Todo ello es muy vistoso, toda una inversión en pólvora.

Nos vamos a la cama hacia medianoche. Al poco se levanta un fuerte viento y vemos el destello de los primeros relámpagos. David y yo salimos a recoger el toldo y las sillas. Una vez dentro, se pone a llover. Una noche confortable, no hay que volver a salir mientras fuera sucede todo eso …

Parking Urmiberg: 3 CHF

Teleférico Urmiberg: 45 CHF

Bebidas Urmiberg: 10,5 CHF

Navaja Victor Inox: 27,90 CHF

Postales y diversos: 27 CHF

Salchichas y bebidas: 36 CHF

JUEVES 2 AGOSTO:  MORSCHACH - WEGGI S: 28 KM

RIGI KULM


Nos levantamos sobre las 08:00. Ha llovido durante la noche y hemos cerrado las ventanas.

Ahora estamos un tanto acalorados, aunque fuera ha refrescado. Hay 16,7ºC, y quizás el pantalón corto se quede un poco escaso como atuendo para el desayuno al aire libre.

Xènia y yo pasamos por recepción para recoger el pan que encargué ayer: unos croissants y un ticinés. Es decir, un bollo grande en forma de trenza.

Preparamos una cafetera y disfrutamos del panorama.

Hoy Mateo casi no ha dejado nada en su cuenco. Va mejorando, aunque todavía no come como en casa.

Recibimos la visita de otro boyero suizo, más pequeño y de pelo corto, debe vivir en la granja que queda por debajo del camping.

Y también nos visita una temeraria gallina, a la que espantamos antes de que Mateo pueda verla.

En el campo de debajo un señor está cortando la hierba con un motocultor. Podría ser el abuelo de la familia. David y yo especulamos con que el que suponemos debe ser su hijo, no falto de acierto, habría decidido reconvertir el negocio y cultivar turistas en su finca, lo que también genera un dinerillo.

Xènia se arma de valor y justo antes de irse por fin se decide a preguntarle el nombre a un chico suizo con el que han coincidido durante estos dos días, para hacerse amigos por Facebook. Me toca ejercer un poco de Celestina o de intérprete, según se mire.

Llenamos y vaciamos aguas, y a las 11:10, con 21,7ºC y 112.186 km. en el marcador, salimos del camping con dirección a Vitznau.

La carretera es bonita, rodea el lago de los Cuatro Cantones, y a ratos lo hace encaramada en las rocas. En una de las curvas toca esperar, hay un corte por obras que dura unos minutos.


Nos encontramos con bastantes ciclistas en este tramo de ruta.

En la entrada a Vitznau vemos un aparcamiento que creemos que puede interesarnos.

Efectivamente, más cerca de nuestro objetivo, el aparcamiento de la estación tiene una portería que limita la altura, y saliendo de la población por el extremo opuesto no hemos visto un sitio mejor donde aparcar, o sea que regresamos al lugar visto inicialmente, donde ya hay otras dos autocaravanas y una caravana pequeña (una @ de Tabbert).

En estos momentos llega una pareja. Son los propietarios de una de las autocaravanas, y nos saludan, comentando que recuerdan habernos visto en Oberalp. Nos indican un lugar donde podríamos pernoctar cerca del Pilatus, por si nos hace falta.

Preparamos las mochilas. Las niñas hacen unos bocadillos.

Salimos hacia la estación de tren, donde compramos los billetes, usando los pases. David y yo

pagamos media tarifa, las niñas no pagan, y Mateo paga ¼ de billete…viene a ser como medio niño.

Subimos al tren y nos instalamos en un grupo de 6 asientos. Mateo en seguida se acomoda y desaparece, tendido en el suelo por entre nuestras piernas. El tren arranca y empieza a subir empinadas pendientes, debido a las cuales Mateo va escurriéndose hacia atrás, por debajo de los asientos.

Tras un momento algo complicado, le ayudamos a incorporarse y le colocamos nuestros pies a modo de freno.

Pasamos por distintas estaciones. El camino cruza prados salpicados por granjas en lugares de fuerte pendiente.


En la estación de Rigi Kalt sube y baja bastante gente del tren, probablemente sean personas que hayan tomado el teleférico en Weggis, que es una vía alternativa de acceso.

Finalmente llegamos a Rigi Kulm, en paralelo con otro tren. El nuestro es de color rojo y el otro es azul, viene del valle opuesto.

Caminamos el corto trecho que nos separa de la cima del Rigi Kulm, donde está la antena de telecomunicaciones. Hay dos senderos para elegir, uno más empinado y corto, el otro más suave y largo.

Debajo de la sombra que proyecta la antena, se encuentra un músico tocando el cuerno alpino.

Bajo esa gran sombra nos tomamos los bocadillos, mientras observamos cómo el propietario de las tierras de alrededor del mirador está arreglando las vallas de su perímetro.

      

Después nos vamos a la terraza del bar.

Nos intercepta una pareja japonesa, están impresionados con Mateo y le hacen fotos con gran admiración dándonos las gracias una y mil veces.

Nos tomamos unas cervezas, las niñas Nestea y agua, y unas bolsas de patatas.

Nos planteábamos recorrer un trozo andando del sendero de bajada. Pero es tarde, el que ahora va a salir es ya el penúltimo tren de regreso, el de las 16:00, y nos parece un tanto arriesgado bajar andando hasta la próxima estación para tomar el último tren. O sea que tomaremos el tren.

Nos sentamos en el banco del extremo del vagón, de forma que Mateo no pueda escurrirse debido a la pendiente.

Una vez abajo, en la estación de Vitznau, permanecemos un rato contemplando las maniobras del tren encima de una plataforma circular giratoria.


Pasamos por un supermercado y compramos un par de cosas (lechuga, leche y manzanas).

Empieza a llover. Enfilamos aprisa hacia la autocaravana. Hace bochorno y llegamos acalorados.

Guardamos las mochilas y le pedimos al TomTom que nos lleve hasta el camping de la granja de Weggis, el Camping Bauernhof Gerbeweid. Está situado en la campiña, en un terreno ondulado propio de Teletubbies. Sin ser detallista como el camping granja Rüti, el lugar también tiene su encanto a nuestro parecer.

Tras registrarnos, nos instalamos en una ubicación de la que nos parece que no sería complicado salir (debido al barro y la hierba mojada), junto a un tilo y no muy lejos de los puntos de electricidad.

Merendamos, probamos unas chips de manzana que nos encantan.

Xènia se va a las duchas del camping, y cuando regresa se queda en la autocaravana, mientras el resto nos vamos a dar un paseo por esta campiña ondulada, salpicada de granjas. Pasamos junto a los invernaderos de la granja que nos acoge, en los que han plantado tomates, perejil y calabacines.

Un cartel indica que con el producto local abastecen el supermercado local de una gran cadena.


Luego pasamos junto a otra granja que vende flores (un negocio que hemos visto varias veces durante este viaje) y tiene un huerto de rosales.

Y llegamos al lago, donde hay maquinaria de obras, y muy escondida, una tienda de campaña.

Amenaza lluvia, así es que aligeramos el paso para regresar a la autocaravana, donde nos espera Xènia, que está leyendo este diario. ¡Es mi primera lectora!

La lluvia ya es inminente. Guardamos la mesa y las sillas y entramos en la autocaravana. Hoy cenaremos ensalada de lechuga y zanahoria. Y además, macarrones para las niñas, y brazo de patata para David y para mí.

Empieza el diluvio, aunque hace calor. Afortunadamente el Viesa nos refresca el ambiente interior.

Le damos su cena a Mateo, hoy se la termina toda.

Las niñas rematan con unos yogures, y los papis con unos “duerme bien” con “carquinyoli”.

Después las tres nos ponemos a escribir nuestros diarios de viaje, cada una con su visión.

David se duerme en el sofá mientras nosotras seguimos escribiendo.

Mateo duerme en la cocina.

Fuera llueve, y el Viesa nos permite estar fresquitos.


Billetes Rigi Kulm: 80 CHF

Propina músico cuerno alpino: 2 CHF

Supermercado: 21,85 CHF

Merienda terraza Rigi: 32,60 CHF

Diesel: 63,14 CHF, 33,32 litros, 1,895 CHF/litro, km 112.208. Promedio del repostaje, 14 litros / 100 km.

Camping: 34,20 CHF

Ducha camping: 2 CHF

VIERNES 3 AGOSTO:  WEGGIS - HORW: 56 KM
PILATUS


Nos levantamos sobre las 08:00. Ha estado lloviendo durante toda la noche y continúa haciéndolo. Hace bochorno, fuera tenemos 17ºC pero estoy acalorada. En algún momento de la noche ha debido refrescar y David ha apagado el Viesa.

Por fin cesa de llover y saco a Mateo a dar un paseo.

Desayunamos, llenamos el bidón de agua de beber, y dejamos la basura clasificada selectivamente (lo hacen las niñas). Vaciamos el químico. No llenamos agua (estamos al 75%) ni vaciamos grises, no parece que esté previsto en este lugar, ni nosotros lo necesitamos.

El día está parcialmente cubierto y no parece un buen día para subir al Pilatus, pero el pronóstico para mañana es todavía peor, con lluvia.

Salimos a las 10:55 con 21ºC fuera y 112.214 km. en el marcador.


Tomamos la autopista. Rodeamos Luzern, primero por detrás y después por unos túneles subterráneos. Es decir, que perdemos la noción de estar rodeando el lago de los 4 Cantones.

En el año 2008 no nos sacamos la viñeta y quizás fuimos más conscientes de la geografía que cruzábamos.

Llegamos a Alpnachstadt, desde donde sale el tren cremallera que sube al Pilatus.  

Aparcamos en la enorme zona destinada a tal efecto. Cómo sólo medimos 6 metros de longitud, no sobresalimos de la plaza. No son muy grandes.
Pago el aparcamiento en la maquinita mientras las niñas preparan unos bocadillos.

Compramos los billetes. Podemos hacer uso de la Half Fare Card: Las niñas no pagan, David y yo pagamos ½ billete, y Mateo paga ¼ de billete.
Hemos llegado a la vez que un barco, lo que hace que nos hayamos acumulado mucha gente en el andén.

Es curioso ver cómo maniobran los trenes, mediante un mecanismo que hace engranar la vía principal con una u otra vía de la estación, de forma que los trenes que llegan por la izquierda pasan a la derecha y quedan listos para salir.

David y las niñas entran en la parte inferior del vagón inferior, intentando buscar un lugar en el que Mateo no vaya a escurrirse hacia abajo. Aunque este tren tiene forma escalonada, y no parece que vayamos a tener el mismo problema que ayer subiendo al Rigi Kulm.

No obstante, el compartimento es para 8 personas. Detrás de ellos entra una señora con dos niñas. Se queda en la puerta bloqueándola, viendo que íbamos a entrar Mateo y yo y no iban a caber las otras dos personas a las que ella está esperando.

En este momento, un maquinista ve la escena y nos hace pasar a Mateo y a mí a la máquina inferior, los dos solos y bien cómodos.

El maquinista viajará en la máquina superior, al frente del convoy. Así es que David y las niñas están en el escalón que queda por encima nuestro, acompañados por el grupo de 5 franceses. Aprovecho nuestra privilegiada situación para disfrutar de las vistas y del instrumental del maquinista.


El trayecto llega al nivel donde ahora está la línea de nubes, y quedamos inmersos en una espesa niebla. Junto a la vía hay unos carteles amarillos que indican la pendiente de la vía, siendo la máxima del 48%. Pasamos por unos cuantos túneles, y vemos a algunos excursionistas que están subiendo a pie…



Llegamos a la estación superior. Sacamos dinero del cajero automático situado a mayor altura de la Suiza central, donde hemos llegado con el tren cremallera más inclinado …del mundo.

Salimos a la plataforma-mirador. Estamos dentro de las nubes y no creemos que nos compense recorrer ninguno de los senderos que llevan a las cimas de los alrededores. No habrá forma de ver el lago de Luzern a nuestros pies.

Nos tomamos los bocadillos que han preparado las niñas.


Pasamos por la tienda de souvenirs, de donde salimos con una camiseta cada uno, y un bolígrafo para dejar en la autocaravana.

Mateo nos espera fuera, entramos en la tienda en turnos de a dos.

En poco rato Mateo acumula una buena cantidad de cámaras a su alrededor. Una señora americana que ha tenido dos gran daneses, mira a Mateo emocionada, dice que hace tiempo que quiere que su próximo perro sea un Boyero de Berna y ¡por fin acaba de ver uno al natural!


Tal y como hemos leído en las recomendaciones de Jorge (Xanquete22), no bajaremos en el tren cremallera (en el que hemos subido), sino que tomaremos el teleférico, y nos apearemos en la primera estación intermedia, de forma que las niñas puedan disfrutar del tobogán de verano. 


Mientras, David y yo nos tomamos unas cervezas. Cuando llegan las niñas, se toman unas patatas.  

Luego, nos separamos: Aina quiere probar la zona de aventura de cuerdas y tirolinas, mientras que Xènia prefiere repetir en el tobogán.

Sólo que cuando Aina y yo llegamos a la zona de las tirolinas, nos dicen que la edad mínima para que los niños puedan ir solos es de 11 años, y Aina se queda con las ganas de probarlo.
Volvemos en busca de David y Xènia. Mateo nos hace un gran recibimiento.


Nos disponemos a regresar a la estación del telecabina. Según emprendemos el camino, Mateo se aparta para restregarse con cualquier cosa dudosa del suelo, no calcula bien la pendiente del margen y cae por él, queda medio colgando por el collar y cuando se incorpora se da un calambrazo con el pastor eléctrico y pega un grito. Un susto tras otro…

Tomamos el telecabina y nos apeamos en la siguiente estación, ya que Aina se ha fijado en unos columpios y toboganes. David y yo esperamos a las niñas en la terraza del restaurante, mientras ellas se lo pasan de lo más bien.


De nuevo tomamos el telecabina. Cuando llegamos a la estación inferior, Kriens, unos indicadores nos llevan con precisión hacia el autobús número 1, el que debe llevarnos a Luzern. Compro los billetes en una máquina expendedora, pero me olvido de descontar el importe correspondiente a las Half Fare Card y pago más dinero de la cuenta.

Subimos al bus, en el monitor de TV vemos exactamente a qué parada nos estamos aproximando, bajamos en la estación de tren de Luzern. Nos aproximamos al mostrador de información a fin de preguntar por el siguiente tren que nos lleve sin transbordos a Alpnachstadt, donde nos espera nuestra autocaravana. Nos emiten los billetes allí mismo.

Nos compramos unos bollos y unas porciones de pizza para merendar. Nos los tomamos antes de subir al tren, dando por sentado que no estará permitido comer en el interior del mismo.

Subimos al tren, que tiene unas enormes ventanas panorámicas. Sentados en el grupo de asientos junto al nuestro hay dos chicos bebiendo cervezas. Nos quedamos de una pieza cuando vemos que se apean, no sin antes limpiar la mesa con un pañuelo.

No hemos sabido ver que haya prohibición para comer o beber en el tren, pero creemos entender que no debe ser necesario si la población actúa con tal respeto.

Por fin estamos de nuevo en la autocaravana. Deshacemos las mochilas y nos dirigimos al Camping TCS "Steinibachried", en Horw. Tenemos muy buenas referencias del mismo en el programa de viaje de Xanquete22. De momento es el camping más caro del viaje, suponemos que debido a su proximidad con Luzern.

Nos instalamos, nos duchamos y cenamos ensalada, hamburguesa y tortilla de patatas. De postre probamos los Toblerone, y Aina y yo nos preparamos un chocolate caliente.

Escribo este diario mientras las niñas peinan a Mateo.

Delante nuestro tenemos al Pilatus, ahora ya sin nubes …Vemos las luces del hotel encendidas allá arriba, aunque las apagan puntualmente a las diez.

Le hacemos una cura a Mateo, tiene un corte algo infectado cerca de la oreja.

Nos retiramos a dormir bajo los pies del colosal gigante de piedra.

Aparcamiento Pilatus: 5 CHF
Tren y Góndola Pilatus: 82 CHF
Tobogán de verano, 3 viajes: 18 CHF
Camisetas y bolígrafo: 122 CHF
Llaveros: 13 CHF
Cervezas, patatas, Nestea, más cervezas y patatas, zumo, etc.: 11 +10+7,5+7,5+10,30 CHF
Bus: 13,80 CHF
Tren: 10,20 CHF
Merienda y pizza: 6+13 CHF
Camping: 60,80 CHF

SÁBADO 4 AGOSTO:  HORW - ALPNACHSTAD: 47 KM
LUZERN Y MUSEO DE TRANSPORTE SUIZO

Nos levantamos sobre las 08:00. Estamos a 21ºC de temperatura, con la agradable sensación de que esta noche ha refrescado. Hemos dormido con las ventanas bien abiertas.

Mientras David prepara las tostadas del desayuno, yo salgo con Mateo a tirar la basura. Hay que separar el cristal por colores. Nuestro cristal siempre es verde …

Desayunamos con vistas al Pilatus, que esta mañana ha amanecido sin nubes alrededor de su cima, aunque algunas ya empiezan a pegársele a la falda.

En este camping hay muchas caravanas fijas, con protectores en techo y ruedas, cortinas exteriores, antenas parabólicas, etc.

Hoy es sábado y algunos de los propietarios están llegando para pasar el fin de semana, con vistas al Pilatus y a una nada estética cementera, junto a la que se han edificado unos apartamentos de lujo que dan pie a imaginar que probablemente la cementera no vaya a continuar mucho tiempo en esta ubicación, interceptando a los apartamentos las vistas sobre el lago…

Vaciamos y llenamos aguas y salimos del camping, en dirección al museo del transporte suizo.

Mateo no puede acompañarnos durante la visita. Aparcamos la autocaravana debajo de un árbol, encendemos el Viesa, le llenamos un cuenco con agua y dejamos una ventana abierta (la trasera de la cocina, “protegida” o enrejada por el portabicicletas).

Compramos una entrada familiar y pregunto si el museo dispone de un lugar para dejar a Mateo. Esto es Suiza… por supuesto tienen dos casetas de perro, pero están ocupadas. Pienso que Mateo estará bien en la autocaravana.

He pagado 4 horas de aparcamiento, cuesta un franco por hora, un precio habitual en estas tierras.

El circuito recomendado de visita por el museo viene guiado por una línea blanca trazada en el suelo.

Primero pasamos por la zona de los trenes, dotada de antiguas máquinas y vagones, además de una enorme maqueta de tren eléctrico. Hay muchos juegos donde las niñas disfrutan, y ya intuimos que no vamos a tener tiempo para detenernos en todas partes. No obstante, se lo pasan en grande en unos simuladores que les permiten conducir un tren.

Nos trasladamos a la siguiente zona, la de los coches, situada en una nave forrada por señales de tráfico.


Después pasamos a la zona de barcos y teleféricos. Aquí es donde se halla Swiss Arena, un enorme mapa de Suiza que tapiza el suelo, hecho con más de 70.000 fotos aéreas. Es la razón principal que nos ha traído a este museo. Localizo algunas zonas de Suiza. Hay que calzarse unas zapatillas textiles para no rallar el suelo.


Al salir cruzamos una zona donde las niñas pueden hacerse unas fotos que luego podrán recuperar por Internet. Hay muchísimos juegos de ordenador.

Y finalmente llegamos a la zona de los aviones, donde hay unos simuladores de vuelo de avión y helicóptero. Subimos al simulador de helicóptero. David nos estrella un par de veces hasta que le coge el tranquillo (Xènia no se ha querido arriesgar a pilotarlo ella).

Y para concluir pasamos por la sala de prensa, donde las niñas graban unos minutos de su propia emisión radiofónica, además de unos reportajes para TV en un túnel azul (en este caso un túnel verde) donde el verde puede sustituirse por un decorado de fondo a elegir.

Las dejo grabando una emisión de noticias y me dirijo al aparcamiento, a fin de rescatar a Mateo de la autocaravana. También aprovecho para renovar el ticket del parquímetro.

Me llevo a Mateo hacia el museo, nos autorizan a entrar con él en el restaurante, aunque preferimos salir a la terraza. Nos tomamos un almuerzo-merienda.


Se me ocurre que nuestra visita a Luzern puede coincidir con nuestra primera fondue de estas vacaciones.

Así es que nos dirigimos a un aparcamiento que aparece en el programa de viaje de Xanquete_22. Nos encontramos con unos carteles que prohíben la pernocta a las autocaravanas, entre las 18:00 y las 08:00 horas. Ya son casi las 18:00. No obstante, pagamos 5 CHF y nos quedamos.

Queremos visitar el puente viejo (Kapellenbrücke) y el casco antiguo. La luz es brutal: Está a punto de caer una tormenta de verano y luce el sol con un abrumador cielo negro de fondo, incluso con un esbozo de un arco iris.

Mateo no pasa desapercibido. Le hacen muchas fotos, especialmente los turistas japoneses.

Una chica japonesa nos pide hacerle unas fotos, después nos pide si podemos posar toda la familia, y me pide que le anote el nombre de Mateo en su agenda después de haberse interesado por su edad y de haberse sorprendido por el brillo de su pelo.

Cae un repentino chaparrón de verano, el contraluz es espectacular, y los violines que están tocando en el puente viejo crean una atmósfera única. Xènia no para de decir que le encantaría vivir aquí, donde la gente es tan simpática.

Cruzamos el puente contiguo al puente viejo, y en la otra orilla vemos unas mesas muy sugerentes, con unos parasoles de rayas de colores.

Preguntamos si podemos sentarnos, nos arreglan un par de mesas, y pedimos fondue para 4, con 2 grandes cervezas y agua para las niñas: una con Kohlensäure (gas) y la otra sin.
Nos sirven las fondues con patatas hervidas y dados de pan.


El precio del vino es prohibitivo, alrededor de 30-40 CHF la botella para llevar, y 60 CHF si se toma en el lugar.


Mateo sigue causando furor.

La hora es mágica, empiezan a encenderse algunas luces, ha refrescado, y tras la cena damos un paseo por el casco antiguo y nos disponemos a cruzar por el puente viejo. A la entrada al mismo hay un artista ambulante haciendo malabares con 3 antorchas de fuego, que nos tiene entretenidos durante un buen rato.


Seguimos el paseo, y en un momento se nos acumula un grupo de japoneses haciendo fotos a Mateo con auténtica admiración y respeto. David y Xènia fotografían a los fotógrafos. En una de las fotos llegan a salir hasta once!

A raíz de Mateo también entablamos conversación con una señora de Dubai.

Regresamos a la autocaravana. Por el camino hay mucha gente bebiendo cerveza.

Como no nos podemos quedar en este lugar a pasar noche, aunque las autocaravanas vecinas parece que sí lo harán, nos vamos en busca de un lugar que nos recomendó una pareja de autocaravanistas franceses. Pero es negra noche, y tenemos lluvia acompañada de unos impresionantes relámpagos.

Para hacerlo un tanto más misterioso, cruzamos por un estrecho puente de madera, cubierto. Hallamos un lugar con muchos coches aparcados, en la montaña, en lo que parece el aparcamiento para iniciar una serie de senderos de excursiones hacia el Pilatus. Pero no lo vemos claro y decidimos irnos a Alpnachstad.

Casi es medianoche. En el aparcamiento del cremallera que ayer usamos para subir al Pilatus se pagan 5 CHF por 24 horas y no hay prohibiciones de pernocta. Está junto a una autopista, pero a estas alturas ya nos da igual. Las niñas hace un rato que ya han caído dormidas, con las cabezas apoyadas en la mesa, y David y yo no estamos para florituras.

Le doy su cena a Mateo, escribo estas líneas, y nos disponemos a dormir, con el Viesa conectado.
 
Parking museo transporte suizo: 6 CHF
Entradas museo transporte suizo: 65 CHF
Merienda museo transporte suizo: 47+8 CHF
Aparcamiento Luzern: 5 CHF
Cena fondues: 163,40 CHF
Artista come-fuegos: 2 CHF
Aparcamiento noche en Alpnachstad: 5 CHF
 
DOMINGO 5 AGOSTO:  ALPNACHSTAD - ENGELBERG: 31 KM
NUEVO TELEFÉRICO CABRIO DE STANSERHORN


Despertamos entre la vía del tren y la autopista, un lugar para nada idílico. Decidimos cambiar de ubicación para el desayuno dominical, mientras oímos el repique de unas campanas próximas.

Arrancamos a las 9:27, con 112.317 km en el cuentakilómetros. Estamos a 21ºC.

Pasamos de largo el teleférico que sube al Stanserhorn, nuestro siguiente destino. Vamos en busca de un lugar para el desayuno, que encontramos en las afueras de Stans, junto a una pequeña iglesia.

A las 11:20 damos por terminado el desayuno.
Nos vestimos con pantalón largo por si llueve, pese a que estamos acalorados y esta vez no subiremos a una cima muy alta, donde pueda bajar sensiblemente la temperatura.

Aparcamos en la estación de Stans. Tomaremos el cremallera clásico de época, que luego enlaza con un teleférico cabrio recién estrenado hace dos meses, y que es una atracción en sí mismo. David y yo pagamos media tarifa, Mateo un cuarto de tarifa, y las niñas no pagan.

Subimos al tren cremallera, viajamos en la plataforma exterior de cola.
Pasamos al teleférico cabrio y vamos a la plataforma superior, descubierta. Creo que es donde estamos todos los turistas, inclusive Mateo.


Cruzamos la línea de nubes y entramos de lleno en ellas.
Una vez arriba, seguimos sin nada de visibilidad y al poco empieza a llover. Nos refugiamos donde podemos. No podemos entrar en el self-service pues no cabe un alfiler.

Un grupo de japoneses descubren a Mateo y se hacen fotos con él, muy respetuosos.
Después se aproxima otro grupo. Parecen coreanos.

Casi tengo que pedirles que quiten las manos de encima de Mateo, se comportan como si Mateo estuviera incluido en su pack de vacaciones…


Por cierto, aunque Mateo está tranquilo y contento, tiene varias averías: Las almohadillas rosadas tras haber caminado por piedras ásperas descendiendo de la montaña, la oreja con una herida que desinfectamos a diario, los ojos con más legañas de lo normal (quizás tenga conjuntivitis), y una encía con algo de sangre.

En fin, a ver si vamos arreglando varios de los frentes.


Dada la nula visibilidad, y la imposibilidad de entrar en el self-service, decidimos bajar.

Esta vez Mateo y yo nos quedamos quietos y tranquilos en la solitaria plataforma inferior delteleférico cabrio, mientras que David y las niñas viajan de nuevo en la plataforma superior.

   

Después hacemos el transbordo al tren cremallera, viajamos en la cabina exterior delantera.


De nuevo en Stans, disparamos unas fotos.


Hace mucho calor y decidimos dirigirnos a nuestro próximo destino, el camping Eienwäldli en Engelberg. Tengo reserva para dos noches. Mañana tenemos previsto subir al Titlis.


Nos instalamos en la parcela que acabamos de elegir, colocamos el suelo de bolón, el toldo, la mesa y las sillas. Disfrutamos de unas espectaculares vistas a un glaciar.
Mientras las niñas y yo nos vamos de compras al bien aprovisionado supermercado del camping, David prepara un pica-pica con almejas, berberechos y aceitunas.  

Las niñas almuerzan macarrones.

A media tarde las niñas se van a los columpios. De repente empieza a llover, por lo que deciden irse a la piscina cubierta del camping y hotel. El agua está a 32ºC y dispone de un atractivo tobogán.

David y yo nos dedicamos a la “contemplación”. Se trata de intentar ver si es cierto que el glaciar se mueve …


Vuelvo a pasar por el supermercado, ya que pasado mañana nos encontraremos con Jordi y Marta y quiero estar preparada (en términos logísticos) para la ocasión. Compro Rösti, queso, chocolate y unos vinos suizos.

David comprueba las bondades de la piedra verde sobre distintas superficies, como el exterior de la autocaravana, de donde consigue eliminar una rallada, no sabemos si hecha con una llave o por el roce de algún arbusto.

Nos vamos a las duchas. El agua caliente cuesta 1 CHF cada 4 minutos, lo que resulta un tanto escaso. Las niñas se han duchado en las instalaciones de la piscina.

Recogemos el toldo, el mobiliario exterior y el suelo. Amenaza tormenta.

Cenamos dentro de la autocaravana, un surtido de pizzas.
Y nos vamos a la cama. Se nos ha hecho tarde. Son más de las once de la noche.
 
Aparcamiento Stans: 7 CHF
Billetes Stanserhorn: 85 CHF
Camping Eienwäldli (dos noches): 101,60 CHF
Supermercado: 196,10+56,75 CHF
Piscina: 12 CHF
Duchas: 2 CHF

LUNES,  6 AGOSTO:  ENGELBERG,  0 KM
EXCURSIÓN AL TITLIS

Hemos dormido con las ventanas abiertas. Nos decimos que debemos ir de vacaciones únicamente a lugares con (por lo menos) esta altitud. Estamos a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar, y pese a que a las 8:25 horas de la mañana sólo hay 15ºC de temperatura exterior, no nos parece un ambiente demasiado fresco.

Se nos habrá averiado el termostato corporal...

Desayunamos en la mesa exterior. Probamos los nuevos quesos y embutidos.  
Peino y curo a Mateo.  

Preparamos las mochilas con ropa de abrigo y salimos del camping: Nuestro destino de hoy es el teleférico del Titlis.

Hay una parada de autobús frente al camping, pero todavía falta casi media hora para que pase el siguiente autobús, por lo que decidimos tomar un camino que discurre junto al río, rodeado de árboles y por el que encontramos algunas fresitas silvestres.


Pasamos frente a un trampolín natural de saltos de esquí, un cartel anuncia la próxima competición mundial de Engelberg, que tendrá lugar precisamente en este lugar el próximo 15 de diciembre.

Caminamos junto a algunas casas que exhiben carteles en los que anuncian y festejan la llegada de sus respectivos bebés.

   

Y llegamos al aparcamiento del teleférico que debe llevarnos hasta el glaciar en cuatro tramos.  

Pese a que el cielo está cubierto, hay muchos autocares en el aparcamiento. Seguramente hoy no sea un buen día para subir al Titlis, pero es nuestro último día en la zona y vamos a intentarlo.

Me escabullo rápidamente por entre un grupo de turistas asiáticos, en este momento no deseo que nos vean y le hagan fotos a Mateo.
Subimos a una cabina de 6 personas. No nos apeamos en la estación intermedia, donde hay un negocio de alquiler de patinetes todo terreno, para bajar por la montaña.

Empieza a llover. Y entramos en la línea de las nubes. Pasamos a otro teleférico más grande, la visibilidad ya es nula.  


Todavía nos toca cambiar otra vez de cabina. Por fin subimos al Rotair, un teleférico giratorio  que discurre por encima del glaciar.  

Aunque continuamos dentro de las nubes y no podemos ver el glaciar que debemos tener  debajo.. A falta de otros atractivos, hay quien se entretiene fotografiando a Mateo, que está ejemplarmente quieto entre la marea humana de piernas.

Llegamos a la estación superior. Subimos a la quinta planta, donde se ubica la terraza mirador.


Llueve y seguimos dentro de las nubes. Mateo y yo ni siquiera nos asomamos al exterior. Las niñas salen lo justo para sacarse unas fotos.

Bajamos una planta. Hay un estudio fotográfico donde los clientes pueden vestirse con el traje típico suizo. Vivimos una experiencia similar durante una salida de diciembre en un mercado alsaciano: Nos vestimos con el traje típico alsaciano y lo pasamos en grande con los preparativos para esa divertida foto ...

Junto al estudio fotográfico se encuentra una sala de picnic. Pero hoy no nos hemos preparado bocadillos. Bajando otra planta hay un bar, ahora cerrado, y una heladería, ésta abierta, que dispone de un par de mesas.

Mateo y yo regresamos a la sala de picnic, donde somos objeto (bueno, mejor dicho, él es objeto) de algunas fotos, mientras David y las niñas compran patatas, cervezas y Nestea (que ahora ya les gusta a las dos ... crecen !), y lo traen hasta nuestra posición.


Le ofrezco agua a Mateo, que se tumba y ya no da pie a más reportajes. Ya empieza a atosigarnos que le toquen tanto. Por lo general los japoneses, suizos o alemanes son muy respetuosos. No así la mayoría de coreanos o hindúes.

Estamos de suerte y durante un rato se abre la niebla. Podemos ver los glaciares más cercanoe incluso un verde valle que queda por debajo.


Nos animamos, vamos a por más helados y refrescos. Justo entonces vuelve a aparecer la  niebla, esta vez de forma definitiva: todo queda tapado y bien tapado. Ya no vemos nada, excepto algunos copos de nieve que empiezan a caer...

Las niñas improvisan un juego de "memory" con las servilletas de papel que traían los refrescos.
Finalmente nos decidimos a bajar.  

Seguimos sin nada de visibilidad hasta que casi estamos llegando a la estación inferior. Por  este motivo en el trayecto de descenso no nos detenemos en el lago Trübsee, que ni siquiera podríamos ver, pese a que había leído acerca de su belleza y de la recomendación de rodearlo a pie.


Ya en Engelberg llueve, de forma ligera. Decidimos regresar a pie hasta el camping,  deshaciendo el mismo sendero junto al río que hemos tomado esta mañana.
Una vez en la autocaravana nos instalamos bajo el toldo, donde seco a Mateo.

Las niñas se van a la piscina, yo paso por el supermercado.
Cogemos frío. Sobre todo David, tras haber ayudado (junto con los vecinos holandeses de enfrente) a unos vecinos rumanos recién llegados, en las maniobras de colocación de su caravana. Bajo la lluvia.

Entramos en la autocaravana. Nos tomamos un salmón ahumado con un vino suizo, mientras escribo estas líneas. Mateo descansa debajo de la mesa, perfectamente enroscado.
David y yo nos vamos a las duchas, las niñas regresan de la piscina ya duchadas.
Cenamos carne a la plancha, ensalada y mini-rollitos de primavera. Que resultan ser un buen hallazgo, procedentes de la sección de congelados del supermercado.

Mientras, sigue lloviendo y la temperatura cae a 10,6ºC.

Titlis Rotair: 100 CHF
Helados y refrescos: 19,60+32 CHF
Supermercado: 65,70 CHF
Piscina: 12 CHF
Duchas: 3 CHF
 
MARTES,  7 AGOSTO:  ENGELBERG - COURTAVON,  158 KM
ENCUENTRO CON JORDI  Y MARTA EN TIERRAS FRANCESAS.  


Nos levantamos sobre las 08:30. Hoy tenemos 7,7ºC de temperatura en el exterior. El día es claro y se ven nítidamente los glaciares que se descuelgan sobre el camping.


Voy al supermercado: necesitamos aceite industrial tipo “3 en 1”, pero no tienen. Xènia ha  plegado mi paraguas como ha podido, está un poco encasquillado. Compro algo de vino.  
Desayunamos al exterior.

Recogemos, y salimos del camping, parando en la zona designada para llenar y vaciar aguas.  
Salimos a las 11:16, con 13,5ºC de temperatura exterior y 112.348 km en el marcador.
Recibimos la llamada telefónica de la señora que cuidará de Mateo el día 15. Hemos acordado que Claudia lo recogerá ese día sobre las 08:00-08:15 horas en el camping de Pontresina.  

También recibimos un SMS de Jordi y Marta, nos encontraremos con ellos hoy sobre las 16:00 horas en el camping francés acordado. Ellos están recorriendo distintas zonas de Francia, y vamos a compartir unas horas en este lugar, un punto intermedio entre nuestras respectivas rutas.
Llegamos a Courtavon. El camping no es especialmente encantador. No obstante, buscamos un rincón donde compartir un buen rato con nuestros amigos.  

Los actuales dueños nos cuentan que iban a cerrar el camping cuando lo compraron ellos. Han renovado los aseos, y poco a poco van a invertir en el resto de instalaciones.
Ponemos la mesa fuera. Aunque es tarde, almorzamos.  

Llegan Jordi y Marta. Entre todos sacamos coca y galletas “de dieta”, para acompañar a unos exquisitos cafés Nespresso que preparan ellos… ¡Esto es nivel!
Recogemos y vamos a ver el lago contiguo al camping, y a dar un paseo por la población de Courtavon.  

Pasamos junto a algunos campos recién segados, en los que se detienen las cigüeñas.


Cruzamos el pueblo y regresamos hacia el camping. Nos metemos por un camino que cruza un campo, pero no tiene salida hacia el camping, por lo que debemos retroceder sobre nuestros pasos hacia la carretera.

    

Ya en el camping, es turno de duchas. Escribimos nuestros blogs y relatos, mientras nos tomamos unos “pre-dinner drinks”. Todos hacemos gala de velitas de leds, quedan preciosas en la mesa.

Y nos sacamos una foto de grupo con la cámara de Marta, montada sobre el mango que le regaló Jordi, ¡espectacular! (nota: es un mango que permite sostener la cámara a medio metro de distancia aproximadamente, y de esta forma hacerse auto-fotos).

Cenamos un combinado de todo tipo de comidas: Croquetas, quesos, Rösti, salchichas, todo ello regado con cava.
Hacia la una de la madrugada nos recogemos. En esta zona del camping no hay nadie, lo que nos ha permitido hablar animadamente sin causar molestias.


Supermercado: 9 CHF
Diesel: 37,68 litros, 1,485 €/litro, 56,1 €, 112.495 km (promedio repostaje 13,13 litros / 100 km)
Camping: 20,5 €
 
MIÉRCOLES, 8 AGOSTO:  COURTAVON -MURG, 197 KM
PARQUE ACUÁTICO ALPAMARE Y PERNOCTA EN WALENSEE


Nos levantamos pronto, a las 7:30, de forma que todos podremos aprovechar el día. Tenemos 10,5ºC de temperatura exterior.

Desayunamos todos juntos. Ha refrescado y nos ponemos manga larga. No obstante, mientras recogemos, el sol empieza a picar y se levanta un día claro con el cielo despejado.

Llega el momento de despedirnos de este breve y agradable encuentro: Jordi y Marta se dirigen hacia Münster y Colmar, donde esperan degustar buenos vinos y quesos. Y nosotros enfilamos hacia Alpamare, un parque acuático cerca de Zürich.

Salimos a las 9:55, con 14ºC de temperatura exterior y 112.506 km en el marcador.
Cruzamos algunos pueblos alsacianos, de nombres perfectamente alemanes, y circulamos junto a infinitos campos de maíz.

Pasamos de nuevo la frontera suiza en Basel: Nos da la sensación de que justo allí debe estar concentrada toda la industria suiza que no habíamos visto hasta ahora.


Y cruzamos un puente sobre el Rhin, está imponente. En sentido contrario hay un buen atasco.

En los alrededores de Zürich me equivoco de autopista y damos un pequeño rodeo hacia Zug, pero ya no vale la pena deshacer el camino para corregir el itinerario.

Finalmente llegamos a Alpamare, en Pfäffikon.

El aparcamiento de coches está completo. No encontramos ningún hueco, y nos metemos en una zona en la que de repente y sin previo aviso nos encontramos de frente con una pasarela peatonal que cruza a sólo 2,75 metros de altura sobre el aparcamiento.

Nos toca dar marcha atrás. Bajo de la autocaravana y se lo explico a los coches que tenemos detrás, ya que tambiéndeben retroceder. Todo el mundo colabora sin rechistar.


Decidimos quedarnos en el aparcamiento destinado a autobuses, dejamos a Mateo con el VIESA encendido, y su cuenco de agua.

En la entrada al recinto pregunto si podemos quedarnos en ese aparcamiento, a lo que me responden afirmativamente, a la vez que me indican que no ellos no disponen de un lugar específico donde podamos dejar a Mateo.

Compramos un abono familiar válido durante 4 horas. Además cargamos una pulsera con dinero, de esta forma evitamos tener que ir a por la tarjeta de crédito si queremos comer algo.

Nos cambiamos en los vestidores. Nos cuesta bastante encontrar una taquilla libre.


Encontramos una taquilla pequeña (es media taquilla) y no caben las cosas de los cuatro. Al cabo de un rato de búsqueda encontramos otra, que compartimos entre Xènia y yo.

Pasamos por las duchas y entramos.


Ya dentro, buscamos estrenarnos en un tobogán que no necesite flotador. Es el Mini Canyon.
Un semáforo regula la separación entre bañistas.

Una vez abajo, cogemos flotadores y nos dirigimos a otros dos toboganes (Alpabob y Wild Water).

Cambiamos de zona, probamos el Ice Express, el Thriller (completamente negro) y el Tornado, en el que un gran embudo hace que Aina y yo cubramos el último tramo de espaldas y atemorizadas.

En este momento nos separamos en dos grupos, Xènia quiere probar emociones más fuertes y va con David al Double Bob Splash Pipe, mientras Aina y yo bajamos una vez por el Balla Balla, el tobogán más largo de la instalación.

Luego nos dirigimos todos a la piscina de olas, que en ese momento está en reposo. Pero en breve empieza el oleaje y pasamos un buen rato saltando.

Casi son las tres de la tarde, y estamos hambrientos. Entramos en el restaurante y pedimos dos menús infantiles, un par de ensaladas y unas bebidas. Pagamos con el saldo de la pulsera.

Volvemos a separarnos. Xènia quiere revivir emociones en los toboganes y David la acompaña al Thriller, el Tornado y el Double Bob Splash Pipe.


Mientras tanto, Aina y yo salimos a una piscina exterior con un circuito circular por el que se nos lleva la corriente. Hubiéramos querido meternos en el baño relajante de litio (contra reumatismos y dolores vertebrales), pero es imposible, ya que sólo admiten a mayores de 16 años. Y acabamos en una piscina exterior de chorros y burbujas.

Pasamos por las duchas, nos cambiamos y regresamos a la autocaravana, donde nos espera Mateo.

Llamo por teléfono al camping para reconfirmar la reserva, que no está pagada, ya que son algo más de las cinco de la tarde.

Circulamos un trozo por carretera, se ve más paisaje que por la autopista. Hasta que nos metemos en un enorme túnel de 6 km, del que salimos en Murg, donde está el camping, a orillas del Walensee.

Las calles de Murg son estrechas, y el camping también. Pero tenemos parcela reservada.
Sorpresa, es la 28 y está frente al lago, en un paisaje soberbio.


Recomendación de Xanquete: la playa es preciosa…Pero las niñas vienen agotadas del parque acuático y ya no quieren más agua.

David y yo ponemos la mesa lo más cerca del lago que podemos, en esta privilegiada posición, y lo regamos con una cerveza. Y después, con un espumoso del Ticino.
El lago es una perfecta postal.

Cae la noche. Cenamos una ensalada y “tortilla falsa”, preparada con la vaporera Leukué en el microondas, con huevos, aceite, sal y atún de lata.

En la parcela vecina hay una pareja de abuelos muy bien instalados en una caravana Eriba Touring, similar a la que tuvimos antes de la autocaravana.

David y yo estamos magullados de los golpetazos de hoy en los toboganes, nos decimos que la edad no perdona y que dentro de un par de años Aina ya será mayor y podrá ir sola con Xènia a los toboganes, mientras David y yo podremos disfrutar de la zona wellness.

Empezamos a lanzar hipótesis sobre el destino del verano que viene. Suiza es bonita, pero quizás esta zona está un poco demasiado poblada para nuestro gusto. Si vamos por autopista sólo vemos túneles. Quizás Finlandia, con sus lagos, saunas y barbacoas sería una opción tranquila.

Le caliento un chocolate a la taza a Aina, que este año ha descubierto este pequeño placer en la sobremesa.

Escribo estas líneas fuera, con una linterna que atrae a todos los insectos voladores de la región.

Por cierto,! ya estamos en Heidiland !
 
Entradas Alpamare: 78 + 63 CHF
Alpamare, pulsera monedero: 45 CHF
Fianza camping: 50 CHF

JUEVES, 9 AGOSTO:  MURG –  SUR EN, 127 KM
MAIENFELD Y RUTA HACIA LA BAJA ENGADINA


Nos levantamos a las 8:15. Hemos dormido con las ventanas abiertas. Sólo estamos a 300 metros sobre el nivel del mar. Este lugar nos recuerda más a un destino de playa que a un destino de montaña.

Hemos sobrepasado el Ecuador del viaje, toca cambiar sábanas.

Desayunamos fuera, con vistas al lago. Ya hay 20ºC de temperatura en el exterior, aunque por suerte el poco aire que circula todavía es fresco.

Muchos vecinos del camping se van marchando: Dos chicas recogen su tienda y se van a pie con la mochila a cuestas, deben viajar en tren. Y otra pareja de chicas (creíamos que las cuatro eran del mismo grupo) viajan en coche, en el que cargan dos bicis, la tienda y muchos bártulos.

Nosotros hacemos lo propio: recogemos, vaciamos y llenamos aguas y tras pagar arrancamos, absolutamente acalorados.
Son las 11:18, estamos a 20,2ºC de temperatura y tenemos 112.703 km. en el marcador.

Hoy decidimos prescindir de la autopista. Nos da más sensación de estar de vacaciones el ver paisajes, pueblos, casas, gente. No nos acaba de gustar ir de camping en camping por túneles de autopista sin ver nada.


Nos detenemos para hacer la compra en un supermercado Aldi. Necesitamos aprovisionar un poco de todo. Aunque nos tocará pagar en efectivo, ya que no admiten tarjetas de crédito, sólo algunas de débito. Aina aprovecha la parada para comprarse unas chanclas en un gran almacén de calzado mientras David y yo vamos colocando la compra en la autocaravana.

Pasamos en ruta por Sargans, presidida por un bonito castillo.

Llegamos a Maienfeld no exentos de emociones: El TomTom nos ha guiado por las carreteras más estrechas que ha podido encontrar (ya que yo había marcado como destino lo que creía que era la casa de Heidi, y nos ha llevado por el monte).

Las calles de la población también son estrechas y las plazas de aparcamiento están reservadas a los residentes provistos de disco anual. Nos alejamos un poco del centro y aparcamos en una zona sujeta a parquímetro.

Extraemos dinero de un cajero automático. La compra en el Aldi nos ha dejado sin efectivo.

La población de Maienfeld es muy fotogénica, con casas de piedra antiguas, algunas con bonitas cenefas pintadas. No nos cansamos de hacer fotos.

Seguimos las indicaciones de unos carteles de color rojo, que conducen al camino peatonal, Heidiweg ,o camino de Heidi. A pesar de que nos tememos que el destino sea un montaje para turistas, nos viene de paso en nuestra ruta sin tener que desviarnos, y a Xènia le hace ilusión (un tanto frikie, cierto es…) hacerse unas fotos en la casa de Heidi.

Bordeamos muchos viñedos, perfectamente alineados y dispuestos en terrazas. Y pasamos  frente a algunas casas espectaculares. No imaginábamos tanta viña en los aledaños de la casa de Heidi, sino praderas suizas.

  

El camino es cuesta arriba (¡como siempre!) y hace calor. Parece que se aproxima tormenta.

Ya arriba, en el pueblo de Heidi, compramos un regalo y hacemos unas fotos con las cabras, una vaca de cartón piedra, y la casa de Heidi.


Decidimos no seguir el sendero temático. Habría que dedicarle 2 horas adicionales de tiempo y ya es tarde. Así es que regresamos hacia la autocaravana.

Estamos bastante cansados, debido al calor.


No obstante, la visita nos ha gustado más de lo que imaginábamos, tanto por el paisaje como por las casas que hemos visto. Y casi no nos hemos cruzado con nadie, lo que no nos esperábamos: Temíamos encontrarnos con ingentes cantidades de autocares y turistas en este lugar.

Quizás porque el acceso a la casa de Heidi debe hacerse a pie. Quizás haya un centro comercial en algún otro lugar que no hemos alcanzado a ver, donde lleven a esos turistas con los que nosotros no nos hemos encontrado.

También hay que decir que la Heidi de Johanna Spyri no tenía el look japonés de los dibujos con los que David y yo crecimos y que nos hicieron popular el personaje.

Seguimos ruta, fieles a nuestro día sin autopistas.
Pasamos por el túnel que circula por debajo de Klosters y las montañas van ganando altura, de modo que nos vamos sintiendo a gusto con el cambio de paisaje.

Paramos para repostar y ya hace bastante frío como para ir en pantalón corto (que es la indumentaria que llevamos puesta). Tenemos 18ºC de temperatura, pero la sensación es de más frío, debido al viento.

Repasamos la presión de las ruedas de atrás.

Rodeamos el lago de Davos y según nos acercamos al núcleo de Davos vemos por las calles la presencia de una numerosa población judía, como hace cuatro años nos habíamos encontrado también en Saas Fee, y que en este viaje no habíamos visto todavía.

Ni siquiera intentamos entrar en Davos, enfilamos hacia el Flüelapass y nos cruzamos con algunos motoristas que llevan cámara en el casco. También algún coche la lleva. ¡Cómo habrán tomado las curvas!

Ganamos altura y el paisaje pierde vegetación, hasta quedar pelado y arisco. El puerto está a 2.383 metros de altura. Y ahora toca bajar.

Pasamos por Susch, la primera población del valle de la Baja Engadina y disfrutamos viendo las cenefas que decoran las casas.

Hoy no visitaremos las distintas poblaciones de este valle (ya es demasiado tarde), que sería lo previsto en el rutómetro. En su lugar iremos al camping que se encuentra al fondo del valle, en Sur En. Dejaremos la visita a estas poblaciones para mañana, en ruta de regreso hacia St. Moritz.

El camping está junto al río, y de lejos nos parece verlo bastante lleno. Cruzamos por un imponente puente cubierto de madera. Entro en recepción, me indican que demos una vuelta a pie por el camping, y si nos gusta alguna zona, ellos ya nos darán una placa con un número identificativo.

Hay una zona con caravanas fijas, otra zona con tiendas, y una gran plazoleta o descampado, sin marcas ni delimitaciones de parcelas de ningún tipo, y con muchas hogueras encendidas, donde nos parece que se colocan los visitantes de corta estancia. Entre los que se cuenta una impresionante Concorde.


Tras dudarlo, nos situamos en el centro de la gran plaza, es el único lugar donde podremos abrir el toldo, sacar mesa y sillas, y sacar el camping gaz para asar una carne que hemos comprado hoy y que resulta riquísima. La acompañamos de arroz blanco.

Cae la noche, el cielo es estrellado y se hace el silencio. Oímos el río por un flanco de la autocaravana, y los ventiladores de una subestación eléctrica por el otro. Ya sabemos qué ventanas dejaremos abiertas esta noche …

David y yo nos preparamos un Duerme Bien, y nos disponemos a recoger y a dormirnos con la ventana (lado río, por supuesto…) abierta.

Camping Murg: 66,40-50 CHF fianza
Supermercado: 254,05 CHF
Chanclas: 9,90 CHF
Parking Maienfeld: 1,50 CHF
Regalo: 9,90 CHF
Diesel: 59,35 CHF, 30,75 litros, 193 cts/litro, 112.779 km. Promedio repostaje 10,83 litros / 100 km.

EvaV

Parte 2...

Tras diez y ocho años de viajar con nuestro Camper (el vehículo tenía 20 años y casi 300.000km) y tras regresar de un viaje por La Ruta Romántica y La Selva Negra decidimos venderlo y cambiar de vehículo.

Tras unos meses de búsqueda, encontramos una integral Rápido y, tras una buena revisión y unas cuantas salidas a La Manga, este es nuestro primer viaje: Palencia,Valladolid y Zamora; ciudades que se nos han quedado sin visitar en anteriores viajes.

Salíamos de Alcalali (lugar donde guardo la autocaravana) a las seis de la tarde del domingo. Llegabamos a Barracas a las 22:00 h., sin más contratiempo que un gran atasco en el bypas de Valencia.

Pernoctamos en una calle muy tranquila paralela a la carretera.

13 de julio

 
Foto: Barracas
    
Salimos de Barracas tras desayunar en un restaurante de la carretera. Llegamos a Ariza y, buscando una sombra para parar a comer, encontramos una gasolinera abandonada y allí comimos.

Por la tarde, en ruta con un calor terrible, vimos que la temperatura del agua subia a mas de 90ºC; bajando de velocidad se estabilizó ligeramente por debajo de los 90ºC y así llegamos a Burgo de Osma.

Llegamos cerca de las murallas y, mientras aparcaba, se encendió el testigo de temperatura del agua y se escuchaba hervir al agua del radiador. Aguanté unos minutos con el motor en marcha, se apagó el testigo y apagué el motor.  

Luego comprobé que se habían fundido los fusibles de los ventiladores.

El anterior propietario llevaba en la guantera unos portafusibles y fusibles nuevos, así que los cambié por estar casi quemados.

También comprobé que el nivel del refrigerante estaba muy bajo. Como no podía hacer nada más, nos fuimos a recorrer el centro de Burgo de Osma.

 
Burgo de Osma

14 de julio

Me levanto temprano y me acerco a un concesionario de Renault a comprar refrigerante. Una vez subsanado el tema volvemos a visitar tranquilamente la ciudad. Luego, emprendemos la marcha: todo correcto, temperatura inferior a 90ºC; en el exterior, por encima de 35ºC.

Paramos a visitar y a comer en Peñafiel. Luego, en una calle con árboles, pasamos las horas de más calor. Por cierto, hemos probado el enfriador Waeco que lleva la autocaravana y hemos conseguido dejar el habitáculo con una temperatura agradable. Seguimos viaje y llegamos al Area de Palencia con la ayuda del gps del móvil. Hay varias autocaravanas y el sitio nos gusta.

15 de julio

Empezamos el día visitando el centro de Palencia, que por cierto, está cerquísima del Area. En un parque encontramos un móvil, que por su aspecto parecía ser de una niña ó joven.

Conseguimos contactar con una de las personas de la guía y, efectivamente, era de una jovencita que vino a donde estábamos comiendo; qué gusto ver la cara de alegría que puso al recoger su móvil.



Catedral y monumento al Maestro

Recorriendo el centro, comimos en Don Jamón. Luego, de regreso al Area, pasamos la tarde paseando por el parque e hicimos amistad con una familia de italianos que iban hacia Madrid y querían información sobre Areas y Campings.

16 de julio

Me levanto temprano para buscar pan y, tras encontrar varias panaderías cerradas, lo encuentro en un puesto del mercado y, de regreso al Area, aprovecho para hacer unas fotos en la calle Mayor que, a estas horas, estaba desierta.



Salimos hacia Valladolid y, pese a las obras que cortaban la circulación, el gps nos llevó hasta el Area.

Una vez aparcado me acerco a una garita donde hay un vigilante, al pedirle información de horarios y precios, me dice que "la estancia del autocaravana es gratis, pero tiene que entrar por esta entrada para que la cámara de vigilancia lo identifique como autocaravana y le extenderé un ticket gratuito", cosa que hice y volví al mismo sitio de aparcamiento donde me encontraba.



Luego, nos fuimos andando hasta el centro. Cruzando el río está muy cerca y otra vez el gps del móvil nos llevó. Estuvimos paseando por lo más representativo de la ciudad y comimos detrás del mercado, en un sitio llamado “La Taberna Encantada” Vale la pena: comida casera, buen precio y buen servicio.

Como el calor era sofocante, utilizamos un bus del servicio público y nos dejó en la puerta de la Feria de muestras, es decir a cien metros del Area.

Preparo la información para la visita a los Arribes del Duero y, tras llamar por teléfono y enterarme de que los fines de semana se llena, decido cambiar el día de visita, por lo que iremos mañana viernes y el sábado a Zamora.

Así que dejamos a Valladolid y su Area y nos vamos a Miranda de Douro. Llegamos casi a las 22:00h. Aún es de día y, como el Parquing del embarcadero está cerrado, decido subir hasta Miranda, pero a 500m., en una explanada, hay varias autocaravana y decidimos pernoctar junto a ellas.

17 de julio

Me levanto temprano y bajo andando hasta el embarcadero, el paisaje es extraordinario: estamos dentro del cañón de los Arribes, por encima de la Presa y, allá en lo alto, se ven las casas de Miranda de Douro.



Bajamos con la autocaravana hasta casi el embarcadero y aparcamos muy cerca, gracias a las indicaciones de Raquel, que estaba en la taquilla de entrada y que resultó ser la bióloga/guía que nos acompañaría en el recorrido fluvial.

El barco, en su recorrido, nos llevó por el fondo del cañón y la guía nos fue explicando todo lo relacionado con la fauna, flora e historia de la zona. Raquel, que es portuguesa, en una mezcla de portugués y castellano nos dio una verdadera clase magistral.

El recorrido acabó a las 14:00 h. y nos fuimos con la autocaravana a comer a Miranda. Buscando un sitio para comer, nos encontramos con uno de los tripulantes del barco y nos recomendó el restaurante Miradouro. Fue un acierto, buena relación calidad/precio y no pudimos terminarnos la comida, de tanta cantidad. Luego, nos fuimos de tiendas por las calles cercanas.

De regreso a España, nos fuimos a Zamora, buscamos un área y llegamos a la calle Pisones junto a una fábrica de harinas. El sitio estaba totalmente vacío y, preguntando a un vecino que paseaba a su perro, nos informó que él veía pocas autocaravanas, pero que en las calles de chalets, al otro lado de la fabrica, solían aparcar. Unas calles con viviendas adosadas muy tranquilas y donde pasamos la noche.

18 de julio

Hoy visitamos Zamora. Resulta que estamos aparcados cerca de la catedral y, en un momento, estamos en el casco antiguo. Recorremos la zona de la Catedral y del río, luego recorremos todo el centro, comemos un buenísimo Arroz a la zamorana en el restaurante “Rua”.



Por la tarde, emprendemos el regreso y desisto de repostar en el área de Rueda, dado el lamentable aspecto de sus instalaciones.

Decido seguir y paro a pernoctar en un pueblo llamado Palacio de Goda; con unos vecinos encantadores, buscándonos el mejor sitio para aparcar, los niños rodeando la autocaravana y, los más ancianos, acercándose con disimulo a unos bancos cercanos.
En fin, una estancia agradable donde dormimos tranquilamente.

19 de julio

Sin más que contar, seguimos viaje de regreso, llegando a Alcalalí a media tarde.

JoseMiguel/guahanani

1. Darte un festín

Si eres amante del buen yantar, en Andorra, dejarás a tu estómago y a tu paladar saciado y satisfecho.

En Andorra encontrarás todo tipo de sabores y de olores; desde los típicos establecimientos de comida rápida hasta restaurantes de comida internacional pasando por los de comida italiana y francesa.

La cocina andorrana ha asimilado influencias de la cocina española y de la francesa.

Por un lado, la herencia española, especialmente la catalana, le aporta sabores, olores y texturas fuertes y saladas a las cenas familiares.

Por otro, la francesa, especialmente la provenzal, es la fuente de algunas de las exquisiteces de la comida andorrana.

La cocina tradicional andorrana siempre ha tenido relación con la circunstancia de ser un país pirenaico, por lo que es propia de una gastronomía de alta montaña.

Si te gusta la buena comida es preferible ir a un restaurante de comida tradicional.

Las Bordas son un buen sitio para satisfacer a tu paladar; comerás de cine rodeado de un ambiente tradicional, aunque, no son especialmente baratas.

Para saber más sobre la gastronomía andorrana.

2. Escaldarte como un pollo

Si lo que necesitas es apaciguar los músculos y el ánimo, sólo tienes que darte una sesión termal.

Dicen que el termalismo es la interrelación armoniosa entre el cuerpo y el agua y que tiene como objetivo relajar y recrear los sentidos.

En Andorra, cada vez más hoteles y establecimientos privados ofrecen la posibilidad de disfrutar de este tipo de relajación.

Alguno de los centros de termalismo más importantes de Andorra son:

Caldea (el mayor centro del sur de Europa), Sport Wellness Mountain Spa Andorra, Roc Blanc Hotels, Aguas termales, Inúu, Andorra Massage, CrossFit Les Valls.

3. Patear las montañas

Si lo que necesitas, en cambio, es recomponer los maltrechos huesos y la adrenalina, en Andorra, tienes infinidad de posibilidades para hacer actividades de multiaventura:

Senderismo, paseos a caballo, barranquismo, mushing, esquí, raquetas de nieve, escalada, patinaje sobre hielo, BTT, ciclismo, etc.

Si necesitas información sobre más rutas y actividades, consulta Actividades de aventura en Andorra.

Una ruta andorrana muy interesante es la Ruta por los lagos de Pessons.

4. Aprender algo sobre la cultura andorrana

Hay, también, infinidad de rutas temáticas relacionadas con la cultura andorrana.

Una que vale la pena es la Ruta del Hierro.

La Ruta del Hierro de Andorra, por ejemplo, empieza en Llorts (GPS: 42°35' 59", 1°31' 57").

También puedes conocer las fiestas populares de Andorra, su literatura, sus leyendas, sus museos, etc.

5. Dejarte la pasta

Andorra goza de fama mundial en cuanto a tiendas y compras, gracias a sus precios competitivos y a la calidad de sus productos.

Consulta las formalidades aduaneras.

Andorra tiene más de 1.500 tiendas y centros comerciales donde podrás comprar de todo: música, electrónica, alimentación, recambio y accesorios de automóviles, música, decoración, deporte, ropa, etc.

6. Conocer los pueblos más montañeros

Una forma muy cómoda de conocer el país es dejar aparcado tu coche o tu autocaravana y coger el bus turístico de Andorra.



El Bus recorre la ruta del legado histórico y, en ella, verás los pueblos, parajes y paisajes más bonitos de Andorra; marcados, todos ellos, por la herencia de sus antepasados: arquitectura rural, arte románico, museos, etc.



Durante los meses de junio a septiembre, el bus turístico de Andorra realiza 5 rutas diferentes.

Hay salidas cada día de la semana.

Pero si lo que quieres es ir a tu aire, en este artículo tienes información de los pueblos más bonitos de Andorra.

7. Dejar helados a tus hijos

Si viajas en familia, en Andorra encontrarás todo tipo de actividades, tanto de invierno como de verano.

Además de las actividades típicas del esquí, Grandvalira tiene muy en cuenta a los nanos.

Tiene buenas zonas infantiles: Mon(t) Magic, los circuitos del espacio Imaginarium y el mini snowpark, en Grau Roig.

El mushing es una actividad que gusta mucho a los niños.



Vallnord es otra zona para viajar a Andorra con niños.

Entre los espacios infantiles cuenta con: el Forfait Freestyle Arinsal, la presencia de Pocoyó en el Jardín de Nieve y Skimo, que tiene tres circuitos de uso exclusivo para esquí de montaña.

Para los más pequeños Naturlandia es la gran alternativa.

En Naturlandia los niños pueden aprender cómo se construye un iglú o pasear con raquetas, por ejemplo.

El Tobotronc, en Naturlandia, es el tobogán alpino más largo del mundo, con más de 5 killómetros de recorrido y aquí, se lo pasarán bien los pequeños, lo no tan pequeños y tú.

En el Palau de Gel, en Canillo, puedes hacer actividades en la pista de hielo, de karting, de balai ballon, de curling, de patinaje, de hoquey y en la piscina, entre otras.

8. “Okupar” una casa señorial

La arquitectura andorrana es fruto de esa cultura que le da, a un pueblo, una vida dura en la montaña.

En Andorra puedes visitar tres casas que te abren las puertas a un pasado no tan lejano:

La Casa Cristo (en Encamp), La Casa Rull (en Sispony), La Casa de Areny-Plandolit (en Ordino).

9. Colarte en sus fiestas populares

Las fiestas populares son la representación de la cultura popular de un pueblo.

En este caso, es una cultura marcada por la dura vida de la montaña, de la influencia religiosa y de la gastronomía montañesa.

Las fiestas y tradiciones populares suelen coincidir con celebraciones de carácter religioso y con los ciclos naturales de la tierra.



La forma de vivir y de pensar también influye en el folcklore de un pueblo: trajes y vestidos, bailes y danzas y música.

Es interesante conocer el calendario de sus fiestas y acercarse a disfrutar de alguna de ellas.

10. Y lo mejor: dormir en las pistas

Es un país ideal para ir con autocaravana, camper, caravana e incluso tienda de campaña (en verano, salvo que seas un yeti!).

Para pernoctar no hay problema porque Andorra dispone de bastantes campings y de áreas de autocaravanas, como la del Centro comercial de River, la de Sant Julià, la de Encamp, la de Ordino, la de Pas de la Casa, etc.

Además, también puedes pernoctar en las estaciones de esquí.



Dormir en las pistas, tanto en verano como en invierno, es una gozada: absoluta tranquilidad, despertar con un rebaño de vacas alrededor de la autocaravana, una buena nevadita mientras desayunas y miras por la ventana...

10+1. Hacer "Pujoladas"

No recomendable.

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